20-07-2024, 04:33 AM
Sasha tenía los ojos fijos en el combate de Sohem, quería aprender a pelear como él, pero aquello que tenía delante no le gustaba nada. No debía matar a alguien mientras estaban jugando, aquellas pruebas eran para divertirse y pasarlo bien, no debía morir alguien que no había hecho nada malo. — … — la semioni abrió la boca intentando gritar el nombre del humano enmascarado al que llamaba amigo, pero no salió ni un solo ruido de su garganta. — ….. — probó la rubia de nuevo con más fuerza. Nada. La joven se llevó las manos a la cabeza con los ojos abiertos como platos, debía hacerse escuchar. — ¡….! — intentó una tercera vez antes de que todo se volviera oscuro ¿qué había pasado? — Sohem... Sohem… ¡SOHEM PARA! — gritó Sasha abriendo de golpe sus ojos color ámbar e incorporándose en la cama.
La semioni miró su alrededor confusa, no reconocía dónde se encontraba o cómo había llegado hasta allí. La rubia se llevó ambas manos a la cara, masajeando con la yema de los dedos su frente para recordar algo. — Llegamos a Skypea y nos pusimos a jugar. Yo gané una prueba y después… — La adolescente abrió los ojos como platos al recordar las peleas, tanto la de Garnet con la marine cobarde - que era una deshonra para los que tenían sangre de oni al igual que ella - como la de Sohem con Yojimbo. Sasha se masajeó más fuerte la sien intentando recordar lo que había pasado, recordaba que Sohem quería matar a Yojimbo, pero no fue así. La semioni suspiró aliviada antes de dejarse caer de espaldas en la mullida cama, la volvieron a dejar ko y ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar. Subió las manos hasta que algunos mechones de su pelo se colaron entre los dedos, debía empezar a poner en orden lo que debía hacer, era cierto que era joven, pero eso no quitaba que debía ponerse a entrenar más fuerte si quería estar a la altura de los adultos actuales.
La rubia se levantó mientras daba un sonoro suspiro encontrándose con todas sus cosas encima de una silla: su abrigo negro, el kanabo y el den den mushi. Algo preocupada se puso a rebuscar entre los bolsillos del abrigo, se mataría a si misma si perdía sus gafas de sol. Enseguida las encontró en el lugar donde las había dejado y suspiró de alivio mientras se las llevaba al pecho con ambas manos. El log pose que llevaba en la mano era especial porque era de Gronn, pero aquellas gafas también, había sido su primera aventura solos y donde se habían cuidado mutuamente, por eso les tenía un cariño especial.
Unas voces llamaron la atención de la chica y se asomó a la ventana curiosa viendo a Garnet, le tranquilizó ver que estaba bien y con una sonrisa decidió imitarle. — Buenos días, Skypiea — dijo en tono suave mirando el palacio mientras apoyaba ambos brazos cruzados sobre el marco inferior de la ventana y posaba su cabeza en ambos. — Buenos días Garnet. Me alegro de que estés bien compitrueno — comentó en un tono más fuerte para que la escuche sin dejar de mirar con curiosidad el palacio. De repente, Sasha escuchó la voz de Don Bambú en la habitación del músico y prestó atención a lo que decía. Habían estado dormidos cuatro días, ahora entendía su olor corporal. Eso la hizo darse cuenta de un detalle, si ella olía así seguro que Garnet estaría mucho peor al pelear en los juegos - y porque era un gato - por lo que la joven fue corriendo hacia la puerta lista para buscar el baño de aquella casa. — ¡Me pido primens para ducharme! — gritó mientras abría puerta tras puerta hasta encontrar el baño. Dentro de la tripulación de los Shogun Gari había cosas que no se habían dicho en alto, pero que eran obvias para todos: no se podía molestar a Tobías mientras trabajaba, la habitación de Sasha estaba prohibida para todos y, la más importante de todas, nunca entres al baño después de Garnet.
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