17-08-2024, 01:24 PM
- ¿Qué yo que?
Me sentía ligeramente aturdido, como si me acabase de despertar o aún siguiese sumido en un extraño sueño. Nos habíamos topado con la marina, el brazo de la ley, los “buenos”, los que perseguían a personas como yo. Y es que en muchas ocasiones se me olvidaba nuestra condición de piratas: éramos los “malos”, no podíamos deambular por ahí sin consecuencias, porque ya no era una estrella de los medios, no al menos de la misma forma que antes. Y para más inri, Kenzo. Aunque no despegase la mirada de aquel imponente desconocido y su katana, podía ver con claridad al pequeño, apostado a mi lado en posición de pelea. Me consideraba alguien pacifista, no muy versado en la pelea, y con cero ganas de estropear la maravillosa manicura que días antes me había hecho una okama barbuda por un precio estratosférico, pero Kenzo era un niño, por muy valiente y fuerte que fuese, así que en gran parte me sentía responsable de él.
- ¿Mi apoyo? Más bien necesito a alguien que nos saque de aquí -pensé, recuperando poco a poco la consciencia sobre mi mismo y la situación. No tocaba otra que afrontar la realidad, de que era muy probable que tuviésemos que pelear y, peor aún, que me iba a romper más de una uña; malgastar el dinero me ponía furioso. De pronto, durante el transcurso de un fugaz parpadeo, sentí una fuerte punzada de dolor en mi muslo derecho, la cual me hizo tambalear y ladearme para caer arrodillado sobre dicha pierna. Ahora tenía de frente a Kenzo, a un metro de mí, y a mi derecha al marine, a unos 5 metros de distancia. Un desagradable hormigueo recorría mi pierna derecha, similar a cuando me daban calambres tras los largos y tediosos ensayos de ballet. Tras frotar brevemente la pierna afectada, sin despegar la vista de Kiba, alargué mi mano para extraer uno de mis pintalabios de la pernera ensangrentada. Tras quitar la tapa del mismo con una sola de mis manos, me pinté los labios de un potente color fucsia y los apreté para después chasquearlos con un sonoro ruido seco-. Hablas demasiado, marichocho. Además, no pienso entregarme a una banda con un nombre tan feo.
Coloqué la palma de la mano sobre mis labios y lancé un beso al aire, haciendo que unos enormes morros de glitter surgiesen- The Deadly Glitter Kiss -dije coqueto mientras los labios se desplazaban en línea recta hacia la espalda del marine. Entregarnos no era una opción, por lo que ofrecer pelea era lo único que se me ocurría. No podía dejar que nos apresaran y menos a Kenzo; ¿es así como se siente una madre soltera?
Me sentía ligeramente aturdido, como si me acabase de despertar o aún siguiese sumido en un extraño sueño. Nos habíamos topado con la marina, el brazo de la ley, los “buenos”, los que perseguían a personas como yo. Y es que en muchas ocasiones se me olvidaba nuestra condición de piratas: éramos los “malos”, no podíamos deambular por ahí sin consecuencias, porque ya no era una estrella de los medios, no al menos de la misma forma que antes. Y para más inri, Kenzo. Aunque no despegase la mirada de aquel imponente desconocido y su katana, podía ver con claridad al pequeño, apostado a mi lado en posición de pelea. Me consideraba alguien pacifista, no muy versado en la pelea, y con cero ganas de estropear la maravillosa manicura que días antes me había hecho una okama barbuda por un precio estratosférico, pero Kenzo era un niño, por muy valiente y fuerte que fuese, así que en gran parte me sentía responsable de él.
- ¿Mi apoyo? Más bien necesito a alguien que nos saque de aquí -pensé, recuperando poco a poco la consciencia sobre mi mismo y la situación. No tocaba otra que afrontar la realidad, de que era muy probable que tuviésemos que pelear y, peor aún, que me iba a romper más de una uña; malgastar el dinero me ponía furioso. De pronto, durante el transcurso de un fugaz parpadeo, sentí una fuerte punzada de dolor en mi muslo derecho, la cual me hizo tambalear y ladearme para caer arrodillado sobre dicha pierna. Ahora tenía de frente a Kenzo, a un metro de mí, y a mi derecha al marine, a unos 5 metros de distancia. Un desagradable hormigueo recorría mi pierna derecha, similar a cuando me daban calambres tras los largos y tediosos ensayos de ballet. Tras frotar brevemente la pierna afectada, sin despegar la vista de Kiba, alargué mi mano para extraer uno de mis pintalabios de la pernera ensangrentada. Tras quitar la tapa del mismo con una sola de mis manos, me pinté los labios de un potente color fucsia y los apreté para después chasquearlos con un sonoro ruido seco-. Hablas demasiado, marichocho. Además, no pienso entregarme a una banda con un nombre tan feo.
Coloqué la palma de la mano sobre mis labios y lancé un beso al aire, haciendo que unos enormes morros de glitter surgiesen- The Deadly Glitter Kiss -dije coqueto mientras los labios se desplazaban en línea recta hacia la espalda del marine. Entregarnos no era una opción, por lo que ofrecer pelea era lo único que se me ocurría. No podía dejar que nos apresaran y menos a Kenzo; ¿es así como se siente una madre soltera?
Resumen
Tecnica
Aclaración
Personaje
![[Imagen: rvCfBMF.png]](https://imgur.com/rvCfBMF.png)
