06-08-2024, 03:55 PM
Sumido en esos pensamientos que atribulaban su mente desde aquella fatídica noche en Akarui, Kisuke empezó a pensar en sus motivos, en cual era la causa real por la que había decidido emprender aquel camino, quizá aquello suponía un punto de inflexión y le permitía recuperar un poco esa claridad mental necesaria para afrontar el viaje y las batallas que estuvieran por llegar.
Desde que era un niño, había sentido devoción por el arte de la espada. Siempre había fantaseado con esgrimir su espada y derrotar a sus enemigos. En aquel entonces no pensaba en nada más que ser el más hábil y el más fuerte de los espadachines, pero al ir creciendo, y más aún, tras la muerte de sus padres y empezar su adiestramiento autodidacta con Yamigiri, empezaba a entender que la espada debe blandirse con un motivo, que utilizar la espada sin ningún propósito es como empuñar una espada sin filo.
Él era una persona sencilla, honesta y directa, por lo que viendo lo que veía en su isla natal, corrupción, drogas, violaciones, asesinatos, y demás actos deleznables, muchas veces ejercidos por personas con poder, abusando de su autoridad o de su posición económica para oprimir a la gente con pocos recursos y aprovecharse de la gente que se dejaba la vida intentando simplemente sobrevivir.
"No pensé nunca en ser ningún tipo de héroe".
Pero había cosas que no podía soportar, sobre todo, la violencia contra las mujeres o contra personas con dependencia, ancianos o niños. Que hubiese gente que se aprovechase de los demás por su posición ventajosa de poder, del tipo que fuese, hacía que le hirviese la sangre y si se daban este tipo de situaciones en su presencia, intervenía de la manera más discreta de la que fuese capaz. No buscaba el reconocimiento ni el aplauso de nadie. Solo hacía lo correcto bajo su código moral, ni más ni menos.
"Es cierto, no es por mí. Es por la gente que no puede defenderse, que necesita de alguien que les ayude para que dejen de aprovecharse de ellos."
Quizá ahí estaba la clave, en utilizar su fuerza para el bien de los desfavorecidos, de los oprimidos por el sistema corrupto establecido. Quizá ahí estaba el punto de partida para poder recuperar la paz interior y volver a ser el de antes de aquella noche.
Desde que era un niño, había sentido devoción por el arte de la espada. Siempre había fantaseado con esgrimir su espada y derrotar a sus enemigos. En aquel entonces no pensaba en nada más que ser el más hábil y el más fuerte de los espadachines, pero al ir creciendo, y más aún, tras la muerte de sus padres y empezar su adiestramiento autodidacta con Yamigiri, empezaba a entender que la espada debe blandirse con un motivo, que utilizar la espada sin ningún propósito es como empuñar una espada sin filo.
Él era una persona sencilla, honesta y directa, por lo que viendo lo que veía en su isla natal, corrupción, drogas, violaciones, asesinatos, y demás actos deleznables, muchas veces ejercidos por personas con poder, abusando de su autoridad o de su posición económica para oprimir a la gente con pocos recursos y aprovecharse de la gente que se dejaba la vida intentando simplemente sobrevivir.
"No pensé nunca en ser ningún tipo de héroe".
Pero había cosas que no podía soportar, sobre todo, la violencia contra las mujeres o contra personas con dependencia, ancianos o niños. Que hubiese gente que se aprovechase de los demás por su posición ventajosa de poder, del tipo que fuese, hacía que le hirviese la sangre y si se daban este tipo de situaciones en su presencia, intervenía de la manera más discreta de la que fuese capaz. No buscaba el reconocimiento ni el aplauso de nadie. Solo hacía lo correcto bajo su código moral, ni más ni menos.
"Es cierto, no es por mí. Es por la gente que no puede defenderse, que necesita de alguien que les ayude para que dejen de aprovecharse de ellos."
Quizá ahí estaba la clave, en utilizar su fuerza para el bien de los desfavorecidos, de los oprimidos por el sistema corrupto establecido. Quizá ahí estaba el punto de partida para poder recuperar la paz interior y volver a ser el de antes de aquella noche.
