27-08-2024, 04:28 PM
Como era lógico, a Don Bambú le debieron venir recuerdos de Vietnam, de su estancia en aquella isla donde perdió a sus amigos, su anterior grupo. Y no pudo reprocharle, él se sentiría igual, y, de hecho, él también tenía la sensación de que había que estar con mil ojos, en aquel lugar. Cuando llegas a una isla con ciudades, suburbios y demás sabes lo que vas a encontrar; en una selva, podrías encontrarte desde animales o monstruos, hasta quizá bandidos o piratas que hubiesen hecho de aquel lugar un escondite o base secreta. Mejor ser prudentes.
-No te preocupes, Bambú, en sitios salvajes es mejor ir con mil ojos.
Habían entrado ya en la ensenada y faltaban pocas varas para que fondease el Saint Fermin con lo que, con el mink y el propio Kisuke era más que suficiente y era importante que Zorak preparase los atavíos médicos para anticiparse a cualquier inconveniente que pudiese surgir.
-Perfecto, Zorak, ya nos encargamos nosotros de aparcar el barco.
En lo que su amigo se metió en el camarote para dejar listo los útiles medicinales, el barco llegó al punto clave para lanzar el ancla y girando el barco para poner la proa en posición de salida de la isla por si había que hacer algún escape de emergencia de aquella misteriosa selva. Cuando terminó de hacer esa maniobra le hizo una señal a Don Bambú para que anclase el barco y se giró para preparar el bote para acercarse a la orilla de la playa.
-Ya puedes echar el ancla, hermano.
Una vez estuvo listo el bote, comprobó que tenía bien ceñidas las katanas, Yamigiri y Sode no shirayuki, su nueva espada, obsequio de Nilats, el log pose estaba en proceso de registrar la isla, así que tendrían que esperar si o sí en aquel lugar, y por si acaso, seguía llevando su Denden Mushi, que aunque no era de los seguros, al menos podría serle útil en alguna emergencia.
-Pues ya hemos llegado, os apuesto 10000k berries a que hay bichos para cazar más grandes que Don Bambú... kuhahaha.
Tenía ganas de llegar a tierra así que saltó al bote, y llamó a sus amigos para embarcarse en la aventura de esta misteriosa isla. Kisuke no sabía que les depararía su estancia en aquel lugar pero no tenía dudas de que debían aprovechar su estancia allí. El pescador seguía preocupado por el tema del haki y le gustaría volver a intentarlo así que le pediría una vez más a Bambú si podía enseñarle, aunque esta vez preferiría empezar por el Bushoushoku, creía que sería más sencillo para él, algo más concreto y simple a su modo de ver que el de la visión, quizá si lograba despertar el bushoushoku, pudiese después despertar el kenbunshoku.
-No te preocupes, Bambú, en sitios salvajes es mejor ir con mil ojos.
Habían entrado ya en la ensenada y faltaban pocas varas para que fondease el Saint Fermin con lo que, con el mink y el propio Kisuke era más que suficiente y era importante que Zorak preparase los atavíos médicos para anticiparse a cualquier inconveniente que pudiese surgir.
-Perfecto, Zorak, ya nos encargamos nosotros de aparcar el barco.
En lo que su amigo se metió en el camarote para dejar listo los útiles medicinales, el barco llegó al punto clave para lanzar el ancla y girando el barco para poner la proa en posición de salida de la isla por si había que hacer algún escape de emergencia de aquella misteriosa selva. Cuando terminó de hacer esa maniobra le hizo una señal a Don Bambú para que anclase el barco y se giró para preparar el bote para acercarse a la orilla de la playa.
-Ya puedes echar el ancla, hermano.
Una vez estuvo listo el bote, comprobó que tenía bien ceñidas las katanas, Yamigiri y Sode no shirayuki, su nueva espada, obsequio de Nilats, el log pose estaba en proceso de registrar la isla, así que tendrían que esperar si o sí en aquel lugar, y por si acaso, seguía llevando su Denden Mushi, que aunque no era de los seguros, al menos podría serle útil en alguna emergencia.
-Pues ya hemos llegado, os apuesto 10000k berries a que hay bichos para cazar más grandes que Don Bambú... kuhahaha.
Tenía ganas de llegar a tierra así que saltó al bote, y llamó a sus amigos para embarcarse en la aventura de esta misteriosa isla. Kisuke no sabía que les depararía su estancia en aquel lugar pero no tenía dudas de que debían aprovechar su estancia allí. El pescador seguía preocupado por el tema del haki y le gustaría volver a intentarlo así que le pediría una vez más a Bambú si podía enseñarle, aunque esta vez preferiría empezar por el Bushoushoku, creía que sería más sencillo para él, algo más concreto y simple a su modo de ver que el de la visión, quizá si lograba despertar el bushoushoku, pudiese después despertar el kenbunshoku.
