16-08-2024, 12:12 AM
Seguí limpiando y abrillantando la rueda de la tabla, a la vez que escuchaba a la joven con interés. Una vez limpia, le acoplé su rodamiento y empecé a atornillarla al skate. La verdad es que tener un poco de conversación con alguien después de tanto tiempo se sentía agradable, nunca llegué a adaptarme a esta zona de la isla y lo único que recibía eran reprimendas de los estirados locales, como si patinar por la zona fuese a provocar algún tipo de daño al lugar.
— Oye... ¿qué me habéis echado en el zumo de piña? No me estaréis drogando para hacerme cosas raras, ¿no? — siempre fui incapaz de ser serio más de cinco minutos — ¿por qué cojones estoy viendo a un gato tomarse un café? O esto es producto de una de esas frutas mágicas raras del mar de las que mi madre me habló... ¡o esto es asombroso kakahahaha!
— Pues cualquiera lo diría... la gente que me he topado en este lugar no es para nada agradable, ¿me sigues? — mi vista se clavó en sus antebrazos — bonitos tatuajes, por cierto, otro motivo por el que me sorprende que seas de aquí, nunca he visto a nadie ser tan “atrevido” — gesticulé de forma muy irónica el gesto de las comillas con los dedos, impensable para mí ver a alguien con tinta en el cuerpo en un lugar lleno de pijos, clasistas y personas con toda la pinta de ser tradicionales. Seguro se pensarían que hacerse eso en el cuerpo es de salvajes o inadaptados — en cuanto a mí... no, no... no soy de aquí. Digamos que soy un aventurero al que el destino quizás le arrastró a esta isla porque tenía preparado algo para él — mentí como un bellaco, pero honestamente no me apetecía contarle a cualquier persona que acababa de conocer que un traidor de la marina nos vendió a mi madre y a mí y que mi único objetivo en la vida ahora mismo era cortarle la cabeza y clavarla en una pica — que no te siente mal pero de donde yo vengo la gente es más agradable, más divertida... hace mejor clima, tiene mejores playas y sobre todo mejores fiestas ¡kakahaha!
Mientras hablaba una silueta llamativa se coló por el rabillo de mi ojo, eché un vistazo rápido y volví a mirar a Powder, para darme cuenta de lo que había visto y volver a girar mi cabeza. Estaba viendo a un hombre gato tomarse un café. Y no sólo eso era lo más extraño, lo peor es que yo, siendo una persona bastante alta, me veía bastante más bajito a su lado. Había visto algún que otro Gyojin en mi vida, pero de forma muy excepcional. ¿Pero un gato-persona gigante? Jamás había presenciado algo así. Miré extrañado a mi bebida.
— Oye... ¿qué me habéis echado en el zumo de piña? No me estaréis drogando para hacerme cosas raras, ¿no? — siempre fui incapaz de ser serio más de cinco minutos — ¿por qué cojones estoy viendo a un gato tomarse un café? O esto es producto de una de esas frutas mágicas raras del mar de las que mi madre me habló... ¡o esto es asombroso kakahahaha!
