03-08-2024, 02:50 AM
Tras esquivar el golpe de Karl, la vi ascender mientras hablaba, pero una furia interna me hizo perder por completo la compostura y el control del combate. Tal era mi enfado que salté, sin pensármelo dos veces, a agarrarme a lo único que veía de ella desde la posición en la que estábamos, su pierna. Rodeé su tobillo con mis piernas y golpeé su rodilla, amenazándola con el puño levantado y gritándole que había perdido contra el minino, por lo que no debía ser tan estúpido como ella pensaba. Y por supuesto que no lo era, ¿cómo osaba hablar así de mi novio? Suerte que era mi querida amiga, si no de aquí no la dejaba salir con vida. “Relájate, no dejes que te saque de tus casillas.”, intenté decirme, pero lo cierto es que estaba de todo menos relajada. Primero, sentía mi corazón latir con el fulgor de la batalla, y segundo, ahora mi sangre hervía por su comentario degradante hacia mi amorcito. Y no salió bien, pues, con todo el cabreo acumulado, se me escapó hablar sobre mi familia. Al escuchar las palabras saliendo de mi boca, sentí una puñalada en mi corazón, y antes de poderme dar cuenta, con una sacudida perdí el agarre de su pierna cayendo de espaldas hacia los árboles. Me había pillado totalmente desprevenida y no pude evitar caer hacia el suelo. Extendí mis brazos para intentar, por alguna gracia divina, lograr sujetarme a alguna rama, pero antes de poder llegar a tocar nada con ellas, la pata contraria de Karl me agarró con fuerza del torso, con tal presión que mis dos hermosos pechos parecían ir a reventar. Con una velocidad vertiginosa, ascendimos 20 metros más de altura, quedándome a 29 metros de altura. Tenía la respiración acelerada, ¿me iba a soltar desde esa altura? Jamás había comprobado qué pasaría si caía desde tantos metros… Mientras echaba una ojeada rápida hacia abajo, Karl comenzó a hablar. Declaró que ahora, ellos eran mi familia, preguntando si no lo entendía.
—¡Claro que lo entiendo, ¿sabes?! No entiendo ni una pizca de lo que estás intentando decirme con todo esto. —exclamé irritada, pues seguía sin entender a qué se debía todo aquello todavía.
Pero lo que dijo a continuación, sí que me dejó algo más claro lo que pasaba. Parecía, o sus palabras me daban a entender, que me ponía por debajo de ella y el resto. Decía que Joe era nuestro “padre adoptivo” y ella mi hermana mayor. Arrugué la frente al escuchar eso. ¿Cómo que padre? Joe podría ser nuestro superior, pero apenas me sacaba unos años, jamás podría verlo como a un padre. Como a un hermano mayor, todavía, aunque nunca había tenido uno. Y lo mismo pasaba con Karl. ¿Acaso todo esto era por nuestros rangos? ¿Pretendía acaso que aceptase lo que me decía sin más? Lo sentía mucho, pero no estaba en aquello con ella. Sí, éramos un equipo. Sí, éramos una familia, incluso. Todo eso podía aceptarlo. ¿Pero que me pusiese por debajo de otros? Jamás. El resto de su discurso era aceptable, lo de que juntos protegemos a la gente y evitaríamos que más familias fuesen destruidas era algo con lo que sentía una conexión genuina. Pero después dijo que cuando “Papá” hablase, fuese una niña buena y me dejase de mierdas.
—Karl… —llamé su nombre justo tras sus últimas palabras— ¡Dekebas! —exclamé con todas mis fuerzas.
A la vez que las palabras salían de mi boca, habiendo doblado los codos hacia atrás, impacté en su tobillo, justo por encima de donde me tenía agarrada. Utilicé todas mis fuerzas en ese ataque, de nuevo enfurecida y sin tener en cuenta las consecuencias que podría tener aquello, viendo como ambas nos precipitábamos hacia el bosque irremediablemente.
—¡Claro que lo entiendo, ¿sabes?! No entiendo ni una pizca de lo que estás intentando decirme con todo esto. —exclamé irritada, pues seguía sin entender a qué se debía todo aquello todavía.
Pero lo que dijo a continuación, sí que me dejó algo más claro lo que pasaba. Parecía, o sus palabras me daban a entender, que me ponía por debajo de ella y el resto. Decía que Joe era nuestro “padre adoptivo” y ella mi hermana mayor. Arrugué la frente al escuchar eso. ¿Cómo que padre? Joe podría ser nuestro superior, pero apenas me sacaba unos años, jamás podría verlo como a un padre. Como a un hermano mayor, todavía, aunque nunca había tenido uno. Y lo mismo pasaba con Karl. ¿Acaso todo esto era por nuestros rangos? ¿Pretendía acaso que aceptase lo que me decía sin más? Lo sentía mucho, pero no estaba en aquello con ella. Sí, éramos un equipo. Sí, éramos una familia, incluso. Todo eso podía aceptarlo. ¿Pero que me pusiese por debajo de otros? Jamás. El resto de su discurso era aceptable, lo de que juntos protegemos a la gente y evitaríamos que más familias fuesen destruidas era algo con lo que sentía una conexión genuina. Pero después dijo que cuando “Papá” hablase, fuese una niña buena y me dejase de mierdas.
—Karl… —llamé su nombre justo tras sus últimas palabras— ¡Dekebas! —exclamé con todas mis fuerzas.
A la vez que las palabras salían de mi boca, habiendo doblado los codos hacia atrás, impacté en su tobillo, justo por encima de donde me tenía agarrada. Utilicé todas mis fuerzas en ese ataque, de nuevo enfurecida y sin tener en cuenta las consecuencias que podría tener aquello, viendo como ambas nos precipitábamos hacia el bosque irremediablemente.
Aclaraciones
