24-07-2024, 06:36 PM
Mientras Gideon se recuperaba del golpe antes de atacar con su técnica con giro, Kevin le dio un pequeño respiro y la skypiean pudo ver cómo el joven trajeado sonreía tímidamente. Estaba disfrutando de aquel combate.
Lo que no esperaba Gideon era que tras su ataque cortante hasta el pecho de Kevin, este tuviese un contraataque tan duro y rápido. Kevin había posicionado ambos martillos de manera que pudiera golpear las piernas de su amiga con contundencia. Así que, al mismo tiempo de recibir el corte en el pecho, Kevin bateó sus martillos contra el tren inferior de Gideon.
La pelimorada sintió el golpe en ambas piernas y cómo el dolor se escandía como electricidad por todo su cuerpo, le dejó totalmente desorientada durante unos segundos. Sus ojos tenían que volver a enfocar, el dolor de ambas piernas era intenso y su costado izquierdo seguía entumecido. Kevin no se andaba con chiquitas. Mientras la skypiean se recuperaba de los golpes, su amigo gritaba. El pecho de Gideon se encogió y se sintió fatal, cuando por fin pudo mirar hacia él se dio cuenta de lo que había provocado. El hombrecillo gritaba lo trágico que era todo aquello y que iba a morir, ambos sabían que no era verdad. Pero Gideon se quería morir allí mismo. El pecho de Kevin sangraba y a Gideon le cayó una lágrima por la mejilla derecha, no sabía qué dolía más de aquel combate. En ese momento su amigo empezó a reír débilmente, anunciado que aquello no había acabado. Se puso en posición defensiva y Gideon sabía que tenía que seguir. Nada de sentimentalismos.
No tenía ni idea de lo que podía pasar, pero quería probar, quizás no servía para más que para distraer al enemigo, pero tampoco le venía mal. Recordó en cómo había sido el momento con el agresor de esa misma tarde y envainó su espada.
Puso ambas manos delante de sí y pensó en aquel fantasma, pensó lo más que pudo y a los segundos se materializó delante de ella aquel espectro.
— Chiquitín, no sé si me harás caso, illo, pero ve hacia aquel chico, saluda —susurró hacia el fantasma.
Sorprendentemente el fantasma le guiñó un ojo y emitiendo un sonido parecido a una risa empezó a moverse. Mientras aquel pequeñín blanquecino se dirigía a Kevin, se secó la mejilla con su brazo derecho y desenvainó su espada y esperó a ver la reacción de su gran amigo. La risa de aquel ente era extraña, no provenía del mismo mundo que ella y Kevin. Iba a ser tan increíble grabar cosas con él. Con la katana agarrada con ambas manos miraba fijamente a Kevin, sabía que no recibiría con ilusión a aquel fantasma, que a Gideon le parecía tan simpático.
Lo que no esperaba Gideon era que tras su ataque cortante hasta el pecho de Kevin, este tuviese un contraataque tan duro y rápido. Kevin había posicionado ambos martillos de manera que pudiera golpear las piernas de su amiga con contundencia. Así que, al mismo tiempo de recibir el corte en el pecho, Kevin bateó sus martillos contra el tren inferior de Gideon.
La pelimorada sintió el golpe en ambas piernas y cómo el dolor se escandía como electricidad por todo su cuerpo, le dejó totalmente desorientada durante unos segundos. Sus ojos tenían que volver a enfocar, el dolor de ambas piernas era intenso y su costado izquierdo seguía entumecido. Kevin no se andaba con chiquitas. Mientras la skypiean se recuperaba de los golpes, su amigo gritaba. El pecho de Gideon se encogió y se sintió fatal, cuando por fin pudo mirar hacia él se dio cuenta de lo que había provocado. El hombrecillo gritaba lo trágico que era todo aquello y que iba a morir, ambos sabían que no era verdad. Pero Gideon se quería morir allí mismo. El pecho de Kevin sangraba y a Gideon le cayó una lágrima por la mejilla derecha, no sabía qué dolía más de aquel combate. En ese momento su amigo empezó a reír débilmente, anunciado que aquello no había acabado. Se puso en posición defensiva y Gideon sabía que tenía que seguir. Nada de sentimentalismos.
No tenía ni idea de lo que podía pasar, pero quería probar, quizás no servía para más que para distraer al enemigo, pero tampoco le venía mal. Recordó en cómo había sido el momento con el agresor de esa misma tarde y envainó su espada.
Puso ambas manos delante de sí y pensó en aquel fantasma, pensó lo más que pudo y a los segundos se materializó delante de ella aquel espectro.
— Chiquitín, no sé si me harás caso, illo, pero ve hacia aquel chico, saluda —susurró hacia el fantasma.
Sorprendentemente el fantasma le guiñó un ojo y emitiendo un sonido parecido a una risa empezó a moverse. Mientras aquel pequeñín blanquecino se dirigía a Kevin, se secó la mejilla con su brazo derecho y desenvainó su espada y esperó a ver la reacción de su gran amigo. La risa de aquel ente era extraña, no provenía del mismo mundo que ella y Kevin. Iba a ser tan increíble grabar cosas con él. Con la katana agarrada con ambas manos miraba fijamente a Kevin, sabía que no recibiría con ilusión a aquel fantasma, que a Gideon le parecía tan simpático.
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