13-07-2024, 06:33 PM
Después de mi breve soliloquio, a voz en grito, Karl contestó que yo no lo entendía, que ella no era nada y yo tampoco. Arrugué la frente enfadada. “¿Cómo que no somos nada?” me pregunté algo molesta. Como no íbamos a ser nada dos mujeres hermosas, capitanas de la marina. Yo por supuesto, era increíble, pero es que ella encima era usuaria del Fénix. ¿A qué demonios se podía referir? Sí, estaba claro que no entendía lo que quería decirme. Pero las palabras que dijo a continuación se me grabaron a fuego como si me hubiesen tatuado con un hierro ardiente sobre mi hermosa piel. Juntos éramos la espada y el escudo del mundo. Las comisuras de mis labios ascendieron y apreté el puño, con la intensidad del momento acrecentándose en mi interior. Me mantuve oculta has que escuché como las ramas de los árboles se sacudían por su temerosa velocidad. Karl había entrado en él. Me preparé, dispuesta a atacar en cuanto la viese, apoyándome en tronco del árbol con cuidado hasta ver su figura frenar de golpe donde había estado hasta unos segundos antes. Por como me había colocado y cómo debía colocarse ella para ver donde había estado, me daba la espalda, y me fijé que ahora usaba su otra forma, más alta, casi sobresaliendo entre los árboles más bajos. Sin pensármelo, recorté los metros de distancia que me separaban de ella y salté 6 metros hasta cogerme a una rama de un árbol de 10 metros tras ella, a un metro por detrás y, balanceándome, golpeé su ala derecha con mi pierna del mismo lado dándole justo con el tacón con toda la fuerza que pude.
—Tepisu lakara. —vociferé al realizar mi ataque— Juntos somos mejores, pero… me niego a aceptar… que no somos nada, ¿sabes? —le respondí a lo anterior con la voz entrecortada y el corazón latiendo a mil por hora, pero aun así con una sonrisa en la cara.
Haciendo gala de mi agilidad, me subí a la rama impulsándome con las manos y me quedé de pie en la rama a la espera de ver qué hacía, observándola con atención. Sus palabras habían calado hondo en mí, pero por mucho que entendí que juntos éramos más fuertes, cosa que era lógica, sabía que yo podía con todo por mí misma. Y si no, que me demostrase que me equivocaba, cosa que nunca hacía.
—Tepisu lakara. —vociferé al realizar mi ataque— Juntos somos mejores, pero… me niego a aceptar… que no somos nada, ¿sabes? —le respondí a lo anterior con la voz entrecortada y el corazón latiendo a mil por hora, pero aun así con una sonrisa en la cara.
Haciendo gala de mi agilidad, me subí a la rama impulsándome con las manos y me quedé de pie en la rama a la espera de ver qué hacía, observándola con atención. Sus palabras habían calado hondo en mí, pero por mucho que entendí que juntos éramos más fuertes, cosa que era lógica, sabía que yo podía con todo por mí misma. Y si no, que me demostrase que me equivocaba, cosa que nunca hacía.
Aclaraciones
