16-09-2024, 01:46 PM
[personajeinvalido=1266]
No llegué a entender cómo es que salí con vida de aquel enfrentamiento. Tal vez fuera por mi maravillosa habilidad hablando, o tal vez por herradura que un día decidí colgar en la puerta de mi habitación. El caso es que acabé probando que mi suerte me seguía acompañando allá donde fuera. Aquel mono se marchó de la playa dejándome a mí con una herida que no paraba de sangrar, y a Sasha y Triana en el suelo. Agarré el rifle que había soltado con el impacto y me acerqué a ellas rápidamente para comprobar cómo estaban. Sasha era la que se encontraba en peor estado, y Triana estaba inconsciente aunque no había recibido aparentemente ningún golpe. No se despertaron a pesar de los zarandeos, y tampoco funcionó cuando le susurré a Triana que había visto a un famoso paseando sospechosamente con una mujer del brazo. Si un cotilleo no conseguía despertar a la espadachina, nada lo haría. Me tumbé cerca de ellas y empecé a susurrar mis nanas esperando a que se despertaran. Era difícil si no tenía la fuerza para arrastrarlas hasta el barco, ni un caracol para comunicarme con el resto.
Temía que, si Triana no nos curaba, acabáramos muriendo como corderitos en época de matanza. Por suerte al rato consiguió despertarse y sacar todos sus artilugios curativos para cerrarme la herida. - El mono se ha ido de aquí. Yo creo que lo he ahuyentado - le contesté mientras me presionaba el pecho. Intentaría aguantar el dolor, ya que Sasha se había llevado la peor parte y aún podía levantar como si nada. Era realmente fuerte para aguantar semejante trote con tanta entereza. A mí de una ya me habían mandado a volar como espantapájaros en día de tormenta. - Me gustan los remedios naturales, son muy confiables - asentí mientras me levantaba y me dirigía al barco. La salida había resultado ser una catástrofe, pero podría haber acabado peor. Ahora solo había que esperar que el resto también estuvieran bien y marcharnos de la isla.
No sabía si decirle algo a Sasha, que caminaba en silencio justo delante de nosotras. Entendía lo que sentía por no haber podido hacer nada contra aquel mono, pero no tardamos mucho más hasta llegar a los barco. Allí escuchamos la voz del niño diciendo que él y Aspros estaban bien. - Pues vuestras pintas no dicen lo mismo - dije mientras les señalaba. Parecía que también habían tenido problemas, así que no era raro pensar que lo nuestro no había sido solo una pelea aislada. - Es mejor que le pongas el ungüento milagroso a ellos, yo puedo aguantar perfectamente - afirmé mientras subía al barco encorvada por mi herida, siguiendo las órdenes de Triana. Mientras preparaba las cosas para nuestra marcha, volví a escuchar un ruido que venía de la cubierta. Cuando me giré, vi la figura de nuestro capitán inmóvil y en silencio. Definitivamente habían venido a por todos nosotros, y eran lo suficientemente fuertes como para haber dejado a Yojimbo en semejante estado. Aunque había llegado hasta aquí por su cuenta, parecía más una sombra. - ¡Yojimbo! ¿Has conseguido leerme la mente?
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