15-09-2024, 11:46 AM
Tras el ataque de Kisuke, Don Bambú elogió el poder de Kisuke, lo cual hizo que el antiguo pescador se pusiese en guardia y tratase de concentrarse para activar el haki de armamento de nuevo. Sorpresivamente, no tuvo mucha dificultad en hacerlo, pero el mink no tenía intenciones de seguir más allá, puesto que comentó que ya lo había dominado. Kisuke tenía dudas al respecto, pero si su maestro le decía aquello sería por algo.
-Me alegra saber que es así, Bambú-sensei. Seguiré practicando para perfeccionarlo al máximo.
Envainó su katana conteniendo su emoción y desactivando el haki. Por fin había conseguido despertar uno de los hakis tras tanto esfuerzo en balde en Báltigo tratando de despertar el haki de visión. Ahora entendía un poco mejor aquel poder y estaba convencido de que conseguiría despertar el kenbunshoku también, porque ya tenía una base sobre la que trabajar.
No obstante, Bambú quería hacer una última comprobación y le pidió que mantuviese su haki activo, por lo que Kisuke inspiró profundamente y activó de nuevo su haki, esperando a ver que hacía ahora su compañero, porque no se le ocurría que más podrían probar a estas alturas salvo practicar y practicar para fortalecer ese poder y quizá mejorarlo.
Lo que no esperaba era aquella oleada de presencia que manaba de su compañero tratando de aplastar su voluntad y su cordura, llevando al límite su determinación. No tenía idea de que era aquello pero sus piernas temblaron ligeramente y se sintió pequeño en comparación a su amigo. Bien es cierto que de por si el mink ya era en torno a un 50% más alto que él, pero pareciera con ese aura que desprendía como si fuese muchísimo más grande. Aún así se mantuvo firme y, para su sorpresa, su concentración no se vio afectada y pudo mantener el haki de armamento activo. Y eso parecía que era lo que pretendía el panda, pues preguntó directamente sobre eso.
-Pues he sentido lo de siempre, que parece que te vuelves enorme y que tratas de aplastar mi mente, me han temblado ligeramente las piernas pero el haki si pude mantenerlo activo.
Parecía que ese poder que manifestaba el mink no afectaba a su haki, aunque bien es cierto que le dejaba una sensación muy desagradable que no le gustaba experimentar. Se preguntó si él podría aprender a utilizar algo así.
-Bueno, Bambú-sensei, quizá sea hora de volver con el bocazas, si ya no tenemos nada más que practicar, ¿no crees?
-Me alegra saber que es así, Bambú-sensei. Seguiré practicando para perfeccionarlo al máximo.
Envainó su katana conteniendo su emoción y desactivando el haki. Por fin había conseguido despertar uno de los hakis tras tanto esfuerzo en balde en Báltigo tratando de despertar el haki de visión. Ahora entendía un poco mejor aquel poder y estaba convencido de que conseguiría despertar el kenbunshoku también, porque ya tenía una base sobre la que trabajar.
No obstante, Bambú quería hacer una última comprobación y le pidió que mantuviese su haki activo, por lo que Kisuke inspiró profundamente y activó de nuevo su haki, esperando a ver que hacía ahora su compañero, porque no se le ocurría que más podrían probar a estas alturas salvo practicar y practicar para fortalecer ese poder y quizá mejorarlo.
Lo que no esperaba era aquella oleada de presencia que manaba de su compañero tratando de aplastar su voluntad y su cordura, llevando al límite su determinación. No tenía idea de que era aquello pero sus piernas temblaron ligeramente y se sintió pequeño en comparación a su amigo. Bien es cierto que de por si el mink ya era en torno a un 50% más alto que él, pero pareciera con ese aura que desprendía como si fuese muchísimo más grande. Aún así se mantuvo firme y, para su sorpresa, su concentración no se vio afectada y pudo mantener el haki de armamento activo. Y eso parecía que era lo que pretendía el panda, pues preguntó directamente sobre eso.
-Pues he sentido lo de siempre, que parece que te vuelves enorme y que tratas de aplastar mi mente, me han temblado ligeramente las piernas pero el haki si pude mantenerlo activo.
Parecía que ese poder que manifestaba el mink no afectaba a su haki, aunque bien es cierto que le dejaba una sensación muy desagradable que no le gustaba experimentar. Se preguntó si él podría aprender a utilizar algo así.
-Bueno, Bambú-sensei, quizá sea hora de volver con el bocazas, si ya no tenemos nada más que practicar, ¿no crees?
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