05-08-2024, 08:01 PM
La chica se acercó hacia mí, por una vez y lejos de lo que estaba acostumbrado, percibí a una joven bastante calmada que me contesto sin insultarme ni nada por el estilo. Al igual que yo, su perfume tenía mucha más proyección que el mío, por lo que automáticamente ya me había deslumbrado casi casi sin articular palabra. - Encantado Carmilla - Justo fruncí mi rostro y posicioné mi mano sobre el mentón al escuchar su nombre completo y aludir que era una de las pintoras más famosas que podría conocer. - Mmmmm... hace tiempo estuve en una isla dedicada al arte, pero no vi tu nombre... Aun así, no soy ningún experto de ello... - Abrí mis brazos en señal de desconocimiento.
Ambos estábamos de acuerdo que era buena idea investigar a donde ir, pero en vez de juntos separados y como por arte de magia se giró dirección a la playa en busca de que alguien la pudiera ayudar. Me quedé totalmente atónito con la situación, de repente llego a los pies de la playa y se empezó a desvestir. - Primero la pipiola y ahora tu... - Que he hecho yo para merecer esto... - Mientras gruñía en bajo, observe con mi mirada como se iba desvistiendo lentamente e iba mostrando su cuerpo y su ropa interior. Me pregunté si esto era lo normal entre los artistas, si la excentricidad era la normalidad, aun con todo ello no podía quitarla el ojo de encima e incluso me salió una sonrisa picarona. Me grito si quería darme un chapuzón, la verdad que, por un lado, después de aquel viaje no me importaba darme un baño, pero mi instinto de supervivencia no me lo permitía. - Tranquila, yo esperaré aquí, sentado a la sombra. - Mientras ella iba entrando poco a poco al agua, seguía pensando, que hacíamos en esta isla totalmente árida y desierta, cada vez que me fijaba más en los detalles del paisaje, es que no se observaba nada de civilización y las personas que desembarcaron con nosotros iban tomando rumbos totalmente diferentes e iban desapareciendo.
Al cabo de unos minutos vi como Carmilla salía del agua.. Bueno, digamos que su cara era poema. - ¡Estaba fría, eh! - La grité mientras la hacía el gesto de venir con la mano izquierda. - Al llegar me sorprendió con su voz y sus palabras entrecortadas, la parecía buena idea lo de empezar a investigar conmigo. Así que mientras se secaba y se vestía, pensaba cuál podría ser la mejor aproximación... - A ver... Si un barco mercante nos ha traído a todos nosotros a la isla es porque tiene que haber algo más en la isla. - Ahora bien, en el centro de la isla o en el perímetro de la isla. - Aquí no hay nada y tampoco sabemos si puede haber otro puerto a largo de la orilla. - En un momento giré la vista a Carmilla y aún tenía la espalda al aire es por ello que me quede con la mente nublada viendo las curvas de su cuerpo.
- Mmmm, creo que deberíamos buscar algún barco, puede que hayan echado el ancla en alguna otra zona, por último si vemos que el terreno se pone escarpado, deshacemos el camino y entramos al interior de la isla, algo fácil. - Comente con una sonrisa en la cara y mis brazos en jarra apoyados en mis caderas. - ¿Cómo lo ves? - La dijo con una voz segura.
Ambos estábamos de acuerdo que era buena idea investigar a donde ir, pero en vez de juntos separados y como por arte de magia se giró dirección a la playa en busca de que alguien la pudiera ayudar. Me quedé totalmente atónito con la situación, de repente llego a los pies de la playa y se empezó a desvestir. - Primero la pipiola y ahora tu... - Que he hecho yo para merecer esto... - Mientras gruñía en bajo, observe con mi mirada como se iba desvistiendo lentamente e iba mostrando su cuerpo y su ropa interior. Me pregunté si esto era lo normal entre los artistas, si la excentricidad era la normalidad, aun con todo ello no podía quitarla el ojo de encima e incluso me salió una sonrisa picarona. Me grito si quería darme un chapuzón, la verdad que, por un lado, después de aquel viaje no me importaba darme un baño, pero mi instinto de supervivencia no me lo permitía. - Tranquila, yo esperaré aquí, sentado a la sombra. - Mientras ella iba entrando poco a poco al agua, seguía pensando, que hacíamos en esta isla totalmente árida y desierta, cada vez que me fijaba más en los detalles del paisaje, es que no se observaba nada de civilización y las personas que desembarcaron con nosotros iban tomando rumbos totalmente diferentes e iban desapareciendo.
Al cabo de unos minutos vi como Carmilla salía del agua.. Bueno, digamos que su cara era poema. - ¡Estaba fría, eh! - La grité mientras la hacía el gesto de venir con la mano izquierda. - Al llegar me sorprendió con su voz y sus palabras entrecortadas, la parecía buena idea lo de empezar a investigar conmigo. Así que mientras se secaba y se vestía, pensaba cuál podría ser la mejor aproximación... - A ver... Si un barco mercante nos ha traído a todos nosotros a la isla es porque tiene que haber algo más en la isla. - Ahora bien, en el centro de la isla o en el perímetro de la isla. - Aquí no hay nada y tampoco sabemos si puede haber otro puerto a largo de la orilla. - En un momento giré la vista a Carmilla y aún tenía la espalda al aire es por ello que me quede con la mente nublada viendo las curvas de su cuerpo.
- Mmmm, creo que deberíamos buscar algún barco, puede que hayan echado el ancla en alguna otra zona, por último si vemos que el terreno se pone escarpado, deshacemos el camino y entramos al interior de la isla, algo fácil. - Comente con una sonrisa en la cara y mis brazos en jarra apoyados en mis caderas. - ¿Cómo lo ves? - La dijo con una voz segura.
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