+18 [Pr Relativo] Donde reina el amor, sobran las leyes.
#7
Garnet palideció al instante en cuanto lo llamé por el cariñoso mote que le había puesto, estaba claro que finalmente se había dado cuenta de que era yo. Su sorpresa fue tal que soltó las gafas, que se estrellaron contra el suelo, y no solo eso, sino que podía percibir miedo en su mirada. ¿Tal vez me había pasado enfadándome tanto? “No, para nada. La próxima vez me llevaré el flush flush de agua de mar, pero esta vez se ha pasado.” me dije reafirmándome en mi posición. Aun así, me sentí realmente mal al verlo hasta temblando del miedo, ¿realmente había sido para tanto? Por mucho que estuviera tan enfadada, no quería verlo así, apreté los labios un momento antes de pedirle que se disculpase. Sí, si lo hacía de corazón, tal vez lo perdonara y pudiera abrazarlo de una vez. Al darle la orden de que se arrodillara, queriendo ver su arrepentimiento, cumplió al instante, quedando postrado ante mí con la cabeza en el suelo y llamándome su ama. Sonreí con una agradable satisfacción.

—Así me gusta, buen chico. —murmuré complacida y llevando la mano que había extendido a la otra cadera mientras asentía.

Era una lástima que no hubiese podido planificar nuestro encuentro, pues había comprado algunos premios para cuando hiciese las cosas bien y alguna que otra cosa más. Pensé en ese momento en las galletas de Beaufleur, pero Okaliva había arrasado con ellas en un abrir y cerrar de ojos. Así pues, lo observé desde arriba disculparse, diciendo que era un idiota y un cabeza hueca.

—Lo eres. —contesté, dejando escapar un profundo suspiro.

¿Por qué tenía que ser tan tontito? Teniendo a la mujer más bella como su pareja, me resultaba incomprensible qué podía haberle pasado por la cabeza para actuar de esa manera frente a la primera que se le cruzaba. ¿Acaso no se daba cuenta de lo que tenía a su lado? Sin embargo, podía darle un pequeño pase, ya que, aunque mi aspecto fuera diferente, seguía poseyendo una belleza incalculable, además de mis espectaculares curvas, esculpidas por los mismísimos dioses. Y para que negarlo, aquel modelito me quedaba fabuloso. Finalmente, levantó la vista del suelo, mostrándome una cara llena de pesar y arrepentimiento que suavizó bastante mi corazón dolido. Se lamentó por haber echado a perder el reencuentro con el que soñábamos por tener un problema y ser un baboso. Volví a suspirar, relajando ahora la expresión y sustituyendo la mirada glacial por una llena de ternura. Me sonrojé sin remedio cuando me dijo que aun así me quería y que no había dejado de buscarme y llamar la atención para que pudiese encontrarlo. Y así había sido, precisamente hacía un momento que había descubierto que estaba en la isla porque se había corrido la voz de su nombre entre la gente que acudió a su concierto. Lo observé levantarse lentamente, clavando esa mirada que me enamoraba en la mía. “Está claro que no tengo remedio.” pensé con dulzura en el rostro, dándome cuenta de que le seguía amando con locura y reconociendo que, a pesar de aquello, me alegraba infinitamente de verlo. Se acercó a mí hasta rodearme con sus brazos las caderas y apoyar su cabeza en mi hombro. La sensación que recorrió mi cuerpo cuando me rozó fue como una descarga eléctrica que relajó al instante todos los músculos de mi cuerpo haciendo que me derritiese de amor por completo. Mientras me decía lo mucho que se alegraba de verme y cuánto me había echado de menos, llevé mi mano derecha por detrás de su cabeza y hundí la mía en su hombro, apoyando mi frente contra su cuello. Al mismo tiempo, posé mi mano izquierda en su hombro y me aferré con fuerza a su camisa, buscando consuelo en su cercanía. Me seguía amando con locura, dijo, desde que nos dijimos adiós en nuestra nube de amor.

—Ay, mi minino… —susurré casi al borde de las lágrimas por sentir finalmente su tacto de nuevo en mi piel.

El amor que sentía en ese momento era incomparable. Sentir su calor, su dulce voz, ese hombre era capaz de bajarme las defensas por completo. Con la voz entrecortada, casi a punto de llorar, me dijo que si después de aquello no quería volverlo a ver lo entendería.

—No es. —sentencié rápidamente para cortar de cuajo aquel pensamiento— No quiero pasar ni un momento más sin tenerte cerca, minino. Te amo demasiado, más que a nada en el mundo, y te he echado de menos cada día, cada hora, cada minuto y cada segundo. No he dejado de pensar en ti ni un solo instante. No podría soportar no volverte a ver. —declaré aferrándome más a él y acariciando su cabello— Eres un idiota, sí. Pero eres mi idiota, ¿sabes?

Retiré la mano de su pelo para llevarla a su mejilla e hice lo mismo con la mano contraria, alejando mi torso un poco del suyo para poner su cara frente a la mía.

—A ti te lo perdono todo, amor. —afirmé sonriendo tímidamente y ruborizada.

Paseé la vista por ese rostro que tanto amaba, observando sus bonitos ojos y acabando por clavar la mirada en sus labios. Hacía tanto que no los sentía que no podía aguantar ni un segundo más sin ellos. Adelanté la cabeza muy poco a poco hasta juntar mis labios con los suyos. Él era mi adicción, la mejor de las medicinas para mi alma y para todo mi ser. Lo besé con dulzura mientras sostenía sus mejillas y después pasé los brazos hasta cruzarlos por detrás de su cabeza, aumentando la intensidad con la que lo besaba. Me impulsé ligeramente con las piernas para rodear sus caderas con ellas y cruzarlas por detrás y sujetándome a él. Cualquier enfado que pudiese haber existido parecía algo lejano, estaba increíblemente feliz, más de lo que recordaba haberlo estado nunca.
  Responder


Mensajes en este tema
RE: [Pr Relativo] Donde reina el amor, sobran las leyes. - por Ikirami - 15-07-2024, 02:04 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)