08-09-2024, 11:41 AM
Podía sentirlo, el flujo de energía entre él y su espada, no obstante, llevaban muchos años juntos, estaba seguro de que su espada era la que mejor podía comprenderle. Siempre había leído que, cuando un espadachín tiene dudas y su corazón no está tranquilo, la hoja de sus katanas se volvía roma, lo cual implicaba que la excelencia de un espadachín iba más allá de su habilidad, su fuerza o su velocidad, atributos indispensables evidentemente para cualquier espadachín, pero que era con una mente resuelta y un corazón en calma donde un espadachín encontraba la excelencia y el verdadero poder.
"Por lo tanto, el entrenamiento físico me puede convertir en un espadachín, pero es el entrenamiento espiritual el que me llevará a las ligas mayores."
Y ahí estaba la clave del asunto, desde que ocurrió el incidente de Akarui su mente y su espíritu habían estado demasiado agitados y no conseguía estar en paz consigo mismo. Tenía que hallar la respuesta a las preguntas y dudas que se albergaban en su corazón para poder seguir mejorando como espadachín.
"Quizá por ese motivo me metí en el Ejército Revolucionario, para buscar un motivo por el que blandir mi katana."
En este punto, sus lecturas habían llegado a ser incluso contradictorias. Había muchos espadachines que habían llegado a ser excelentes y los más poderosos viviendo tan solo para luchar; pero él no era ningún psicópata sin emociones y no era capaz de vivir solo para el combate, había demasiadas cosas que le gustaban de la vida más allá de luchar; y por otro lado, estaban aquellos que habían logrado ser auténticos monstruos de la espada con un objetivo en mente y habían focalizado todo su ser en el combate para lograr ese objetivo; y aquello encajaba más con el tipo de persona que era Kisuke.
"Sin duda, lo importante para mi no es el cómo blandir la espada, sino el por qué lo hago."
Y en ese momento, algo se rompió en su mente, y sintió una calma como no la había sentido en mucho tiempo. Sonrió sin abrir los ojos, estaba llegando al final de su oscura travesía por el mar de las dudas, la paz estaba volviendo a su espíritu.
"La protección de los desamparados y la lucha por un mundo mejor, eso es lo que dará filo a mi espada."
"Por lo tanto, el entrenamiento físico me puede convertir en un espadachín, pero es el entrenamiento espiritual el que me llevará a las ligas mayores."
Y ahí estaba la clave del asunto, desde que ocurrió el incidente de Akarui su mente y su espíritu habían estado demasiado agitados y no conseguía estar en paz consigo mismo. Tenía que hallar la respuesta a las preguntas y dudas que se albergaban en su corazón para poder seguir mejorando como espadachín.
"Quizá por ese motivo me metí en el Ejército Revolucionario, para buscar un motivo por el que blandir mi katana."
En este punto, sus lecturas habían llegado a ser incluso contradictorias. Había muchos espadachines que habían llegado a ser excelentes y los más poderosos viviendo tan solo para luchar; pero él no era ningún psicópata sin emociones y no era capaz de vivir solo para el combate, había demasiadas cosas que le gustaban de la vida más allá de luchar; y por otro lado, estaban aquellos que habían logrado ser auténticos monstruos de la espada con un objetivo en mente y habían focalizado todo su ser en el combate para lograr ese objetivo; y aquello encajaba más con el tipo de persona que era Kisuke.
"Sin duda, lo importante para mi no es el cómo blandir la espada, sino el por qué lo hago."
Y en ese momento, algo se rompió en su mente, y sintió una calma como no la había sentido en mucho tiempo. Sonrió sin abrir los ojos, estaba llegando al final de su oscura travesía por el mar de las dudas, la paz estaba volviendo a su espíritu.
"La protección de los desamparados y la lucha por un mundo mejor, eso es lo que dará filo a mi espada."
