+18 [Pr Relativo] Donde reina el amor, sobran las leyes.
#15
Sorprendida por su declaración de que ya no era un gato, revisé minuciosamente las características gatunas del minino. Por mucho que me dijese que ya no tenía la fruta del tigre, esas cosas no habían cambiado en absoluto. Si es que hasta ronroneaba a veces. Pobrecito, seguro que se había sentido mal cuando le apodaba minino pensando que ya no podría hacerlo más, pero se equivocaba. Así pues, le expliqué que nada de lo que hiciese podría cambiar aquello, que era algo innato en él ser un felino. Su hermoso y felino rostro se volvió del mismo color que nuestro pelo, intentando decir algo que interrumpí al separar sus labios para ver sus dientes. Era adorable en demasía, y finalicé dándole un suave y dulce beso. Me dijo que qué cojones, y por un momento pensé que iba a decir algo malo, pero enseguida preguntó que como podía ser que cada vez me quisiera más con una mirada de pura devoción. Sonriendo ante su pregunta le respondí.

—Porque soy maravillosa e increíble, por supuesto. —respondí echándome flores, claramente merecidas.

Pero todavía tenía que procesar mucho de lo que me había dicho. Quedaba el tema sobre librarse de una akuma. Aquello, en primera instancia, era absolutamente imposible. Era una de las constantes firmes del mundo, algo que en ninguno de los cientos de libros que había leído a lo largo de los años había siquiera una breve mención. “Alguien que consuma una de las conocidas frutas del diablo, conseguirá poderes a cambio de no volver a poder nadar en el mar por el resto de su vida.”, recordé en ese momento, haciendo énfasis en mi mente en el “por el resto de su vida”. Así, pues, tras levantar un poco de más la voz por la sorpresa e incredulidad, me relajé y cambié de posición para pensar. Divagué un poco, intentando que entendiese lo imposible que eso sonaba, y él comentó que no sabía si se sorprendía más de la fruta de la chaqueta o de lo lista que yo era. No pude contener una pequeña sonrisa al escuchar sus alabanzas, mirándolo con ternura. Pero después le dejé claro que le creía, a pesar de que la lógica dictase lo contrario, y que me explicase más de lo sucedido, añadiendo al final que si le había hecho daño me lo llevaría de cabeza a prisión. Es que, un momento para valorar la situación, cualquiera que osase dañar a mi minino se merecía Impel Down, sin lugar a dudas.

Mi felino novio se carcajeó tras decirle aquello, pero lo decía con total seriedad. Escuché atentamente, juntando ambas manos y apoyando la barbilla en la punta de mis dedos brindándole el doscientos por ciento de mi atención, o sea lo normal si se trataba de él. Comenzó de morritos, adorable, mirando al techo e indicando que el brujo era un ser extraño, viejo y feo. Chasqueó los dedos enfocándose en mí recordando que ese mismo hombre era el que acompañaba a Zarutsuki cuando apareció en los juegos, durante el combate del lunarian y el cazarrecompensas.

—El que despertó a los custodios… —murmuré en voz baja recordando aquel día en el que me había mantenido en pie mientras todos los demás caían inconscientes.

Por desgracia el minino no sabía como había funcionado aquello, puso su mano sobre mi estómago, con la palma abierta, simulando lo que aquel hombre le hizo, diciendo que después se quedó dormido.

—Es… formidaaaaa, Shshshshshsh —murmuré acabando entre risas cuando me acarició la zona, notando unas ligeras pero agradables cosquillas.

Tras el breve contacto y ataque de risa pro las cosquillas, Garnet relató como después de aquello tuvo un extraño sueño y que se despertó en muy malas condiciones, tanto que Sasha tuvo que llevarlo al barco envuelto en sábanas. Comenzó a reírse tras aquello, diciendo que era como si fuese un porro.

—O un burrito de gatito, ¿sabes? Para comerte. Shshshsh. —reí con él imaginándome lo adorable que estaría mientras me besaba en el hombro y apoyaba su cabecita en él, y lo rodeé con los brazos para abrazarlo.

Finalizó el tema sonriente apartándose de mi hombro y diciendo que gracias a ese sueño, a sus amigos y a saber que me tenía, consiguió deshacerse de parte de la oscuridad que habitaba su corazón. No pude, sino alegrarme al escuchar aquello a la vez que nos besábamos, y al separar nuestros labios me lo agradeció. Me erguí un poco para abrazarlo entre mis pechos.

—Aquí me tienes para lo que necesites, minino bonito. —respondí dándole un beso en la cabecita para después separarme de nuevo de él— Y... bueno, la verdad es que no sé qué debió hacerte, ¿has probado si puedes nadar en el mar?

Aquella me parecía la prueba de fuego para ver si de verdad era tal y como decía. Después de contarme todo aquello, llevó su mano a mi mejilla, queriéndome comentar algo.

—¿Qué pasa? —pregunté ladeando la cabeza con curiosidad mientras él me preguntaba sobre lo que había pasado antes cuando me había enfadado con él— Mmm, ¿supongo? La verdad que estaba demasiado enfadada para fijarme en qué ha pasado, ¿sabes? —confesé con cierta vergüenza.

Lo cierto es que no tenía mucha idea de lo que hablaba, en ese momento estaba iracunda y no me había fijado. Pero sí que había visto que luego estaba todo hecho un desastre con la ropa tirada por todos lados. El minino estaba serio, comentando que había podido sentir como si su alma se fuese a partir, algo muy extraño, similar a cuando quedó para el arrastre en los juegos de Skypiea. Lo miré bastante confundida, si había ganado su combate… Recorrió mi cuerpo con la mirada hasta volver a mis ojos y me preguntó que de qué pasta estaba hecha.

—Yo… ¿A qué te refieres exactamente? —pregunté sin entenderlo muy bien, entonces recordé lo que había dicho hacía un momento sobre el acompañante de Zarutsuki y recordé el momento— ¡Ah! ¿Cuándo todos os desmallasteis de golpe? La verdad que fue un momento muy raro… Aunque no creo que tenga nada que ver, ¿no? —supuse, pues no veía relación entre ambas cosas— Recuerdo de no ser por el Shichibukai, que usó algo extraño para hacer aquello y plantarse entre ambos, parando el golpe arma de Sohem, habría acabado matando al Lunarian, ¿sabes?

Me llevé una mano al mentón, pensando en qué podría tener que ver una cosa con la otra.

—¿No será que te has asustado mucho al pensar que me ibas a perder? Shshshsh. —continué con una ligera risa y acariciando suavemente su hombro derecho con mi izquierda— Yo no he hecho que te desmayes ni nada así, ¿tú crees que pueda estar relacionado? Aunque está claro que yo soy maravillosa, no sé si tiene algo que ver, pero sí que es cierto que a mí aquello no me hizo caer ni nada, me mantuve consciente todo el tiempo, ¿sabes?
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RE: +18 [Pr Relativo] Donde reina el amor, sobran las leyes. - por Ikirami - 18-07-2024, 06:38 PM

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