03-09-2024, 06:12 PM
Kisuke observó atónito como el mink agarraba una rama y, según lo que le dijo, aunque no pudo verlo ya que era algo invisible, el haki pasó de su cuerpo a la susodicha rama que sostenía con firmeza. Aquello implicaba que era probable que sus katanas se cubriesen con su haki y le fuese realmente útil en combate. Evidentemente, y tras lo ocurrido en aquel "entrenamiento" en Báltigo donde acabaron hechos unos zorros, a pesar de que Kisuke empleó el lomo de sus espadas, lo más prudente era empezar combatiendo con unos palos o algo así.
-Sí, supongo que tienes razón, pero prefiero usar un par de palos, ya que sería muy raro habituarme a combatir sin armas y luego usar las katanas, sobre todo a la hora de moverme... pero mejor no acabar como en Báltigo en plena jungla... kuhahahaha.
Miró a su alrededor buscando algo que pudiese serle útil para aquel entrenamiento. Por fortuna, al tener una jungla a la que recurrir, los palos eran algo accesible sin duda. Recordó que en los dojos donde se solía enseñar kendo, según había leído, se hacían espadas de bambú que se empleaban para que los alumnos pudiesen practicar con el mínimo riesgo y con un material que simulaba más o menos el peso y la movilidad de una katana real. Por eso se fijó en una zona de la linde del bosque en la que se apreciaban unos cuantos bambús.
Se acercó a los árboles de bambú, y cortó con Yamigiri dos varas de un metro cada una. Envainó de nuevo su katana y sostuvo con firmeza ambas varas de bambú, moviéndolas y haciendo una serie de gestos habituales cuando combatía para ver si podrían servirle. Tras unas pequeñas pruebas rápidas moviendo y agitando las varas, sonrió satisfecho y se volteó hacia Don Bambú.
-Pues creo que estas varas me podrían servir, aunque te apuesto cinco mil berries a que acaban destruidas antes de una hora... kuhahaha.
Giró sus muñecas haciendo girar sobre su mano las varas y, aunque notó la diferencia con respecto a sus katanas, Yamigiri y Sode no shirayuki, sonrió al notarlas más o menos de manera similar. Se colocó ligeramente de lado con la vara derecha alzada en vertical delante de él y la izquierda paralela al suelo cubriendo su pecho.
-Cuando quieras, Bambú-sensei.
-Sí, supongo que tienes razón, pero prefiero usar un par de palos, ya que sería muy raro habituarme a combatir sin armas y luego usar las katanas, sobre todo a la hora de moverme... pero mejor no acabar como en Báltigo en plena jungla... kuhahahaha.
Miró a su alrededor buscando algo que pudiese serle útil para aquel entrenamiento. Por fortuna, al tener una jungla a la que recurrir, los palos eran algo accesible sin duda. Recordó que en los dojos donde se solía enseñar kendo, según había leído, se hacían espadas de bambú que se empleaban para que los alumnos pudiesen practicar con el mínimo riesgo y con un material que simulaba más o menos el peso y la movilidad de una katana real. Por eso se fijó en una zona de la linde del bosque en la que se apreciaban unos cuantos bambús.
Se acercó a los árboles de bambú, y cortó con Yamigiri dos varas de un metro cada una. Envainó de nuevo su katana y sostuvo con firmeza ambas varas de bambú, moviéndolas y haciendo una serie de gestos habituales cuando combatía para ver si podrían servirle. Tras unas pequeñas pruebas rápidas moviendo y agitando las varas, sonrió satisfecho y se volteó hacia Don Bambú.
-Pues creo que estas varas me podrían servir, aunque te apuesto cinco mil berries a que acaban destruidas antes de una hora... kuhahaha.
Giró sus muñecas haciendo girar sobre su mano las varas y, aunque notó la diferencia con respecto a sus katanas, Yamigiri y Sode no shirayuki, sonrió al notarlas más o menos de manera similar. Se colocó ligeramente de lado con la vara derecha alzada en vertical delante de él y la izquierda paralela al suelo cubriendo su pecho.
-Cuando quieras, Bambú-sensei.
Resumen de turno
karma
inventario
off
