04-09-2023, 10:26 PM
Tras despedirme de la taberna en la que había encontrado cobijo durante un largo año, me precipité a la zona del puerto cargado de sueños y de esperanzas, y no tanto de planes factibles para abandonar aquella isla perdida de la mano de dios. Y es que de poco servía el positivismo si no encontraba una forma de atravesar el mar hacia mi siguiente destino.
- ¿Pero acaso sé cuál la próxima parada en este viaje llamado vida? -hablé hacia un espectador invisible, como si una cámara grabase todas mis acciones y devenires. Me hallaba sentado en uno de los atraques que decoraban la pequeña sección portuaria de la isla. Si bien era cierto que isla Isshin importaba y exportaba con relativa frecuencia, no era un lugar demasiado concurrido para permitirse un puerto como dios manda. No obstante, aquel día había más gente de la habitual, puesto que parecía que acababa de llegar un navío mercante- Tal vez la mejor forma de iniciar mi viaje sea desde una isla más grande y menos… pueblerina.
Tal vez alguno de esos barcos pudiese llevarme a la siguiente isla de su trayecto, tal vez alguno de sus comerciantes lo haga a cambio de mi grata compañía, o tal vez surgiese un tórrido romance naval en medio de las bravas aguas del East Blue, donde un fornido estibador me salvase de uno de esos peligrosísimos reyes del mar a cambio de perder la vida. Eso me convertiría en un viudo a muy temprana edad, pero la idea me resultaba extrañamente atractiva. ¿Me casaría por el mero hecho de ser viudo? Estaba claro que sí.
- En fin, que pereza me da la vida en este sitio -con un elegante gesto, acomodé las gafas de sol al puente de mi nariz. Eran de moldura afilada, como la mirada de un gato, rojas y doradas. Su cristal negro resplandecía ante el cegador sol del mediodía- Probaré suerte en aquel barco que acaba de llegar -dije de nuevo a la cámara, aunque sin ningún indicio de que fuese a moverme de la protuberancia de hierro. Me abanicaba con un sutil abanico de plumas de flamenco, rosa fantasía, pierna cruzada y petate al hombro. Debido a mi larga estancia en la villa, mi persona era ampliamente conocida por todos los habitantes, que me saludaban al pasar por mi lado- A la gente le debo parecer un oasis en el desierto, un espejismo irreal para sus incrédulos ojos -pensé mientras saludaba levemente con el abanico. Era buena gente, pero me agobiaba convivir con personas cuya mayor aspiración era recoger una patata más que el día anterior; estaba sumamente convencido de que, en algún lugar, alguien llevaba ese tipo de cuentas para soportar su anodina vida campechana.
![[Imagen: rvCfBMF.png]](https://imgur.com/rvCfBMF.png)
