[Presente relativo] Bajo el sol de Kyodaina
#23
Leyenda


Otro estruendo se hizo presente en la playa. Esta vez había estado lo suficientemente atenta como para percatarme del origen de aquel ruido, y era el propio Gin - Vaya lo que se tenía guardado - no tuve mucho tiempo de pararme a pensar, pues aquel golpe mandó a alguien volando. Alguien que no conocía de nada. No necesité fijarme demasiado para darme cuenta de que no era para nada normal. Tan solo me hizo falta ver ese par de alas que tenía en la espalda. - ¿No hay ninguno que sea mínimamente normal? - me pregunté, extrañada e incluso algo molesta. Me fijé entonces como lo que parecía un oso con gabardina se acercaba a Ashura por detrás. Pude notar como mi pulso se aceleraba y mi respiración comenzaba a hacerse más pesada por instantes - Menos mal - suspiré tras fijarme mejor en aquel oso polar - Por lo menos no es un panda, si no me da algo - aquel momento de alivio fue más fugaz de lo que me hubiera gustado. Ashura gritó. Gritó que nos mataría a todos, varias veces. Parecía que aquel extraño hombre a quien estos tres habían apalizado sin piedad y que yacía muerto a los pies del oni era alguien a quien este último conocía. No sabía nada acerca de la historia entre estos dos, pero a juzgar por sus palabras en el bosque, tenía que ser un miembro de su tripulación (ya que no podía ser un lugareño)

- Yo solo quería comer y hablar - murmuré. No había nada que me quitara más las ganas de pelear que el hambre. Bueno, sí, el sueño. Pelear con sueño era posiblemente lo peor que había en este mundo. Sentir el creciente cansancio, el peso en los párpados, pensar en lo cómoda que es mi cama... el sueño era lo peor.

Miré fijamente a Ashura, cómo este caminaba hacia mí. A pesar de la distancia que nos separaba, podía sentir cómo emanaba una enorme ira asesina. Aquel penetrante olor a sangre aumentaba de intensidad con cada paso del oni. Por momentos parecía como si pudiera escucharse la fuerza con la que agarraba su katana. Mirándole a los ojos, daba la impresión de que estuviera esperando este momento - No creo que los chistes sobre pandas ayuden ahora - no pude evitar que aquella tontería pasara por mi mente, ni tampoco que eso me generara una sonrisa - Solo uno - respondí, con gran seriedad, a su pregunta - el bajo - maticé - La primera... y única - me cuadré ante sus palabras, mientras con mi mano izquierda desataba mi coleta, permitiendo a mi pelo carmesí ondear libre con la brisa marina - Para tocarles un pelo tendrás que matarme - ¿Por qué estaba diciendo aquello? Me encontraba ante una bestia sedienta de sangre. Podía sentir sus colmillos rodear mi cuello, esperando el momento de cerrarse sobre este. La gente a la que trataba de proteger, si acaso mis acciones podían ser catalogadas como eso, no me importaban tanto. A dos de ellos no les conocía ni siquiera, y Gin estaba todavía muy lejos de ocupar un lugar junto a Maeve y Peteiro en la pirámide de gente que me importara. De hecho, ni siquiera era algo que yo haría. Era algo que le pegaba más a Maeve. O tal vez es que se me estuviera pegando algo de ella, ahora que era la capitana en funciones. Una capitana mira por su tripulación, se planta frente a los peligros y protege a los suyos aunque le cueste la vida, como aquel día en los Cabos Gemelos. La katana de Ashura apuntó directamente a mi estómago. Cualquiera hubiera retrocedido en mi lugar. Yo misma hubiera retrocedido al sentir aquel aura asesina sobre mí. Estoy completamente segura de que si no me lo hubiera encontrado en el bosque lo hubiera hecho. En cambio, me acerqué un metro al oni - ¡Vosotros! - grité, amenazante, al grupo - Al que se le ocurra interferir, yo misma le partiré los brazos - devolví la mirada a Ashura, con una ancha sonrisa - Señor de la guerra, Ashura, la Catástrofe - repetí su presentación, a modo de respeto. - Si me matas, puedes hacer conmigo, con ellos y con la Rémora lo que quieras - formulé - Pero si no lo haces, me tienes que hablar acerca de Lily. Me da la impresión de que era alguien que me hubiera gustado conocer - mis palabras sonaban como una apuesta, pero yo no apuesto. Odio el azar. Tengo miedo de los caprichos del destino. Suelo tener suerte, pero el riesgo que conlleva dejar el resultado en manos de algo tan incierto como el azar es algo que me aterra. Pero no es una apuesta si sabes el resultado. Me había dejado claro que le gustaba pelear, vivía para pelear, y su oscura presencia respaldaba sus palabras. Pero, en el bosque, me había mencionado cómo la vida le había arrebatado a su mujer, Lily, y que ahora que él no podía ser feliz, nadie iba a serlo. Si había algo de lo que no hablaría nunca, bajo ningún concepto, a alguien a quien tuviera la más mínima intención de matar, eso era acerca de Maeve, y sobre todo lo que su muerte significaba para mí - Pero no vas a matarme - afirmé, convencida de mis palabras, levantando mis brazos en guardia, sin perder de vista al oni que se encontraba frente a mí.



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RE: [Presente relativo] Bajo el sol de Kyodaina - por Eaa - 17-08-2024, 09:44 PM

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