17-08-2024, 01:06 AM
En medio de la jungla otra vez. Las órdenes de mi nuevo capitán eran extrañas. Realmente se fiaba de mi, aunque nada más conocernos los había atacado. La verdad no tenía intenciones de huir, porque seguro que si lo intentaba, entre él y su compañero, el sicario de dios me empalarían en un abrir y cerrar de ojos. Lo primero era curarme las heridas. Me envolví el pecho en vendas y descansé un poco antes de continuar. Estaba sentado, apoyado en un árbol mientras recuperaba energía con los ojos cerrados. De repente, un gran estruendo que venía de la playa. Lejos, pero no lo suficiente para ignorarlo. Me levanté adolorido por la herida recién cerrada en el plexo solar y me encaminé hacia el lugar del estallido. A mitad de camino, cerca ya de la playa, mi nariz comenzó a excitarse y mi boca a salivar. ¿De dónde provenía aquel delicioso olor a carne? Espero que llegar a tiempo para que no se les pase el punto. Y más importante aún: Espero que también haya cerveza.
Creía que me habían mandado a investigar y que ellos habían hecho lo mismo, pero parece que se quedaron a celebrar mi banquete de bienvenida sin mi. Era de esperar. Otro estruendo sonó justo antes de llagar a la playa. En cuanto pude asomarme, una visión increíble y devastadora se clavó en mis ojos. El suelo estaba desquebrajándose bajo un pobre diablo al que otros dos le metían una paliza de muerte. De repente, uno más salió cual cangrejo de la arena, como si fuese mero líquido. Me quedé boquiabierto. Así que había más gente en la isla... Ashura no debía andar lejos. De hecho, ahí estaba. Algo más cerca de los sujetos que yo. Solo faltaba Zarek para unirse a la fiesta. Según me dijo Ashura, o mejor dicho, según me dio a entender, buscaba gente útil para navegar junto a él... Nosotros. Y aquellos tipos acababan de romper el suelo de una puta hostia. Era lo que el capitán buscaba. Un momento, una figura con el pelo recogido iba detrás del cornudo llamándole. Que pillín... No sabía que fuese tan popular entre las mujeres, y menos con esa cara. - Bueno, en el libro de los gustos no hay nada escrito.- Pensé encogiéndome de hombros.
No había necesidad de entrar en batalla. Ashura estaba allí y si no era necesario, entre la lección aprendida cuando me topé con los dos locos y la herida, no pensaba combatir... No era mi lucha. Que se mataran entre ellos. Yo lo vería de lejos y escogeríamos al mejor guerrero. Si el capitán se dignaba a dejarlo vivo, claro. Me dispuse a disfrutar del fantástico espectáculo de la divertida pelea que venía a continuación. Aunque mientras todo esto pasaba por mi cabeza, parecía que ya habían derrotado al tipo del suelo, lanzándolo hacia los árboles de la selva. Mi tarea ahora estaba clara. Tenía que ir a ver a aquel pobre ser, con cuidado de no cruzarme con ningún tajo que diera mi capitán, y comprobar que estuviese muerto. Era mi tarea como médico. Después, si no lo estaba, mi tarea como tripulante a las ordenes de Ashura, era conseguir que lo estuviese. Así que me encaminé hacia donde estaba el cuerpo, por detrás del Oni, el cual se acercaba a los combatientes poco a poco con la pelirroja detrás.
Creía que me habían mandado a investigar y que ellos habían hecho lo mismo, pero parece que se quedaron a celebrar mi banquete de bienvenida sin mi. Era de esperar. Otro estruendo sonó justo antes de llagar a la playa. En cuanto pude asomarme, una visión increíble y devastadora se clavó en mis ojos. El suelo estaba desquebrajándose bajo un pobre diablo al que otros dos le metían una paliza de muerte. De repente, uno más salió cual cangrejo de la arena, como si fuese mero líquido. Me quedé boquiabierto. Así que había más gente en la isla... Ashura no debía andar lejos. De hecho, ahí estaba. Algo más cerca de los sujetos que yo. Solo faltaba Zarek para unirse a la fiesta. Según me dijo Ashura, o mejor dicho, según me dio a entender, buscaba gente útil para navegar junto a él... Nosotros. Y aquellos tipos acababan de romper el suelo de una puta hostia. Era lo que el capitán buscaba. Un momento, una figura con el pelo recogido iba detrás del cornudo llamándole. Que pillín... No sabía que fuese tan popular entre las mujeres, y menos con esa cara. - Bueno, en el libro de los gustos no hay nada escrito.- Pensé encogiéndome de hombros.
No había necesidad de entrar en batalla. Ashura estaba allí y si no era necesario, entre la lección aprendida cuando me topé con los dos locos y la herida, no pensaba combatir... No era mi lucha. Que se mataran entre ellos. Yo lo vería de lejos y escogeríamos al mejor guerrero. Si el capitán se dignaba a dejarlo vivo, claro. Me dispuse a disfrutar del fantástico espectáculo de la divertida pelea que venía a continuación. Aunque mientras todo esto pasaba por mi cabeza, parecía que ya habían derrotado al tipo del suelo, lanzándolo hacia los árboles de la selva. Mi tarea ahora estaba clara. Tenía que ir a ver a aquel pobre ser, con cuidado de no cruzarme con ningún tajo que diera mi capitán, y comprobar que estuviese muerto. Era mi tarea como médico. Después, si no lo estaba, mi tarea como tripulante a las ordenes de Ashura, era conseguir que lo estuviese. Así que me encaminé hacia donde estaba el cuerpo, por detrás del Oni, el cual se acercaba a los combatientes poco a poco con la pelirroja detrás.
Información del turno
![[Imagen: 6BbPnnH.png]](https://i.imgur.com/6BbPnnH.png)
