[Presente relativo] Bajo el sol de Kyodaina
#31
Leyenda

Mi mirada se encontraba fija en la silueta de Ashura, la cual se iba aclarando a medida que la nube de arena y polvo se disipaba. Los 16 metros que nos separaban me permitían no perderles de vista a él ni a su arma. Tampoco me era complicado, pues nuestra improvisada arena de combate no tenía más que arena, valga la redundancia. Una arena preciosa y con la que seguramente se pudieran hacer unos castillos maravillosos, pero arena al fin y al cabo. Se levantó despacio, mirándome con una mezcla de furia y decepción. Sonreí. Mi oponente era un luchador nato. Aquel truco con la arena me había demostrado que estaba acostumbrado a pelear, no como yo, que como mucho les partía la cara a los degenerados que venían a molestarme. No... pensándolo mejor... no era un luchador, si no más bien un depredador. Uno de esos depredadores que deciden perseguir a sus presas hasta que caen exhaustas, o que les hacen heridas y se sientan a ver cómo se desangran lentamente. Podía intentar ir de frente, pero el más mínimo error podría dejarme a su merced, y no era algo que me interesara en exceso en este momento.

- ¿Qué haría Maeve en esta situación? - me pregunté, pues la respuesta a qué haría yo era más que obvia. Echar a correr y tratar de empalarle. Seguramente utilizaría su látigo para hacer que volviera a caer al suelo, o pasaría volando a su lado - Y si... - dije, llevándome la mano izquierda a mi cintura. Pude notar con mis dedos la superficie del látigo que utilizaba a modo de cinturón. Aquel tacto evocaba en mí un sinfín de emociones, pero sobre todo me inspiraba una creciente calma. - No... todavía no - cogí aire, antes de soltarlo lentamente - Sí, eso mejor - volví a sonreír, mientras comenzaba a caminar lentamente. Cada paso que daba me encontraba más cerca del oni. Los dieciséis metros que nos separaban pronto fueron quince, y luego catorce. Mantuve un ritmo lento. Caminaba, decidida, hasta que me paré en seco. Trece metros nos separaban - ¿Te gusta bailar? - pregunté con gran curiosidad - A mí sí, pero se me da muy mal - expliqué. Sonreí, recordando aquella noche después del concierto en Toroa. Cantamos, bailamos y bebimos durante horas, no necesariamente en ese orden - Fue una buena noche - pensé mientras retomaba mi movimiento. Doce metros de brillante y lisa arena nos separaban. Ver aquella arena hacía que me entraran ganas de tumbarme a tomar el sol y quedarme dormida, como aquella tarde en Ohara. Pero ahora mismo no era momento de tomar el sol.

OST

Había utilizado estos últimos segundos, en los que me había acercado cuatro metros, para pensar en la mejor estrategia a seguir en esta pelea. Muchas ideas habían surgido en mi cabeza y muchas de ellas habían sido descartadas en ese mismo lapso de tiempo. Finalmente, opté por la primera que se me ocurrió. Comencé a correr, avanzando un metro más antes de impulsarme con mis piernas, y lanzarme de un salto hacia mi oponente, dispuesta a empalarle, tal y como había hecho anteriormente con tantos babosos y desgraciados. Apuntaba a su pecho, pues había menos probabilidades de fallar.


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RE: [Presente relativo] Bajo el sol de Kyodaina - por Eaa - 20-08-2024, 04:31 PM

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