17-08-2024, 05:49 PM
Con el destornillador en la mano, dejé de atornillar la rueda derecha trasera de mi tabla para atender lo que el mink me estaba explicando. Le escuchaba ojiplático y con total interés, parecía que me estaba vacilando pero no apreciaba esa intención en sus palabras, por lo que me comentaba tenía que ser cierto. ¿Cómo podía decirme que él era pequeño siendo incluso bastante más grande que yo?
— ¿SEIS METROS? ¡kakahaha! ¿entonces no te has comido una fruta de esas raras que te impiden nadar? Mi nombre es Apolo, por cierto — le dediqué una amplia sonrisa — y no, jamás había visto un mink como tú dices. En la isla de dónde vengo sólo llegué a ver Gyojins y casi apenas. De hecho podría contar las veces que he visto uno con los dedos de una mano
Seguí atornillando la rueda mientras Powder volvió a llamar mi atención
— Así que East Ballywood... ya me parecía a mí que esta zona no te pegaba mucho. Nunca he estado allí, de hecho, pero sí que he oído malas palabras sobre esa zona. Palabras que a mi juicio sonaban demasiado clasistas y altivas pero por si no lo sabes, yo de lo que veo me creo la mitad y de lo que no veo no me creo nada, ¿me sigues? — los últimos minutos que pasé en Samba me enseñaron a no fiarme jamás de las apariencias, a ver las cosas con mis propios ojos y emitir mis propios juicios. Apreté con fuerza el destornillador mientras por mi cabeza pasó la imagen de João. Hijo de puta. Volví en mí y sonreí a Powder — en cuanto a tu proposición... te contaré un secreto, esta tabla es mi tesoro. No tendría problema alguno en llevarte pero lo primero es ganarse mi confianza ¡kakahaha!
De fondo estaba oyendo una pequeña trifulca, unos tipos irrumpieron en el local y parecía que no eran del gusto del hermano de Powder. A mí me divertía este tipo de situaciones, siempre me gustó bromear hasta el extremo aunque a veces me pasase. Miré a Zorak por el rabillo del ojo al darme cuenta de que se estaba refiriendo a mí, di un largo trago al vaso, suspiré y me dirigí al mink
— ¿has oído eso, Oxxy? ¡ahora resulta que no haber visto nunca a un mink me convierte en un racista! ¡kakahaha! — miré fijamente a Zorak con una amplia e irónica sonrisa. No sabía si habría tenido un mal día o era el típico que buscaba cualquier excusa para pelear con la gente, sea como fuere, que me enseñase sus dientes como un can rabioso me parecía divertido. No soy una persona que caiga fácil en provocaciones verbales, pero sí que me gusta jugar de vez en cuando — te parecerá bonito decir ese tipo de cosas feas a las primeras de cambio... vamos, me duele que me rompan el corazón... — le apunté con el destornillador mientras me echaba el pelo hacia atrás con la mano izquierda— ¿qué podrá pensar ahora tu hermana de mí, cuando estábamos teniendo una relajada charla? No soy un monstruo... ¡tengo sentimientos! Kakahaha
Agarré con fuerza mi tabla con la mano izquierda. La situación en el bar se estaba poniendo tensa y no me fiaba nada de esos dos individuos que acababan de entrar y que se acercaron de forma extraña a Oxxy. Si alguno de ellos ponía el más mínimo contacto sobre mi skate, sólo necesitaría una décima de segundo para girar en el aire y mandarlos a la habitación del sueño. Si encima tuviesen la intención de robarlo, entonces les partiría el cuello contra el suelo
— ¿SEIS METROS? ¡kakahaha! ¿entonces no te has comido una fruta de esas raras que te impiden nadar? Mi nombre es Apolo, por cierto — le dediqué una amplia sonrisa — y no, jamás había visto un mink como tú dices. En la isla de dónde vengo sólo llegué a ver Gyojins y casi apenas. De hecho podría contar las veces que he visto uno con los dedos de una mano
Seguí atornillando la rueda mientras Powder volvió a llamar mi atención
— Así que East Ballywood... ya me parecía a mí que esta zona no te pegaba mucho. Nunca he estado allí, de hecho, pero sí que he oído malas palabras sobre esa zona. Palabras que a mi juicio sonaban demasiado clasistas y altivas pero por si no lo sabes, yo de lo que veo me creo la mitad y de lo que no veo no me creo nada, ¿me sigues? — los últimos minutos que pasé en Samba me enseñaron a no fiarme jamás de las apariencias, a ver las cosas con mis propios ojos y emitir mis propios juicios. Apreté con fuerza el destornillador mientras por mi cabeza pasó la imagen de João. Hijo de puta. Volví en mí y sonreí a Powder — en cuanto a tu proposición... te contaré un secreto, esta tabla es mi tesoro. No tendría problema alguno en llevarte pero lo primero es ganarse mi confianza ¡kakahaha!
De fondo estaba oyendo una pequeña trifulca, unos tipos irrumpieron en el local y parecía que no eran del gusto del hermano de Powder. A mí me divertía este tipo de situaciones, siempre me gustó bromear hasta el extremo aunque a veces me pasase. Miré a Zorak por el rabillo del ojo al darme cuenta de que se estaba refiriendo a mí, di un largo trago al vaso, suspiré y me dirigí al mink
— ¿has oído eso, Oxxy? ¡ahora resulta que no haber visto nunca a un mink me convierte en un racista! ¡kakahaha! — miré fijamente a Zorak con una amplia e irónica sonrisa. No sabía si habría tenido un mal día o era el típico que buscaba cualquier excusa para pelear con la gente, sea como fuere, que me enseñase sus dientes como un can rabioso me parecía divertido. No soy una persona que caiga fácil en provocaciones verbales, pero sí que me gusta jugar de vez en cuando — te parecerá bonito decir ese tipo de cosas feas a las primeras de cambio... vamos, me duele que me rompan el corazón... — le apunté con el destornillador mientras me echaba el pelo hacia atrás con la mano izquierda— ¿qué podrá pensar ahora tu hermana de mí, cuando estábamos teniendo una relajada charla? No soy un monstruo... ¡tengo sentimientos! Kakahaha
Agarré con fuerza mi tabla con la mano izquierda. La situación en el bar se estaba poniendo tensa y no me fiaba nada de esos dos individuos que acababan de entrar y que se acercaron de forma extraña a Oxxy. Si alguno de ellos ponía el más mínimo contacto sobre mi skate, sólo necesitaría una décima de segundo para girar en el aire y mandarlos a la habitación del sueño. Si encima tuviesen la intención de robarlo, entonces les partiría el cuello contra el suelo
