[Presente relativo] Bajo el sol de Kyodaina
#8
Los tengo en frente. Tres mosqueteros con la mala suerte de encontrarse con el final del camino. Uno alto, uno bajo y otro de colores, que extrañamente me recuerda a los rapes de colores que ya me cargué en esta misma isla tiempo atrás. Aunque sin piernas. Que incómodo debe ser mear así. Y follar ya... 
Cuando llego a una distancia lo suficientemente favorable como para saltar a matar, ellos ya me están esperando con ganas de acción. Tampoco es que haya disimulado mi llegada. El estilo Zarekiano es de frente y sin miedo. De boca y su boca contra el bordillo. El más grande de todos, exageradamente enorme, me espera silencioso, con un garrote tan grande como un bote de remos. Chocar en fuerza contra él sería todo un deleite. El más canijo, se puso de pie y parecía poca cosa. De entre todos, parecía el menos amenazante del grupo. Tal vez debería empezar por ahí, por el eslabón más débil de la cadena. El tercero, el pececillo, no se digna a mirarme de primeras, dándome la espalda. ¿Tal vez el líder?
Como sea, es ahí cuando les insulto y mi rostro se deforma. Cuando entro en una posición agresiva, todos empiezan a reaccionar. El del pelo blanco advierte, de forma inteligente, que soy usuario de Akuma. Quizás no parezca el más fuerte, pero si es quien toma la voz cantante. El Oni seguía atento a mis movimientos, probablemente más alerta con la advertencia de su compañero. Y el último, ahora sí tras mis palabras y mientras me desfiguraba la cara, empieza a... ¿hundirse en la arena? Como si fuera una caca en el váter, rota y se hunde bajo sus pies, como si cavara un agujero en la arena. Tal vez es algún tipo de pez de arena o no sé qué tipo de capacidad posee. El caso es que desaparece de mi vista. Habrá que estar atento al mismo. Las lanzas y armas punzantes siempre han sido un problema.

La trifulca no empieza por parte de los tipos que acabo de insultar. Parecen más pacíficos y más calmados que yo. Una virtud que bajo mi punto de vista, es un error en estos mares. El diálogo es para los políticos o para humillar. Ahora mismo solo tienen que hablar los puños, y lo van a aprender de todas todas. 
Cuando el peliblanco parece que abre la boca para darme una respuesta a mis improperios, salgo despedido como un misil. A mí no me tiene que decir nada, mejor se lo diga a mi mano. De una carrera, cruzo por el medio de la posición triangular de mis adversarios. Parece un sprint completamente recto y buscando el choque con el peliblanco, pero a un metro y medio del mismo, pivoto por su diestra y repito la acción para ganar su espalda. Con la posición favorable ganada, lanzo una estocada perpendicular a mi pecho con el brazo en tensión y con la mano convertida en una estaca. Como si de una lanza se tratase, la mano se clava en la espalda baja de mi víctima, atravesando la carne. Retiro feroz la mano, dejando ver que ahora tiene un boquete en la espalda que empieza a escupir sangre. -¡¡¡Esta es la lanza del Dios de la sangre, Khorne!!! ¡¡¡SIENTE SU MANO DE HIERRO!!!¡SHIAHAHAHHAH...!- grito y me carcajeo mientras sale despedido el hombre. -¿Quién es el siguiente?- retomo la postura agresiva. Los apéndices de mi rostro se mueven y bailan, como si uno fuera independiente al otro. Estos observan con claridad al Oni y al herido, que han sido incapaces de percibir mi ataque. No puedo frenar ahora ni quiero. Los tengo a punto de caramelo, aunque uno lo tengo desaparecido. Y también tienen un barco. Quizá es buena idea trasladarme ahí.

Aclaraciones
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2677 + 0 = 2677
Energia: 1615 - 415 = 1200
Espiritu: 462 + 0 = 462


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RE: [Presente relativo] Bajo el sol de Kyodaina - por Zarek - 07-08-2024, 11:27 AM

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