28-08-2024, 04:03 PM
El panda aceptó los ánimos que sus nuevos compañeros le estaban brindando. Asintió solemnemente con la cabeza ante la promesa de Zorak y esperó pacientemente a que la orden de soltar el ancla fuese dada. Zorak se fue a preparar los suministros médicos, lo cual podría catalogarse como una tarea de la más alta importancia. Don Bambú debería pensar en ir a recoger madera en cuanto tocasen tierra, ya que aquel barco necesitaba reparaciones urgentes. Las velas podrían coserse con la habilidad de Zorak sin lugar a dudas, pero el resto de los daños... El panda tenía que ponerse a estudiar inmediatamente o si no no sería capaz de aportar el apoyo necesario para reparar la embarcación. Kisuke maniobró el barco con precisión para prepararlo por si era necesario hacer un escape de emergencia de la isla y le dio la señal al panda. Don Bambú liberó el mecanismo que enrollaba el ancla y el gran peso de metal descendió hasta el suelo submarino, bloqueando los movimientos del barco y haciendo crujir ligeramente la madera. —Listo. El barco no debería moverse hasta que levantemos el ancla y nos vayamos. —Confirmó el panda. Se subió al bote con Kisuke y se encendió un cigarrillo para celebrar su llegada a aquella isla. El panda no fumaba tan habitualmente como pudiera parecer, pero de vez en cuando sí que tenía el gusanillo. Sonrió ante la idea de Kisuke. —Después de lo que he visto en Little Garden me parece que me mantendré fuera de esta apuesta. —En cuanto el bote estuvo lo suficientemente cerca de tierra, el panda agarró el cabo con el que se amarraba el bote habitualmente a tierra, saltó a tierra firme y buscó algún árbol cercano a la orilla donde sujetar la pequeña embarcación. Una vez hizo un nudo lo bastante competente se sacudió las manos. —No debería haber problemas con el bote. —Con aquel asunto zanjado, Don Bambú se acercó a sus compañeros. —Bueno, tenemos un tiempo hasta que se cargue de nuevo la brújula, ¿no? ¿Cuál es el plan?—
