Tras dispersar aquel asqueroso esputo venenoso creía que mi advertencia para con el infraser frente a mí valdría de aliciente para lograr que desistiera de su absurdo intento de consumirme, y pudiera así salvar su patética vida, quedando en el páramo de mierda selvática y desprovisto de todo signo de progreso o evolución posible en el que estábamos, pero pareciera que hubiera entendido completamente al contrario mi mensaje.
Chasqueé la lengua al ver la actitud hostil del monstruo. Me daba especialmente pereza tener que encargarme de algo así y realizar un esfuerzo por absolutamente ningún beneficio... ya podría haber algún poblado cerca con un gran cartel en un tablón de recompensa que pagase un par de noches de hostal por cargarse a este bicho... pero no. Estaba en la puta selva, sin barco, sin mapas, sin pistas y con un estúpido rumor que seguir, delante del hijo ilegítimo de una serpiente y una tortuga y teniendo que abrirle la puta cabeza.
El bicho se precipitó hacia mi con un giro extraño tratando de impactar con su caparazón en mi cabeza, recibiendo una respuesta más que obvia por mi parte: Si una bolsa se acerca por el aire a un bate, se la batea. De tal forma que, sujetando a Ein Hauch con las dos manos golpeé con fuerza el caparazón para lanzarlo en dirección descendente deshaciendo el camino que había recorrido hasta ahora, tratando de quitármelo de encima lo más rápido y eficazmente posible.
— ¡ME CAGÜEN TUS MUERTOS! — grité con furia y descontrol a tiempo que realizaba el golpe con el kanabo, con todas las fuerzas que podía ejercer en el impacto con ambas manos.
Chasqueé la lengua al ver la actitud hostil del monstruo. Me daba especialmente pereza tener que encargarme de algo así y realizar un esfuerzo por absolutamente ningún beneficio... ya podría haber algún poblado cerca con un gran cartel en un tablón de recompensa que pagase un par de noches de hostal por cargarse a este bicho... pero no. Estaba en la puta selva, sin barco, sin mapas, sin pistas y con un estúpido rumor que seguir, delante del hijo ilegítimo de una serpiente y una tortuga y teniendo que abrirle la puta cabeza.
El bicho se precipitó hacia mi con un giro extraño tratando de impactar con su caparazón en mi cabeza, recibiendo una respuesta más que obvia por mi parte: Si una bolsa se acerca por el aire a un bate, se la batea. De tal forma que, sujetando a Ein Hauch con las dos manos golpeé con fuerza el caparazón para lanzarlo en dirección descendente deshaciendo el camino que había recorrido hasta ahora, tratando de quitármelo de encima lo más rápido y eficazmente posible.
— ¡ME CAGÜEN TUS MUERTOS! — grité con furia y descontrol a tiempo que realizaba el golpe con el kanabo, con todas las fuerzas que podía ejercer en el impacto con ambas manos.
Aclaraciones

![[Imagen: mz3XEoL.png]](https://i.imgur.com/mz3XEoL.png)