09-09-2024, 12:40 PM
Viktor pareció coincidir conmigo en dejarlos subir, lo cual me alegró más de lo que habría podido imaginar, al fin tendría la oportunidad de hablar con gente normal, después de tanto tiempo sola con Viktor y Sohem lo cierto era que necesitaba con urgencia una interacción social genuina, y esta curiosa pareja eran mi oportunidad de tenerla al fin. Antes de presentarse Viktor les comentó que nuestro jefe hace un té maravilloso, a lo que solo pude responder con una mueca de asco que traté de disimular girando mi cabeza en dirección al Parabellum, ocultando mi rostro de la vista de los visitantes, y con un escalofrío por recordar el horrible sabor de su té, seguía sin entender cómo alguien podía hacer algo así de fácil tan mal. Tras presentarse comenzamos a volver al barco, Sohem no estaba, así que quizá se librasen de conocerlo, según el tiempo que tuvieran pensado quedarse a bordo del Parabellum.
Nada más subir me encaminé a la cocina, me supo algo mal dejar a Viktor solo con los dos desconocidos porque no me parecía el tipo de persona que disfruta de eventos sociales, incluso si son a tan pequeña escala, pero alguien tenía que quedarse con ellos. Puse agua a hervir en la cafetera ya con el café en su sitio y mientras esperaba preparé en una bandeja de madera tres tazas con tres cucharillas, una para cada uno… No, eso no estaba bien. No éramos los tres de siempre, añadí una cuarta taza, con su respectiva cucharilla, y también sumé el azucarero, temiendo que la bandeja pesase demasiado para mi, con mi, además, prácticamente nula experiencia llevando bandejas con comida, con bebida en este caso. Añadí leche a la bandeja y empecé a levantar la bandeja, a ver si era demasiado pesada, por suerte para mi no lo era; pesaba, si, pero no era algo que no pudiera aguantar, me asomé a cubierta, Viktor había puesto cuatro sillas en torno a un barril y tanto él como la chica habían tomado asiento, no era mucha la distancia que tenía que recorrer para llegar hasta ellos, así que una vez tuve el café listo lo serví en las cuatro tazas y levanté la bandeja, dándome a mí misma unos segundos para acostumbrarme al peso, di un par de pasos para comprobar si el líquido sería fácilmente derramado o no, parecía que no había llenado tanto las tazas como para que eso fuera un problema que tener en cuenta, por suerte para mi.
Con todo listo y dispuesto empecé mi marcha hacia la improvisada mesa de centro que había preparado mi compañero, dejando con cuidado la bandeja en el centro y tomando asiento con Viktor a mi derecha y la nueva chica a mi izquierda, — No sé si queréis leche o azúcar, así que no os he servido para que os echéis al gusto. — intentaba sonar lo más cordial posible, para no espantar a la visita, y mientras les contaba eso fui la primera en adelantarse y echar dos cucharadas de azúcar a mi taza, dejando después el azucarero libre para que quien lo quisiera pudiera usarlo. No había podido escuchar nada de lo que habían hablado pues en el camino a la mesa -el barril- estaba demasiado centrada en no perder el equilibrio y que se cayera la bandeja que en oír lo que decían, pero si había escuchado a Carmilla decir que se había conocido con Shoto ese mismo día. — Oh, ¿No viajáis juntos? — era algo que había dado por hecho, pero parecía que la realidad era otra, eran tan desconocidos entre sí como para nosotros.
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