Tras mi última pregunta, de si había alguna duda que resolver o quedase algo por decir, Ikirami fue la única que rompió el silencio.
Pensaba que diría o preguntaría algo relacionado con el Haki de Observación, sus cualidades o del entrenamiento, pero no fue así. Para sorpresa de todos, comentó que le gustaría poder obtener el poder de una Akuma no mi, instintivamente, parpadeé los ojos rápidamente, echando hacia atrás la cabeza — Vaya... Esto sí que me ha pillado totalmente desprevenido — Dije impactado por las declaraciones de la compañera. Terminé de escucharla, y cerré los ojos — Mmmm... — Me quedé pensativo, cerrando los ojos y llevándome la mano a la barbilla.
Karl y Sephi le dijeron que la ayudarían a conseguir una fruta si así lo deseaba — Sí, te ayudaremos si es necesario, además con lo que tú sabes sobre ellas, puede ser interesante obtener un poder nuevo para la División — Comenté ladeando la cabeza a un lado — Aunque... El tener una fruta no es sinónimo de volverte fuerte sí o sí. Todo reside en cada persona, en el conocimiento de pelea que tenga y saber usar, tanto sus capacidades físicas como el uso de su fruta, ¡recuérdalo bien! — Dije con los ojos cerrados, de manera pensativa de nuevo.
— Es por eso que hicimos este entrenamiento, el cual se puede conseguir sin necesidad de fruta, ¡y vuelve a uno más fuerte, como podéis comprobar! — Grité alegremente llevándome las manos a la cintura — Así que por última vez y no ser aburrido con el mismo tema; no dejéis esto atrás, seguir entrenando vuestro Haki de Observación para perfeccionarlo todo lo posible — Miré al barco fijamente.
— Creo que por hoy podemos dar por terminado el entrenamiento, felicidades a todos, lo hicisteis muy bien — Les dije mirándoles a todo a la cara con alegría. Sabía que podrían conseguirlo al igual que hice yo, pero tenía miedo de que pudiera costar más de lo necesario. Cogí las chanclas de la arena que dejé al inicio del entrenamiento, llevándolas en la mano y dirigiéndome a la pasarela para subir al barco, parándome al inicio, apoyando mi mano derecha en la barandilla.
— Venga, va, ¿Quién tiene hambre? — Pregunté. No necesitaba haki para saber que todos y cada uno de ellos se morían de hambre.
Pensaba que diría o preguntaría algo relacionado con el Haki de Observación, sus cualidades o del entrenamiento, pero no fue así. Para sorpresa de todos, comentó que le gustaría poder obtener el poder de una Akuma no mi, instintivamente, parpadeé los ojos rápidamente, echando hacia atrás la cabeza — Vaya... Esto sí que me ha pillado totalmente desprevenido — Dije impactado por las declaraciones de la compañera. Terminé de escucharla, y cerré los ojos — Mmmm... — Me quedé pensativo, cerrando los ojos y llevándome la mano a la barbilla.
Karl y Sephi le dijeron que la ayudarían a conseguir una fruta si así lo deseaba — Sí, te ayudaremos si es necesario, además con lo que tú sabes sobre ellas, puede ser interesante obtener un poder nuevo para la División — Comenté ladeando la cabeza a un lado — Aunque... El tener una fruta no es sinónimo de volverte fuerte sí o sí. Todo reside en cada persona, en el conocimiento de pelea que tenga y saber usar, tanto sus capacidades físicas como el uso de su fruta, ¡recuérdalo bien! — Dije con los ojos cerrados, de manera pensativa de nuevo.
— Es por eso que hicimos este entrenamiento, el cual se puede conseguir sin necesidad de fruta, ¡y vuelve a uno más fuerte, como podéis comprobar! — Grité alegremente llevándome las manos a la cintura — Así que por última vez y no ser aburrido con el mismo tema; no dejéis esto atrás, seguir entrenando vuestro Haki de Observación para perfeccionarlo todo lo posible — Miré al barco fijamente.
— Creo que por hoy podemos dar por terminado el entrenamiento, felicidades a todos, lo hicisteis muy bien — Les dije mirándoles a todo a la cara con alegría. Sabía que podrían conseguirlo al igual que hice yo, pero tenía miedo de que pudiera costar más de lo necesario. Cogí las chanclas de la arena que dejé al inicio del entrenamiento, llevándolas en la mano y dirigiéndome a la pasarela para subir al barco, parándome al inicio, apoyando mi mano derecha en la barandilla.
— Venga, va, ¿Quién tiene hambre? — Pregunté. No necesitaba haki para saber que todos y cada uno de ellos se morían de hambre.
Aclaraciones importantes
