+18 [Pr Relativo] Donde reina el amor, sobran las leyes.
#33
Tras llegar a aquella calle repleta de lugares y gente, el minino se centró en un cartel que había en el escaparate de una tienda cerrada. En el folleto se exponía que iba a haber al día siguiente una fiesta en la ciudad, una dedicada al amor libre, lo cual llamó la atención de ambos y, tras besar a mi amado, acepté ilusionada el ir con él. No pude reprimir en ese momento el pensamiento que cruzó mi mente, una vez más sintiendo que verdaderamente lo nuestro era algo que iba más allá de lo mundano, que nuestro amor era algo predestinado. Así lo creía y así se lo hice saber tras ver su sonrojada tez al mencionarle que el nombre del festival era sobre un amor como el nuestro. Con mis manos sosteniendo sus mejillas, le pedí que se quedase conmigo todo el tiempo que pasáramos allí, deseando poder tenerle todo el tiempo posible junto a mí. Quería de verdad poder disfrutar de cada segundo con él, cada instante que tuviese disponible quería entregárselo y así poder conocer más al gatito. Y no solo me refería de manera física, que también, pero quería explorar cada recoveco de su personalidad, de su alma, de su ser, entender de verdad a la persona que era mi amado. Aquello me recordó a las noches solitarias en las que lo había extrañado, preguntándome cómo y dónde estaría, por lo que liberé su rostro para sacar de mi bolso lo que tanta angustia me había provocado no haber llevado encima en nuestro encuentro en la isla del cielo. Saqué mi caracolófono, ocasionando una intensa alegría en el minino que se transmitió a la mía, generando una sonrisa genuina en mis labios mientras nuestros moluscos intercambiaban sus señales o lo que fuese que hicieran esas cosas, no estaba muy segura. Garnet comentó sonriente que ahora podríamos hablar en cualquier momento, a lo que respondí con un enérgico asentimiento, sacudiendo mi melena al hacerlo.

Inundada por la emoción del momento, casi me había olvidado del hambre voraz que sacudía mi estómago, pero un rugido salió de él alertándome causando que mostrara una avergonzada sonrisa y le planteé conseguir algo de comida antes de ir, de una maldita vez, a nuestra habitación. A su vez, aproveché para hacerle una propuesta indecente susurrándole al oído, pues ambas necesidades vitales podían ser cubiertas a la vez y así, él aceptó encantadísimo mi oferta. Tan encantado estaba que se podía notar como cierto amigo quería asomar por la falda y me mordí el labio inferior con anticipación, dejándome llevar por él mientras deambulábamos por los distintos puestos de comida. Parecía que el minino había captado la esencia de lo que buscaba. Primero, junto al puesto de sushi, había un puesto en el que vendían oden, en el cual tenían especias y salsas para acompañar. En primera instancia, el vendedor pareció confundido cuando le pedí llevarme solo pimienta de szechuan, pero al ofrecerle una buena suma de berries aceptó de buen grado e incluso la molió para mí, ofreciéndomela en un pequeño sobre. Tras aquello, pasamos por un puesto de gofres, en el cual el minino, teniendo que mostrar su hermoso trasero, consiguió que le cediesen un bote de nata y uno de chocolate.

—Quédate con esa imagen grabada, querido tendedero. —ordené mirando de reojo a mi minino pelirrojo— No todo el mundo puede ver de cerca los prietos glúteos del que será la mayor superestrella del mundo, ¿sabes? Shshshsh. —comenté con orgullo y risueña sobre mi novio.

Aunque tal vez esa afirmación no fuese del todo acertada, no por el ser una superestrella, en lo cual confiaba plenamente, sino por el hecho de que mi adorado felino parecía estar encantado mostrando sus bollitos a todo el que estaba dispuesto, o no, a observarlos. Finalmente, pasamos por un puesto en el que vendían distintos vegetales y frutas, donde cogió algunas fresas y cerezas, llevándose un asentimiento por mi parte al ver su acertada elección. Mientras él aprovechaba para pedir indicaciones, solté su mano para acercarme al otro lado de la calle, donde ofrecían té helado, que bien serviría para refrescarnos un poco. Así pues, añadí a nuestra modesta y lujuriosa compra un par de bebidas, junto con dos vasos enteros llenos de únicamente hielo. Lo íbamos a necesitar, pues ni siquiera el fuerte calor del verano en Toko podía llegar a la alta temperatura que iba a alcanzar nuestro niditio aquella noche. Con la bolsa en una mano y el sobrecito en el bolso, volví hasta él y tomé su mano mientras me mostraba con la otra la bolsa con nuestro piscolabis sonriente.

—Sí, todo listo, gatito. ¡Vamos de una vez! —afirmé con energía comenzando a andar en dirección a la habitación.

Era justo hacia la derecha, luego recto, otra vez a la derecha y en el segundo cruce a la derecha de nuevo, no tenía pérdida.
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RE: +18 [Pr Relativo] Donde reina el amor, sobran las leyes. - por Ikirami - 05-08-2024, 02:50 AM

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