17-09-2024, 07:53 PM
Llevábamos días viajando, para mí esto era una novedad, ya que por primera vez no era un barco mercante y tenía un "camarote" propio, aun así el barco se nos quedaba algo pequeño con las personas que estábamos abordo. A pesar de que el resto de compañeros parecían aburrirse tras todo este tiempo navegando por aquellas aguas en busca de una nueva isla, yo vivía en pura fantasía, la vida rutinaria. Varios días aprendiendo con Sohem y Viktor sobre que hacer y que no hacer en el barco, como limpiar toda la cubierta, el mantenimiento mínimo para que no nos hundiéramos, la recogida y despliegue de las velas en las tempestades. Vamos, lo que venía ser un curso intensivo de como sobrevivir en el barco.
Mi día había empezado antes que el resto de mis compañeros, me levante de la cama y me puse una vestimenta acorde a los días de otoño, desempolve la bata gabardina oscura para no pasar frío. Me puse unos pantalones cargo oscuros y unas botas marrones con suela firme. Tras ello fui a la cocina y preparé algo de café para todos. Me senté en uno de los taburetes para desayunar tranquilamente, pero duró poco tiempo, ya que Lustig apareció como un rayo en la cocina al escucharme comer, como sabía que no iba a parar de molestarme cogí una de las barras duras que sobraron del día anterior y le hice que me acompañará hacia la cubierta, una vez allí le lance aquella "piedra" hacia la zona más lejana de la proa para que estuviera allí entretenido y volví a mis menesteres matutinos.
A lo largo de la mañana vi a todos menos a Sohem y antes de que Carmi y Chloe tomaran el sol, cogí un cuaderno, un bolígrafo y mis gafas de laboratorio que me las puse sobre mi frente y volví a cubierta, gracias a mis alas subí de un impulso al mástil donde se encontraba un pequeño hueco para otear el horizonte. El caso es que no subí para otear, sino que necesitaba un sitio lejos del ruido y murmulló para abstraerme en mis desarrollos.
Llevaba varias horas perdido, en buscar algo, una idea que pudiera valerme para cuando llegáramos a tierra firme, pero llevaba todo el viaje sin inspiración, así que nada simplemente me asomé y pude ver a Viktor que iba en dirección a la cocina, me fije que había dibujado unos círculos perfectos en forma de cruz, supongo que estaría entrenando con sus espadas. Así que con las mismas que subí, bajé, planeando con mis alas y cayendo sobre mis dos pies. Tras eso entré en la cocina abriendo la puerta de la misma con mi siniestra y allí estaban los tres. - Holaaaaa!!!! - Huele de maravilla, Chloe. - Dije con un tono totalmente alegre, pero mis tripas empezaron a resonar por toda la sala, así que puse mi zurda sobre mi estómago haciendo movimientos rotatorios sobre el mismo. - Jeje.. Tengo un poco de hambre.
Mi día había empezado antes que el resto de mis compañeros, me levante de la cama y me puse una vestimenta acorde a los días de otoño, desempolve la bata gabardina oscura para no pasar frío. Me puse unos pantalones cargo oscuros y unas botas marrones con suela firme. Tras ello fui a la cocina y preparé algo de café para todos. Me senté en uno de los taburetes para desayunar tranquilamente, pero duró poco tiempo, ya que Lustig apareció como un rayo en la cocina al escucharme comer, como sabía que no iba a parar de molestarme cogí una de las barras duras que sobraron del día anterior y le hice que me acompañará hacia la cubierta, una vez allí le lance aquella "piedra" hacia la zona más lejana de la proa para que estuviera allí entretenido y volví a mis menesteres matutinos.
A lo largo de la mañana vi a todos menos a Sohem y antes de que Carmi y Chloe tomaran el sol, cogí un cuaderno, un bolígrafo y mis gafas de laboratorio que me las puse sobre mi frente y volví a cubierta, gracias a mis alas subí de un impulso al mástil donde se encontraba un pequeño hueco para otear el horizonte. El caso es que no subí para otear, sino que necesitaba un sitio lejos del ruido y murmulló para abstraerme en mis desarrollos.
Llevaba varias horas perdido, en buscar algo, una idea que pudiera valerme para cuando llegáramos a tierra firme, pero llevaba todo el viaje sin inspiración, así que nada simplemente me asomé y pude ver a Viktor que iba en dirección a la cocina, me fije que había dibujado unos círculos perfectos en forma de cruz, supongo que estaría entrenando con sus espadas. Así que con las mismas que subí, bajé, planeando con mis alas y cayendo sobre mis dos pies. Tras eso entré en la cocina abriendo la puerta de la misma con mi siniestra y allí estaban los tres. - Holaaaaa!!!! - Huele de maravilla, Chloe. - Dije con un tono totalmente alegre, pero mis tripas empezaron a resonar por toda la sala, así que puse mi zurda sobre mi estómago haciendo movimientos rotatorios sobre el mismo. - Jeje.. Tengo un poco de hambre.
Resumen
