04-09-2023, 09:21 PM
Día 4 / Año 11 / Primavera
Hora: 11:12
Hora: 11:12
La luz del cercano mediodía atravesaba los huecos entre el follaje del bosque, dando una iluminación tenue, pero con efectos propios de la fantasía. En el linde del Gran Bosque de Dawn, la frontera entre la naturaleza más salvaje y la apacible Villa de Foosha, descansaba su cuerpo y su mente una criatura muy poco común en aquellos mares. Un enorme humanoide con rasgos de oso panda, cuya estatura casi llegaba a los cuatro metros de altura, se encontraba tumbado entre las raíces de un árbol especialmente acogedor. Sus leves ronquidos eran evidencia de que estaba dormido, aunque no de cuán profundamente. De la horrible fauna profunda de aquel lugar no había rastro alguno, aunque algún ciervo sí se acercaba a ver qué era aquella tan extraña criatura. Lo observaban los animales desde una distancia prudencial de varios metros, y cuando algún ronquido resultaba especialmente fuerte, se alejaban unos pasos. Fue tal vez esto lo que terminó de despertar a la bestia. Un sonido grave y fuerte que emanó de la boca del animal espantó a una bandada de pájaros que reposaba en el árbol, que a su vez asustó a un ciervo que empezó a esprintar para huir del lugar. El ruido general hizo que el panda se despertase y se irguiese de golpe, listo para defenderse, pero lo que ocurrió fue que los animales en general huyeron de la escena. Con un bostezo, Don Bambú se frotó los ojos para despejarse y se levantó del suelo con la idea de estirarse y desperezarse un poco. Sabía de la existencia de un arroyo cercano, de modo que se encaminó en su dirección para lavarse la cara y terminar de despejarse después de una siesta que había durado, sin lugar a dudas, demasiado.
El camino le llevó quince minutos y para cuando llegó, ya estaba más o menos despierto, pero con una sensación de fatiga en los ojos que solo el agua helada podría sanar. Se arrodilló delante de la pequeña corriente de agua y haciendo un cuenco con sus manos se echó varias veces agua por la cabeza, frotando con energía hasta que estuvo satisfecho. Con un suspiro de alivio se levantó de nuevo y contempló el mundo tal y como era con una mirada nueva, una mirada despierta.
