03-09-2024, 08:39 PM
Tal y como el panda esperaba, los movimientos de Kisuke fueron tan ágiles que fue completamente incapaz de reaccionar a pesar de que estaba preparado y sabía que los ataques iban a comenzar inmediatamente. Con un duro golpe, Kisuke desvió la zarpa derecha del panda y aprovechó ese hueco generado para propinarle un segundo golpe en las costillas. Pudo sentir cómo sus músculos de acero y su mullido pelaje pandil le protegían de la brutalidad de su compañero, pero dicha brutalidad era demasiado poderosa. Don Bambú fue herido, aunque levemente. Sin duda el sujeto que tenía delante era un auténtico animal en lo relativo a la fuerza. Estaba completamente seguro de que no sería capaz de derrotarle en una pelea todavía y aun así quería intentarlo. Sin embargo no debía contraatacar, no. No todavía. El maestro debía enseñarle a su alumno lo prometido. Ya habría tiempo de pelear en otra ocasión. Tras aquellos ataques, el enorme panda deshizo su postura de combate, inspiró todo el aire que pudo y lo expulsó lentamente, tratando de controlar sus impulsos. Sentía un dolor palpitante tanto en sus costillas como en su zarpa derecha, pero fue capaz de mantener la mente fría y readoptar su postura defensiva. De poco le serviría, pues Kisuke era tan rápido con sus espadas que sería completamente incapaz de reaccionar. No lo necesitaba, sin embargo. Ofrecería gustoso su cuerpo como saco de boxeo si eso hacía brillar con más fuerza al Ejército Revolucionario. Ante las preocupaciones de su compañero, Don Bambú adoptó un tono tranquilizador. —Saldrá cuando salga, compañero. Yo no noté nada hasta que lo conseguí. Es una cuestión de continuar con el ejercicio hasta que sale. Mantén la concentración y continúa golpeándome. No creo que sea capaz de bloquearte, pues todavía eres muy rápido para mí, pero puedo soportar el dolor de tus golpes si eso te ayuda a mejorar. —Hizo una leve pausa en la que aprovechó para volver a concentrarse en su adversario. —Cuando quieras.—
Bélico
