Carmilla fue la primera en pronunciarse. Al parecer que ambos estuvieron en aquella isla era una sencilla casualidad del destino. La joven de pelo blanco relataba como se montó en un barco y terminó en esta isla sin saber muy bien por qué, donde cuando pisó tierra, se encontró al joven Shoto y comenzaron a caminar juntos. Sin embargo, y pese a que la pareja parecía no viajar juntos, el hecho de encontrarlos a la vez se me hacía una preciosa coincidencia. El discurso de la joven de pelo blanco se interrumpió por Chloe, quien por fin volvió con los cafés, dejando todas las tazas en el barril y añadiendo que no había puesto azúcar por si no queríamos. No pude evitar pensar que si tuviera el mismo esfuerzo invertido en sus peleas que en los detalles de cortesía sería una magnífica guerrera. Ella también se sorprendió de que no fueran compañeros de viaje.
Shoto, por su parte, tardó un poco más en pronunciarse. El joven se quedó de pie hasta que Chloe acudió con los cafés y fue entonces cuando nos relató que antes tenía un taller. — Interesante. — pensaba mientras el joven de pelo negro relataba su experiencia. También aseveró que al menos él no podía valerse por sí mismo y necesitaba algún tipo de compañía o protección. Además, fue el mismo que dijo que si teníamos herramientas podría sernos de utilidad. — De hecho — dije mientras me levantaba de la baranda y me acercaba a la silla más cercana — de eso quería hablar. — me mantuve de pie junto a la silla — Nosotros tenemos idea de dejar la isla dentro de poco. Veréis normalmente no estamos metidos en muchos problemas, pero de vez en cuando tenemos que ganarnos la vida, y nos vendría muy bien añadir a nuestras filas más gente con habilidades interesantes. — giré la silla, sentándome sobre ella y poniéndole los antebrazos en el respaldo — Deduzco que tú eres algún tipo de inventor o mecánico, cosa que nos vendría ampliamente bien, dado que yo sé fabricar armas. No importa si no sabes combatir porque por suerte tenemos fuerza suficiente. — dije mirando al joven Shoto. — Y tú, deduzco que ocultas habilidades pues, aunque creo que eres consciente de la situación en la que estás, no has desvelado absolutamente nada. Lo respeto y me gusta. — volví mi mirada hacia Carmilla, la cual no era capaz de leer claramente con mi Haki de observación y me causaba una intriga especial. — Este es el trato. Hay una cuota de entrada del medio millón de berries. Con eso pasáis a formar parte del que se convertirá en el más grande gremio de cazadores de recompensas. Protección y viaje. Comida y techo. Siempre que tengáis algo que aportar. — propuse a la pareja sin demorarme más. — Es posible que conociendo al jefe tenga algún detalle más por comentar, pero grosso modo, esto es lo que hay. — dije cogiendo mi café. — Nos tomamos el café y nos separamos, o cogéis el mejor barco posible. — dije esperando para dar un trago.
Shoto, por su parte, tardó un poco más en pronunciarse. El joven se quedó de pie hasta que Chloe acudió con los cafés y fue entonces cuando nos relató que antes tenía un taller. — Interesante. — pensaba mientras el joven de pelo negro relataba su experiencia. También aseveró que al menos él no podía valerse por sí mismo y necesitaba algún tipo de compañía o protección. Además, fue el mismo que dijo que si teníamos herramientas podría sernos de utilidad. — De hecho — dije mientras me levantaba de la baranda y me acercaba a la silla más cercana — de eso quería hablar. — me mantuve de pie junto a la silla — Nosotros tenemos idea de dejar la isla dentro de poco. Veréis normalmente no estamos metidos en muchos problemas, pero de vez en cuando tenemos que ganarnos la vida, y nos vendría muy bien añadir a nuestras filas más gente con habilidades interesantes. — giré la silla, sentándome sobre ella y poniéndole los antebrazos en el respaldo — Deduzco que tú eres algún tipo de inventor o mecánico, cosa que nos vendría ampliamente bien, dado que yo sé fabricar armas. No importa si no sabes combatir porque por suerte tenemos fuerza suficiente. — dije mirando al joven Shoto. — Y tú, deduzco que ocultas habilidades pues, aunque creo que eres consciente de la situación en la que estás, no has desvelado absolutamente nada. Lo respeto y me gusta. — volví mi mirada hacia Carmilla, la cual no era capaz de leer claramente con mi Haki de observación y me causaba una intriga especial. — Este es el trato. Hay una cuota de entrada del medio millón de berries. Con eso pasáis a formar parte del que se convertirá en el más grande gremio de cazadores de recompensas. Protección y viaje. Comida y techo. Siempre que tengáis algo que aportar. — propuse a la pareja sin demorarme más. — Es posible que conociendo al jefe tenga algún detalle más por comentar, pero grosso modo, esto es lo que hay. — dije cogiendo mi café. — Nos tomamos el café y nos separamos, o cogéis el mejor barco posible. — dije esperando para dar un trago.
Resumen
Propuesta

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