[Auto - T3] Reflexiones
#1
Llevábamos todo el día metidos en aquel taller, tenía la cabeza como un bombo de Erika, de nuestro trabajo y el cansancio iba haciendo mella. Así que necesitaba desaparecer de ahí por unas horas. Mire por la ventana y pude ver como los destellos de las luces daban lugar a unas sombras oscuras, era de noche, mi compañera estaba dormida y porque no, vi que era buen momento para estirar las piernas.

Deje todo aquello que tenía sobre la mesa de trabajo, el material para dibujar, ordene los bocetos que estaban dibujados sobre papel cebolla para que no se volaran o perdieran, guarde con sumo cuidado los papeles de la investigación que conseguimos en Ballywood, en uno de los cajones de la cajonera. Una vez acabado con todo ello y habiendo dejado todo organizado para el día siguiente, dejé mi bata azul sobre la silla y me dirigí a la habitación. Una vez dentro, empecé a desnudarme quitándome primeramente la camiseta de tirantes, como estaba derrotado, me apoyé para quitarme las botas, los calcetines y los pantalones. Una vez me quedé en calzoncillos, simplemente avance hasta el baño y me fije en el espejo.

- A quien pretendes engañar, todavía no has sido capaz de sacar nada en claro de esos papeles. - Tras aquello agache la cabeza y me acerque a la ducha para poder abrir los grifos del agua. Una vez templada me metí en ella, era un momento de total de calma, relax, sin ningún tipo de cacharro emitiendo datos, ruidos, o golpes. El chorro del agua iba golpeo en mi cabeza, haciendo que de tener el pelo totalmente erizado para arriba, acabo siendo un flan desmangando, llegándome a la altura del pecho. Al recolocarme el pelo, mis pensamientos volvieron a aflorar.

- Según el periódico, no dejaba claro quiénes eran los causantes de la masacre. - Nadie se cuestiona esto, porque no culpan a Olmaz de ello, ¿por qué?. - Un pequeño pensamiento me recordó como con el disparo de Erika, acabo en una gran explosión, tan violenta, que se me venían a la cabeza los cadáveres despedazados, ese olor a carne quemada, gritos de auxilio y dolor. -Erika, porque no valoraste otra opción…- Pensé  - ¿Esto nos convierte en asesina y cómplice de asesinato? - Me cuestioné apoyando ambos brazos con las palmas extendidas en la pared, con la cabeza agachada mientras el agua recorría todo mi cuerpo. Tras un tiempo que no recuerdo si fue mucho o poco volví en sí de aquellos recuerdos, valoré todo lo que me dijo Olmaz, pero lo más importante unos papeles que definían el proyecto de aquella máquinaria móvil. Aun no soy capaz aún de descifrar esos planos, ni aquellas fórmulas relativas al movimiento ni a la energía.

Cerré los grifos de la ducha y todo el baño estaba lleno de vaho y apenas se podía distinguir nada en el espejo, así que con mi mano derecha recogí la toalla y limpie la parte central para poder verme de nuevo, tras eso me seque y peine tanto con un cepillo como dándole forma con mis manos. A continuación, Sali del baño y empecé a vestirme, en el barco de vuelta conseguí adaptar una bata gabardina nueva, de color grisáceo oscuro, permitiéndome mover mejor con las alas, aparte de que el cuello de la misma era bastante moderno. Por último, me puse unos pantalones de color crema y las botas que llevaba puestas. Me acerqué a la mesa de trabajo y recogí mis gafas de laboratorio, además de guardar en uno de mis bolsos los utensilios básicos de alguien como yo, un cuaderno y un lapiz. Pero volviendo a las gafas, desde hace poco las he cogido una alta estima, me recuerda mucho a mi padre, fue de lo poco se salvó del incendio del laboratorio suyo. Tras ponérmelas sobre la frente salí del taller en dirección a ningún lugar simplemente dar una vuelta pensando en nada y a la vez en todo.

