17-07-2024, 05:57 PM
(Última modificación: 17-07-2024, 05:59 PM por Max D. Bambú.)
Para sorpresa de nadie, el espadachín fue capaz de reaccionar en pleno vuelo a la técnica del panda y ejecutando una maniobra con ambas espadas atravesó aquella ola de piedra a fuerza de corte sin aparente dificultades. Era evidente que se enfrentaba a unos oponentes excepcionales cuya fuerza superaba con creces la del panda. ¿Cómo abordar una pelea así? No tenía muchos ases en la manga para pillarles por sorpresa. Estaba clara su inferioridad, pero Don Bambú no era de los que se dejaban amedrentar con facilidad. El espadachín aterrizó a cinco metros del panda, una distancia peligrosamente cercana, pero percibiría al samurai moverse hacia él sin excesiva dificultad. Elogiaba las facultades que había demostrado, pero poco había demostrado todavía. No podía pasarse esquivando a su contrincante toda la tarde. En cuanto detectó que el samurai avanzaba hacia él, elevó su brazo derecho para cubrir su torso superior (cerca de la zona pectoral) horizontalmente, agachando su cabeza ligeramente para protegerla detrás de su brazo.
—¡Baria no kinniku! —anunció el panda al tiempo que endurecía los músculos de su brazo derecho todo lo posible para resistir cualquiera que fuese el ataque que su camarada planease. Cuando Kisuke estuvo a distancia de golpe, el movimiento que hizo con sus espadas fue tan condenadamente rápido que el panda no pudo percibir absolutamente nada. Dos estelas plateadas surcaron el espacio que los separaba. Una de ellas impactó verticalmente contra el brazo que había levantado mientras que la otra pasó sin encontrar obstáculo por su cintura provocándole una contusión y algo de sangre. Al parecer estaba empleando el lomo de las katanas, lo cual era de agradecer, pues no quería morir desangrado si empezaba a perder por varios sitios. El panda pensó en contraatacar al momento, sin embargo la estela de Zorak se le adelantó y derribó a Kisuke con un movimiento, dejándolo tirado en el suelo y alejándose dos metros de ambos. Don Bambú no pudo disimular la sonrisa cuando Zorak volvió al combate. Era demasiado emocionante poder volver a pelear como antaño. Estar contra las cuerdas y no tener que contenerse. La electricidad comenzó a surcar el cuerpo del panda casi sin que éste se diera cuenta. Sin previo avisó se abalanzó hacia Zorak, ignorando por completo a un derribado Kisuke, y tras avanzar un metro lanzó un potente puñetazo hacia el costado izquierdo de Zorak. La velocidad actual del panda nada tenía que ver con hacía tan solo unos segundos. Su mano brillaba en ese momento con una luz intensísima, como si estuviera envuelta en pura energía eléctrica. Su brazo era una columna de hormigón imparable.
—¡Maximum Luna! —Gritó casi sin darse cuenta.
—¡Baria no kinniku! —anunció el panda al tiempo que endurecía los músculos de su brazo derecho todo lo posible para resistir cualquiera que fuese el ataque que su camarada planease. Cuando Kisuke estuvo a distancia de golpe, el movimiento que hizo con sus espadas fue tan condenadamente rápido que el panda no pudo percibir absolutamente nada. Dos estelas plateadas surcaron el espacio que los separaba. Una de ellas impactó verticalmente contra el brazo que había levantado mientras que la otra pasó sin encontrar obstáculo por su cintura provocándole una contusión y algo de sangre. Al parecer estaba empleando el lomo de las katanas, lo cual era de agradecer, pues no quería morir desangrado si empezaba a perder por varios sitios. El panda pensó en contraatacar al momento, sin embargo la estela de Zorak se le adelantó y derribó a Kisuke con un movimiento, dejándolo tirado en el suelo y alejándose dos metros de ambos. Don Bambú no pudo disimular la sonrisa cuando Zorak volvió al combate. Era demasiado emocionante poder volver a pelear como antaño. Estar contra las cuerdas y no tener que contenerse. La electricidad comenzó a surcar el cuerpo del panda casi sin que éste se diera cuenta. Sin previo avisó se abalanzó hacia Zorak, ignorando por completo a un derribado Kisuke, y tras avanzar un metro lanzó un potente puñetazo hacia el costado izquierdo de Zorak. La velocidad actual del panda nada tenía que ver con hacía tan solo unos segundos. Su mano brillaba en ese momento con una luz intensísima, como si estuviera envuelta en pura energía eléctrica. Su brazo era una columna de hormigón imparable.
—¡Maximum Luna! —Gritó casi sin darse cuenta.
Resumen
Bélico
Técnicas
Gastos
Karmas
