16-07-2024, 09:37 PM
Día 48 del año 13, Primavera - 21:26
Grand Line - Corriente Rakusei - Isla de Drum - Reino de Sakura
Grand Line - Corriente Rakusei - Isla de Drum - Reino de Sakura
Kevin había pasado todo el día con sus quehaceres, que consistían tanto en seguir estudiando medicina como buscar mejorar los conocimientos que ya poseía en el arte de la navegación. Se había percatado el pluriempleado que, conforme más avanzaban en su viaje, más peligrosas se volvían las aguas por las que viajarían y, por tanto, la preparación debía ser mayor. Por su parte, Suna se la había pasado jugando y acicalando al pequeño Omi ya que, su amiga Gideon, salió de la posada para seguir entrenándose. Kevin sabía de primera mano que, si su compañera seguía fortaleciéndose tal y como lo estaba haciendo, junto a los poderes de apoyo que le brindaba su fruta y el factor locura de Suna, se volverían un equipo invencible. Fue al anochecer cuando Gideon volvería a la posada, ligeramente cansado debido al enfrentamiento con aquel sinvergüenza del que les hablaría enseguida. Al narrarle la aventura que había vivido y como se había enfrentado a un malhechor que buscaba lastimar a una muchacha indefensa. Menos mal que su amiga era increíble y estaba allí para defenderla. Sin embargo, lo que le había llamado la atención es que, sin decir exactamente en que consistía, Gideon les narró que había descubierto cuáles eran sus poderes. Ya les contó que hace varios días se comió una fruta misteriosa que debía tratarse de una Akuma no Mi, así que Kevin entendía perfectamente ese sentimiento de desconocer cual era el poder que te otorgaba tu propia fruta, por lo que se alegró genuinamente al saber que la skypiean lo había descubierto relativamente pronto.- ¡E-eso es increíble, Gi-Gideon!- Exclamó el oficinista lleno de emoción tras lo cuál abrió sus ojos como platos, al tener una fantástica idea.- ¡Y-ya sé! ¡Sí-sígueme, Gideon!- Invitó a la skypiean a acompañarle mientras se dirigía a la puerta, no sin antes coger todas las armas que poseía, colocándose un martillo a cada lado de su cinturón y, su nueva pistola cargada, en una funda ubicada en la parte trasera de su cinturón.- Y-y ve preparada... He he...- Dijo, justamente antes de salir con entrecerrando sus ojos con una pura sonrisa.
El cazarrecompensas saldría de su posada, caminando a través del nocturno, nevado y bello Reino de Sakura. Ya llevaban allí algún que otro mes y, aún así, seguía maravillado con la preciosidad que les ofrecía aquel pintoresco lugar. Mientras caminaba hacia el lugar que tenía en mente, permaneció callado, pensando en como, el Kevin de hace tan sólo unos meses, no habría sido capaz de tomar la iniciativa de lo que estaba a punto de hacer con Gideon pero, a raíz de su charla con Ryze días atrás, había entendido a la perfección que, a partir de ahí, se encontrarían, cada vez, con adversarios y enemigos más fuertes que atentarían contra sus vidas. Y Gideon estaba luchando día tras día para combatir esos peligros pero, ¿qué había de Kevin? Su rol era ser el apoyo del equipo pero, aún así, sentía que debía asegurarse de que no estaba quedando atrás y que no se convertiría en un lastre, ¿qué ocurriría si le tocaba pelear sin sus amigos? ¿A quién iba a apoyar en ese caso? Todas esas preguntas y pensamientos rondaban por su cabeza.- Y-ya estamos...-
Habían llegado a su destino que, no era si no el mismo sitio dónde habían tenido su batalla campal de bolas nieve a los pocos días de llegar a Drum. Un descampado de nieve, con poca iluminación y con una zona de cerezos, de unos dos metros de alto y con unos troncos de 0,70 metros de ancho, rodeándoles, separados entre sí de manera completamente arbitraria. Kevin siguió caminando, dándole la espalda a Gideon, hasta colocarse a 5 metros de ella dándose, entonces, la media vuelta, y estando a unos 6 metros de varios árboles, estando estos a sus espaldas.- G-gideon, sé que sonará raro por mi parte... P-pero, ¿qué te parece si entrenamos...?- Parpadeó entonces, quedándose callado, y mirando al suelo seguidamente.- Me-mecachis... Qu-quizás debería haber preguntado esto antes de salir sin decirte nada...- Volvió a mirar a Gideon en mitad de la noche, bañada por la poca luz de la ciudad y de las estrellas en el firmamento.- Qu-quiero probar tu akuma no mi... Y-y ver como de fuerte t-te has vuelto, amiga...- Dijo apretando los labios, nervioso, mientras llevaba su mano izquierda a su pistola y su derecha a su martillo de la derecha, sin desenfundarlos. Jamás se habría imaginado a sí mismo pegándose, aunque fuera de manera amistosa a Gideon, pero sentía que, desde la charla que tuvieron sobre Siri antes de llegar a la isla, Kevin estaba creciendo de alguna forma. ´
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