Después de unas cuantas zancadas y unas horas por ahí, me encontré a las afueras de la ciudad a lo alto de una colina, allí se observaba como la luz propia de la metrópoli inundaba las calles y al mismo tiempo como el reflejo de la luna rellenaba el fondo de esta preciosa vista. Tome asiento mientras pensaba en que iba a ser de nosotros dos en esta isla o como nos afectaría a nuestra relación debido a nuestro pasado común. – Quien me iba a decir que la pipiola me preocupara tanto, no hemos hablado apenas de lo que pasó, ni siquiera de que se puede transformar en un cefalópodo. - Que clase de “amigo” soy que ni siquiera me molesto en preguntar, tengo que sacar más la cabeza de mis pensamientos – Seguí meditando a la vez que verbalizaba mis pensamientos. – ¿Porque es un cefalópodo?, ¿cuál es su historia? ¿La gente se metería con ella por tener ese aspecto y por eso siempre esta en busca de bronca? – Desde luego aquella respuesta radicaba en su interior y sabia perfectamente que cualquier acercamiento con ese tema no iba a ser fructífero. A pesar de como era Erika, ella necesitaba ayuda y que pudiera tener la mente algo más clara en un futuro. Con respecto a lo del espectaculo ya pagaremos nuestras deudas más adelante. Procedí a levantarme de aquel sitio buscando algo mas de motivación así que me puse de camino a los campos de flores, la estampa nocturna tenía que ser interesante.

Al llegar a los primeros campos pude observar como en cada zona de terreno había una variedad de flores, muchas de ellas las desconocía, aunque fijo que si mi madre estuviera aquí me las podría describir cada una de ellas con preciso detalle, pero no era el caso. Me puse con las manos en las caderas y empecé a observar el movimiento de las mismas y dejar que la brisa nocturna me sacudiera la cara, al mismo tiempo que el olor se entremezclara por mis fosas nasales. – Qué maravilla todo en silencio, se me esta poniendo la piel de gallina y todo con este contacto con mi unidad mínima de humanidad. – JAJAJAJ. – Tras unos segundos, empecé a toser. – Si es que soy un friki de cojones…. – Justo en ese momento ciertas piezas en mi cabeza empezaron a desbloquearse. Empecé a fijarme como el flujo de viento golpeaba cada una de aquellas flores y como los pétalos moldeaban el aire a su placer. Mezclado a que estábamos en primavera se podía ver como el polem dibujaba unas trazas amarillas en el aire que junto con la oscuridad y el reflejo de la luna, era la ocasión perfecta para observar todo aquel comportamiento del viento. Extendí totalmente las manos en forma de cruz y tras un pequeño momento de disfrute dije. – Esto tengo que apuntarlo para que no se me pase nada de lo que mis ojos acaban de presenciar. – Metí la mano en mi bata y saqué la libreta que previamente había dejado en la mesa, junto con un pequeño lápiz. Busqué un árbol donde cobijarme para que el viento no me molestara mucho y me puse a escribir.

