[Presente absoluto] El capitán protege
#1
Día 45 de verano.
Año 13
 
Claro en el Bosque Arcoíris, Momoiro ~ 21:12


-¡¿Pero tú lo ves normal?! -gritaba cabreado mientras pateaba una piedra.
 
Aquella estancia en esta rosa y paradisiaca isla estaba siendo un completo infierno para mí. Lo primero de todo es que Kenzo, nuestro nuevo nakama, comía incluso más  que Jolyne y Sasha comía incluso más que Kenzo. Mi barco estaba en las últimas y aunque ya me había despedido de él con anterioridad no veía la ocasión de darle el descanso que se merecía. No me gustaba gestionarlo todo, no quería tener que encargarme de nada y por eso abracé la piratería. Vivir mi propia aventura, que mi mayor problema fuera encargarme de no morirme y aquí estaba, en una situación complicada. Mucha gente que me seguía, mucha gente a la que no podía fallar, un sueño que cumplir y una brutal falta de recursos. Nunca en mi vida había sentido este tipo de estrés y por eso precisamente me había traído a Tobias conmigo. Era la persona mentalmente más estable de la tripulación, o al menos lo aparentaba, y para mí eso era suficiente. Aparté con ambas manos unas ramas que se interponían en mi camino y recordé aquel grito. Un grito que aunque sonara eufónico y agradable fue molesto e inquisitivo. Sasha, Kenzo y Jimba gritándome al mismo tiempo que querían comer. ¡Y yo también quiero comer! Pero no fui capaz de contestar. Llevaba unos días sometido a un nivel de exigencia y estrés tan brutal para mí que simplemente me limité a obedecer y ahora me encontraba en un bosque buscando comida porque no teníamos dinero suficiente como para comprar en el mercado principal de la isla.
 
-¡Maldita sea! -me quejé en voz alta mientras pateaba otra piedra, de aproximadamente un metro y medio de diámetro con tanta fuerza que impactó contra el tronco de un árbol y lo tiró al suelo.
 
No teníamos un Berry y nuestra moneda de cambio, el Diamante de Icar, tampoco lo teníamos. Me enteré hace relativamente poco que Jolyne, estando yo inconsciente, se lo dio a Pawurs como pago por quitarme la Fruta del Diablo. Hasta ahora era la que se encargaba del dinero de la tripulación y eso era un trabajo que se le daba excelente, pero desde luego no era una buena comerciante. Continuamos avanzando por el bosque hasta que llegamos a un claro enorme. En aquel sitio no había absolutamente nada, un círculo sin árboles, plagado de hierba corta en mitad del bosque de al menos dos kilómetros de diámetro… un lugar en el que parecía que la naturaleza no quería sobrevivir. Avanzamos hasta el centro del mismo y ahí había un esqueje intentando crecer. Miré a Tobías para luego agacharme sobre mis propias rodillas, estirar ambos brazos hacia aquella planta en crecimiento y gritar:
 
-¡Y TÚ POR QUE NO CRECES!



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[Presente absoluto] El capitán protege - por Yojimbo - 12-08-2024, 04:04 PM

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