Sasha se había levantado aquella mañana con mucha energía, quería aprovechar el día al máximo porque tenía muchas cosas que hacer. De un salto se levantó de la cama cogiendo su habitual ropa para ir a ducharse, haciendo que se cayera el dial que le regaló el mono rey de fuego. La semioni se agachó dándole unos ligeros golpes, era un aparato muy potente por lo que le habían dicho, pero tenía que cargarlo primero como lo hacía Garnet. La rubia se encogió de hombros antes de dirigirse al baño y ducharse en tiempo récord, cada segundo contaba para el día que le esperaba. Una vez se miró en el espejo con su característica coleta y su chaqueta negra bien puesta, sonrió de oreja a oreja al espejo. Definitivamente, iba a ser un buen día. La joven salió corriendo del baño buscando la regadera llenándola de agua y subió hasta el timón colocándose delante del limonero con los restos de su amigo. — Sé que no te tengo al día de todo lo que ha pasado pero te lo compensaré, lo prometo — dijo subiendo el brazo derecho doblado en vertical hacia el cielo - imitando a alguien que juraba en un juzgado - mientras regaba la planta de su antiguo compañero tontatta con la mano izquierda. — Tengo un dial superdestructivo y me voy a cargar algo, luego te cuento Bepso — acabó de hablar mientras dejaba la regadera en su sitio y daba unos pasos dirección a su camarote. La adolescente frunció el ceño, Tobías la estaba cambiando mucho, así que volvió sobre sus pasos y dejó la regadera de cualquier manera, ¿estaba en su sitio? Sí, ¿estaba bien puesta? A, eso no se lo habían especificado.
La chica hizo una pausa en la cocina - estaba en proceso de crecimiento y el desayuno es la comida más importante del día - antes de volver a su camarote, quedándose en la puerta mirando su desorden, no pensaba compartir camarote. No lo consiguieron cuando se unieron Ariel y Aurora y menos ahora. Sasha se acercó a su kanabo y lo cogió para ponérselo en la espalda, después guardó tanto su Den Den Mushi como su dial en los bolsillos exteriores de la chaqueta, junto a un botiquín que llevaba desde Skypiea, no le había hecho falta y tal vez se lo podía dar a alguien de la tripulación que le diera uso. Con su inseparable log pose en la muñeca izquierda se llevó dicha mano al interior de la chaqueta para ponerse sus molonas gafas de sol. Con una gran sonrisa fue hasta la puerta para partir en busca de aventuras. Bajó a la orilla y colocó el dial en el suelo antes de darle al botón del centro, Sasha lo miró e impactó dos puñetazos en él con toda su fuerza. Ella era muy fuerte, eso debia valer para devolver el mega golpe que daba. El estruendoso grito de Garnet llamó su atención haciéndola mirar al barco escuchando lo que decía. Los ojos de la semioni brillaron al escuchar que iba a ir a ver a los Alas Negras y con mucha emoción gritó para que el skypiean la escuchase desde la orilla. — ¡Yo voy! Quiero verles y jugar con ellos — dijo la rubia muy animada dando pequeños saltitos, aquella idea era mejor que su plan inicial de liarla con la excusa de aprender a usar el dial.
La adolescente no tardó en seguir al pelirrojo en su misión de buscar a sus nuevos compañeros de tripulación. Sasha no tardó en aburrirse al no ser tan inmediato como había pensado, así que hizo lo único que sabía hacer en esos casos, quejarse. — ¡¿Faaaltaaaa muuuchooooo?! Gaaaarneeeet quierooo verleees — empezó como una niña pequeña mientras tiraba de la camisa del músico repetidas veces. — GAAAARNEEEEET ¡¿CUÁNTOOO FALTAAAAA?! — gritó aburrida la chica escuchando un ligero ruido en la prenda haciendo que se rompiera y se quedara en la mano derecha de la rubia. — Vaya mierda de ropa que te compras, se ha roto con un tirón de nada — fue lo único que dijo la semioni antes de mirar a otro lado sin aceptar que había sido culpa suya. Por suerte, Garnet estaba distraído con el mascarón de proa de un barco, el cual pudo apreciar Sasha la bandera de los Alas Negras a lo alto del mástil, su futura marca distintiva.
La semioni escuchaba a Garnet gritar por si había alguien en el navío y no pudo evitar mirar detenidamente la embarcación. — Ahí no cabemos todos ni de coña — comentó de forma sincera antes de que el pelirrojo cerrase los ojos. La adolescente pasó la mano delante de la cara del skypiean con curiosidad. — ¿Qué es el haki? Yo quiero, dame — contestó esperando si sacaba algo el pelirrojo. Pero la voz de Triana llamó la atención completa de Sasha haciedola sonreír de oreja a oreja de forma infantil — ¡Hola, Triana! Venimos a... — contestó feliz la joven tirandole la camisa a Garnet en la cara, pero paró en seco la frase al ver a la mujer. La rubia se llevó ambas manos a la boca queriendo aguantar la risa por el respeto que le tenía a Triana, aunque en aquellos momentos lo podía perder perfectamente. — Ji, ji, ji, venimos… a… jugar… ¡JI, JI, JI! ¡¿QUÉ TIENES EN LA CARA?! — preguntó sin poder aguantar más y acercándose hasta quedar a dos metros del barco de los Alas Negras.
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