28-07-2024, 08:02 PM
Tras retar a su compañero Kevin, mientras le amenazaba con Blockbuster al cuello, el oficinista se rindió. Pidió despavorido que apartara de su cuello la hoja de su katany eso hizo lentamente y con cuidado de ni siquiera rozarle. Se separó del tronco de cerezo y envainó su arma. Había sido un entrenamiento duro, los golpes que se había llevado la skypiean le iban a dar la noche y tenían que ver qué iban a hacer con esos enormes cortes de Kevin. Suna iba a flipar cuando les viera volver de aquella trifulca amistosa.
Gideon se acercó a Kevin con tranquilidad.Su respiración era entrecortada y el parpadeo excesivo de sus ojos anunciaba el cansancio, pero necesitaba su merecido cigarrillo. Así que sacó su cajetilla y se encendió uno con rapidez. Cada vez estaba más oscuro entre aquellos cerezos, debían volver cuanto antes.
— Illo, ha sido un gran combate, ¡pero tenemos que curarte esas heridas pero ya! Lo siento tantísimo Kevin —le pedía disculpas desde lo más profundo de su corazón y le tendía la mano izquierda, con la derecha daba caladas al tabaco— Suna se va a creer que nos ha atacado alguien por estas calles, va a flipar. Ojalá haya preparado algo de comer, porque la verdad que este entrenamiento me tiene muerta de hambre.
No sabía si el dolor de su estómago era hambre o sólo el dolor residual del fuerte golpe en el costado que le había propinado Kevin. La skypiean sonrió, a pesar de haber sido tan difícil para ambos el combate, había sido una noche muy provechosa. No podía esperar a lo que le depararían las siguientes islas. Tenía que preguntarle a Kevin cuál era la siguiente isla a la que irían, pero por ahora prefería volver a la que por ahora era su casa, comer algo y dormir muchas horas.
Gideon se acercó a Kevin con tranquilidad.Su respiración era entrecortada y el parpadeo excesivo de sus ojos anunciaba el cansancio, pero necesitaba su merecido cigarrillo. Así que sacó su cajetilla y se encendió uno con rapidez. Cada vez estaba más oscuro entre aquellos cerezos, debían volver cuanto antes.
— Illo, ha sido un gran combate, ¡pero tenemos que curarte esas heridas pero ya! Lo siento tantísimo Kevin —le pedía disculpas desde lo más profundo de su corazón y le tendía la mano izquierda, con la derecha daba caladas al tabaco— Suna se va a creer que nos ha atacado alguien por estas calles, va a flipar. Ojalá haya preparado algo de comer, porque la verdad que este entrenamiento me tiene muerta de hambre.
No sabía si el dolor de su estómago era hambre o sólo el dolor residual del fuerte golpe en el costado que le había propinado Kevin. La skypiean sonrió, a pesar de haber sido tan difícil para ambos el combate, había sido una noche muy provechosa. No podía esperar a lo que le depararían las siguientes islas. Tenía que preguntarle a Kevin cuál era la siguiente isla a la que irían, pero por ahora prefería volver a la que por ahora era su casa, comer algo y dormir muchas horas.
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