08-08-2024, 01:11 AM
13:00 de la mañana, día 18 de primavera, año 13
Base Revolucionaria, Báltigo, Enfermería.
Tras un largo paseo cargando a Don Bambú con la ayuda de Kisuke, logramos llegar a la enfermería de la base, la cara de la gente mientras nos veía pasar con nuestro compañero a cuestas era un poema, cuando algunos soldados se acercaron a preguntar por lo sucedido, simplemente di la orden de avisar a Nilats Sensei de que los toros negros lo esperaban en la enfermería, una vez dada la orden llegar a la enfermería fue cuestión de minutos, logremos colocar al mink en la cama con cierta dificultad por su gigantesco tamaño.
"Vale, siéntate ahí y déjame ver ese corte."
Dije mientras me dirigía hacia el armario donde se guardaban los enseres de medicina, sacando un par de guantes de plástico, aguja e hilos y llevándolos hacia una pequeña mesa metálica con ruedas, agarre una botella de alcohol etílico y me lavé las manos tras lo que llevé todo frente a Kisuke, me puse los guantes y esterilice la aguja con el alcohol, hice nacer un hilo de la punta de mi dedo índice derecho y con su ayuda pude pasar fácilmente el hilo de sutura en el agujero de la aguja, con el pie atraje una silla frente a Kisuke y me senté.
"Será solo un momento, no te muevas o te puede quedar una cicatriz."
Mientras estaba suturando el pecho de Kisuke, la puerta de la enfermería se abrió y Nilats apareció con el disgusto pintado en la cara, nos miró a ambos y luego vio a Don Bambú estirado en la cama, su cara estaba totalmente desencajada por la duda.
"Qué coño ha pasado aquí, será mejor que tengas una buena explicación para que tus compañeros estén en este estado Ideale!"
Suspire mientras miraba a Kisuke a los ojos por un momento antes de volver a poner mi atención sobre la sutura, dando los últimos puntos de esta y estirando el hilo con mi mano izquierda, para con la derecha llevar el hilo que había creado previamente con mi dedo índice de la mano derecha hacia el pulgar de la misma mano, usando el mismo para cortar el hilo y tras deshacer el hilo que había usado para cortar, hice un pequeño nudo para que la sutura no se deshiciera.
"Lo siento Nilats Sensei, quisimos entrenar un poco y se nos fue de las manos. Pero puedo asegurarle que ambos están fuera de peligro, Panda está descansando ahora mismo y Kisuke ya está como nuevo."
Dije mientras le daba una pequeña palmada en la herida recién suturada con una sonrisa en el rostro, me levanté y deje a Nilats hablando con Kisuke mientras me dirigía a la cafetera que tenía en esa habitación, dado que era donde normalmente estudiaba medicina. Sabía que el mink era un amante del café como yo, así que supuse que cuando despertase le gustaría tomarse una buena taza de café para despejarse un poco, por lo que puse la cafetera en el fuego y lo deje calentando mientras sopesaba si Nilats se enfadaría de más si encima me ponía a fumar en la habitación, pero dado que durante todo el camino no había podido hacerlo, me acerque a la ventana y la abrí, encendiéndome un cigarro y apoyándome en la ventana que daba al patio de entrenamiento para intentar que el humo no entrase de más en la habitación.
Base Revolucionaria, Báltigo, Enfermería.
Tras un largo paseo cargando a Don Bambú con la ayuda de Kisuke, logramos llegar a la enfermería de la base, la cara de la gente mientras nos veía pasar con nuestro compañero a cuestas era un poema, cuando algunos soldados se acercaron a preguntar por lo sucedido, simplemente di la orden de avisar a Nilats Sensei de que los toros negros lo esperaban en la enfermería, una vez dada la orden llegar a la enfermería fue cuestión de minutos, logremos colocar al mink en la cama con cierta dificultad por su gigantesco tamaño.
"Vale, siéntate ahí y déjame ver ese corte."
Dije mientras me dirigía hacia el armario donde se guardaban los enseres de medicina, sacando un par de guantes de plástico, aguja e hilos y llevándolos hacia una pequeña mesa metálica con ruedas, agarre una botella de alcohol etílico y me lavé las manos tras lo que llevé todo frente a Kisuke, me puse los guantes y esterilice la aguja con el alcohol, hice nacer un hilo de la punta de mi dedo índice derecho y con su ayuda pude pasar fácilmente el hilo de sutura en el agujero de la aguja, con el pie atraje una silla frente a Kisuke y me senté.
"Será solo un momento, no te muevas o te puede quedar una cicatriz."
Mientras estaba suturando el pecho de Kisuke, la puerta de la enfermería se abrió y Nilats apareció con el disgusto pintado en la cara, nos miró a ambos y luego vio a Don Bambú estirado en la cama, su cara estaba totalmente desencajada por la duda.
"Qué coño ha pasado aquí, será mejor que tengas una buena explicación para que tus compañeros estén en este estado Ideale!"
Suspire mientras miraba a Kisuke a los ojos por un momento antes de volver a poner mi atención sobre la sutura, dando los últimos puntos de esta y estirando el hilo con mi mano izquierda, para con la derecha llevar el hilo que había creado previamente con mi dedo índice de la mano derecha hacia el pulgar de la misma mano, usando el mismo para cortar el hilo y tras deshacer el hilo que había usado para cortar, hice un pequeño nudo para que la sutura no se deshiciera.
"Lo siento Nilats Sensei, quisimos entrenar un poco y se nos fue de las manos. Pero puedo asegurarle que ambos están fuera de peligro, Panda está descansando ahora mismo y Kisuke ya está como nuevo."
Dije mientras le daba una pequeña palmada en la herida recién suturada con una sonrisa en el rostro, me levanté y deje a Nilats hablando con Kisuke mientras me dirigía a la cafetera que tenía en esa habitación, dado que era donde normalmente estudiaba medicina. Sabía que el mink era un amante del café como yo, así que supuse que cuando despertase le gustaría tomarse una buena taza de café para despejarse un poco, por lo que puse la cafetera en el fuego y lo deje calentando mientras sopesaba si Nilats se enfadaría de más si encima me ponía a fumar en la habitación, pero dado que durante todo el camino no había podido hacerlo, me acerque a la ventana y la abrí, encendiéndome un cigarro y apoyándome en la ventana que daba al patio de entrenamiento para intentar que el humo no entrase de más en la habitación.
Resumen
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