25-08-2024, 02:03 AM
(Última modificación: 25-08-2024, 02:06 AM por Jolyne Jones.)
Estos marines eran realmente ingeniosos. Nunca se me habría ocurrido cazar a un Pie Grande para después cocinarlo. Imaginaba que su carne sería de lo más fibrosa, pero en cuanto al sabor, no era nada quisquillosa. Me reconfortaba saber que mi amplio paladar podía soportar una gran variedad de sabores sin poner caras raras, especialmente desde que empecé a masticar tabaco a mis catorce primaveras. Parecía que ese tal Joe sabía bastante de cocina, y si lográbamos cazar a un Pie Grande en la isla, estaría encantada de probar su mejor plato.
Cuando le pregunté sobre el peor monstruo al que se había enfrentado, el marine mencionó una orca muy peligrosa y una extraña jirafa. Sin duda este mundo era traicionero, y hasta el animal más manso podía convertirse en la bestia más feroz de todas. Tras esto, nos preguntó por los peores monstruos que habíamos enfrentado nosotras. Mientras me llevaba la mano a la barbilla para pensar, Triana respondió. Yo, con asombro, la escuché atentamente.
Nunca antes me había hablado del origen de sus cicatrices, y siempre había imaginado que se debían a una pelea contra un animal salvaje. A medida que las señalaba, seguí su dedo con la mirada, prestando atención a cada grieta de su piel. Me quedé callada durante unos instantes. Sus últimas palabras hicieron que recordara mi hogar, y no podía entender cómo algo que te había dado calidez te podría dejar en semejante estado. Era una historia horrorosa, y ella no dejaba de sonreír de una manera muy tétrica. Triana era tan dura que muchas veces no sabía si es que estaba así de chalada o si solo se protegía como un polluelo en su caparazón.
Sea como fuere, sabía que no mostraría debilidad ante un marine como él, así que le seguí el rollo como si nada. Pero primero, me sorbí los mocos que me caían por la trágica anécdota que acaba de contar y me limpié la nariz con el puño. - Pues ya que hablamos del tema, voy a contaros la historia de cómo me enfrenté yo sola al peor enemigo de un granjero: un devorador de cosechas - dije intentando mantener los ánimos. - Fue durante mi primera prueba de valor con los muchachos del pueblo. Allí estaba la estúpida de Helen diciéndome que solo podía llevarme un tirachinas para defenderme, pero yo, más lista que el hambre, me guardé la escopeta de mi vieja en la espalda. Y menos mal que lo hice, porque cuando cuando entramos de noche en el viejo granero abandonado, salió de allí un jabalí rabioso que casi le muerde un pie. Por suerte pude darle un tiro a tiempo - terminé con un suspiro. Después de pegar el disparo me resbalé y caí al suelo del impacto, pero no debía contar ese detalle si quería impresionarle.
- Bueno - dije inmediatamente después. - ¿Por qué no nos cuentas ahora una historia divertida, Joe? O, si prefieres, te puedo enseñar por qué me llaman la reina de las carambolas. Gané tres concursos escupiendo en mi pueblo, tú solo dime dónde.- Hice un sonoro amago de agarrar los mocos que guardaba en mi nariz, dispuesta a mostrarle mi habilidad en cuanto me lo pidiera.
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