14-08-2024, 08:50 PM
Estiré mi cuello y mi espalda haciéndolos crujir como si fuese una nube negra retumbando a punto de convertirse en tormenta y, una vez recibí mi zumo, le guiñé el ojo de vuelta a la joven. A pesar de tener mala cara parecía simpática, quizás pudo tener un mal día o estar en una mala etapa, no la juzgo, no es mi trabajo. Di un trago al vaso saboreándolo, notar el dulce y ácido sabor del cítrico de la piña era lo único que hacía que recordase lo que era sentir ese sentimiento tropical y nostálgico de Samba, muy diferente a esta isla de mierda a la que no terminaba de acostumbrarme.
— … ¿y de dónde sois, si no es mucho preguntar? — coloqué el rodamiento limpio sobre la barra, volví a mojar el paño en alcohol y cogí la rueda trasera derecha de mi tabla
Tomé el paño empapado en alcohol y comencé a frotar suavemente uno de los pequeños rodamientos del skate para quitarle la suciedad, a la vez que miraba de reojo la escena que ambos estaban montando. Por cómo se trataban parecía que tenían una relación cercana y yo jamás pude evitar tener la oreja puesta en conversaciones que no me incumbían, se me hacía divertido. Sonreí al ver ese mechero volar y acabar golpeando la frente del muchacho, parecía que la chica tenía carácter y eso me recordaba a Giulia y sus grandes momentos, como cuando me hizo sangrar por la nariz al golpearme con mi propia tabla por haberme pasado de listo. Un poco raro que recordase con cariño ese tipo de situaciones pero al final del todo echaba de menos a mi isla y a mi gente.
— Descuida, no sería la primera vez que hago enfadar a una mujer pero está todo bajo control... todo lo que hago es de forma elegante, limpia y segura ¡kakahaha! — volví a dar otro trago al zumo de piña, moviendo mis ojos hacia la camarera después de escuchar su inesperado piropo. — … Powder era... ¿verdad? — le sonreí y seguí limpiando la pequeña pieza, de reojo vi como al chico no parecía gustarle las palabras de ella y esa situación me estaba empezando a parecer divertida. A veces me metía en problemas por pasarme de listo pero no podía evitar estirar las situaciones graciosas para pasármelo bien. Lo que me llamó la atención y en lo que no había caído era en que el chico tenía branquias en el cuello. Había visto muy pocos gyojin en mi vida y él no llegaba a parecerse del todo a ellos, pero claramente se veía que no era humano, por lo que llamaba mi atención
— … ¿y de dónde sois, si no es mucho preguntar? — coloqué el rodamiento limpio sobre la barra, volví a mojar el paño en alcohol y cogí la rueda trasera derecha de mi tabla