Tenía en la cabeza aquel armatroste metálico en forma de pollo que se movía a gracias al proceso de la combustión, de hecho no dejaba de ser una bomba móvil, debido a que requería grandes fuentes de combustible. Pero que pasaría si ese pollo lo redujéramos a algo tan básico como una vaca esférica, en ese momento dibuje una forma similar a dos óvalos perfectos hechos a mano alzada. Cada máquina ovalo, estaría recubierto por piezas metálicas como eran las de aquel edificio, digamos que también algo ineficiente ya que esa forma no es que ayudara mucho a la movilidad de la mole metálica. Pero que ocurriría si trasladará lo que he visto con los pétalos de las flores a una maquina como esas. Espera, espera reduzcamos mucho más los dos óvalos, simplemente a un único ovalo y le añadiéramos varios puntos de apoyo. – Uhmmm y si posicionáramos una vela gigante que se moviera automáticamente con el movimiento generado por la combustión. – Me quedaría pensando con los dedos índice y pulgar sobre el mentón. – Por favor Shoto se mas creativo esto es una aberración y un insulto, si te vieran los ingenieros de Ohara, te quitaban el título, imbécil. - A partir de ese boceto sucederían varios bocetos, pero ninguno de ellos a buen puerto. En un momento dado y con varias bolas de papel arrebujadas al lado de Shoto, un soplo de aire fresco se las llevo completamente a través de los campos de flores. – Creo que tengo una primera aproximación… - Pensé - Y si tener grandes planchas metálicas de acero fuera un error. – Y si una aproximación mejor fuera tener mini placas que se levantaran acorde al flujo del viento...- Eso sí que podría funcionar... – En la libreta se apreciaría como el ovalo tendría unas placas dibujadas más pequeñas en forma de pétalos cubriendo completamente, la figura bidimensional. Pasaría la pagina y añadiría volumen a esa figura posicionando unos ejes, que darían sensación de profundidad, al hacerlo la elipsoide quedaba totalmente vestida de una especie de plumaje conformado con placas semejantes a los pétalos. Ahora solo necesitaríamos buscar cual es la mejor forma de desplazarnos… pero creo que para eso necesitaría saber realmente como funcionaba todo el esqueleto de la plataforma, ya que no solamente hay una labor de ingeniería detrás, sino que tiene que estar planificado perfectamente el ritmo de las piernas porque al mínimo desajuste en el movimiento de las mismas proporcionaría un desequilibrio que acabaría de forma desastrosa estampado en el suelo. -Pero eso ya será problema del Shoto del futuro. - Pensé.

En ese momento me guardé la libreta en los bolsillos de la gabardina oscura, me puse de pie, y recogí aquellas pelotas de papel que estaban en la cercanía y que podía ver en la oscuridad. Tras ello me puse de camino de vuelta al taller ya que tenia que guardar como oro en paño estos bocetos, ahora mismo no tengo ninguna forma de hacer ni probar esto, pero tengo claro que, si mejoro la capacidad de este diseño y le doy forma a esta idea, creo que podría superar fácilmente a ese farsante cabrón.
Al llegar al taller, entre sin hacer mucho ruido ya que de madrugada y no me apetecía comerme una bronca de mi amiga cefalópoda. Así que una vez llegado a la nave del mismo fui directo a la mesa de trabajo mía y encendí el flexo. Allí cogí el taburete con ambas manos y simplemente me senté en el, buscando con la mirada y mi mano derecha la cajonera donde tenia los papeles recogidos anteriormente. En la carpeta de tono marrón se podía observar que ponía Proyecto ______. Ya que por el momento aun no tenia nombre. Guardé los bocetos que me quedaban en la libreta, arrancándolos y metiéndolos al final del mismo dossier. Recoloqué todo y volví a dejarlo metido en la cajonera.

- Creo que ahora si me está pegando fuerte el sueño, menos mal que mañana no pienso madrugar. – Exprese al aire esperando que alguien me oyera, pero hasta los gatos de Sebas estaban inconscientes por las horas que eran. Antes de apagar el flexo cogí por ultima vez el lápiz y marqué una lista de tareas pendientes en las que había diferentes cosas desde ir a por comida y bebida, mejorar ciertas cosas del taller e incluso conseguir algún libro en este reino. Pero por el momento los dos puntos que tenia que solucionar cuanto antes eran los de Erika, el primero de ellos, realmente saber quien es y como consiguió la fruta y por otro lado hablar con ella de aquella matanza, sobre todo esto último, ella no expresa ningún tipo de sentimientos solo se que desde que la conozco a la gente la insulta y le pone unos motes cariñosos, en caso contrario le hace un traje a medida sino acaban con un agujero de bala en el pecho. Así que con las mismas apagué el flexo de la mesa y en oscuridad me dirigí hacia mi habitación para encarrilar la cama.



Info
  Responder


Mensajes en este tema
[Auto - T3] Reflexiones - por Shoto Data - 16-07-2024, 09:00 PM
RE: [Auto - T3] Reflexiones - por PX-3 - 17-07-2024, 04:55 AM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)