18-09-2024, 10:59 PM
Rapax venía hacia mi con Kazuya enganchado como una captura de un presumido pescador. Me aparté para evitarlos, pero me quedé mirando la Rémora Fatua. Asegura se preocupaba por el pollo rojo mandón que se había encerrado en la bodega. Podría ejercer de psicólogo, pero no era mi especialidad y aquella muchacha necesitaba, no solo un experto, si no un verdadero genio en la materia. Si estaba dispuesta, haría lo que pudiese con sus traumas. Al fin la vi volar por encima de nuestras cabezas. No me giré, pero por el ruido, debió caer en el tejado del edificio con el que casi me choco.
Seguía de cara al mar, pese a los murmullos de la gente, pese a los gritos de Esa y a mis compañeros a mí lado. No era un sentimiento de culpa, ni de pena. Era agradecimiento. Tras el único viaje que hice en aquel cascarón propiedad al parecer de la pelirroja, este se hundía hecho pedazos. Lo único que podía hacer era ver cómo lo hacía para agradecer que nos llevase tan lejos en aquel deplorable estado. Lancé un rayo con mi puño hacia el mascarón de proa y este ralentizó su hundimiento en la costa. Era una señal de respeto.
Las palabras de mi humeante capitán me sacaron de mi ensimismamiento y, volviendo el hocico hacia las maderas del puerto, sonreí. Qué maravillosas ideas tenía el oni. Saquear o destruir? Ambas me apetecían y estaba impaciente. Lo lógico sería primero saquear, para no destruir algunas de las cosas de valor que nos podrían interesar de aquella ciudad. Pero había una prioridad aún mayor: ponerse a tono y celebrar haber llegado todos con vida. - Ninguna es mala opción, capitan, pero una jarra de cerveza no vendría mal para celebrar la llegada y despedir el barco, ¿no os parece? Bahahaha- No creo que mi voz llegara a los oídos de Eaa, pero Kenjo, Gin, Kazuya y Ashura eran los que se encontraban a mi lado y a quien se lo proponía. Por lo poco visto en el barco, la guapa de plumas rojas parecía más solitaria.
Seguía de cara al mar, pese a los murmullos de la gente, pese a los gritos de Esa y a mis compañeros a mí lado. No era un sentimiento de culpa, ni de pena. Era agradecimiento. Tras el único viaje que hice en aquel cascarón propiedad al parecer de la pelirroja, este se hundía hecho pedazos. Lo único que podía hacer era ver cómo lo hacía para agradecer que nos llevase tan lejos en aquel deplorable estado. Lancé un rayo con mi puño hacia el mascarón de proa y este ralentizó su hundimiento en la costa. Era una señal de respeto.
Las palabras de mi humeante capitán me sacaron de mi ensimismamiento y, volviendo el hocico hacia las maderas del puerto, sonreí. Qué maravillosas ideas tenía el oni. Saquear o destruir? Ambas me apetecían y estaba impaciente. Lo lógico sería primero saquear, para no destruir algunas de las cosas de valor que nos podrían interesar de aquella ciudad. Pero había una prioridad aún mayor: ponerse a tono y celebrar haber llegado todos con vida. - Ninguna es mala opción, capitan, pero una jarra de cerveza no vendría mal para celebrar la llegada y despedir el barco, ¿no os parece? Bahahaha- No creo que mi voz llegara a los oídos de Eaa, pero Kenjo, Gin, Kazuya y Ashura eran los que se encontraban a mi lado y a quien se lo proponía. Por lo poco visto en el barco, la guapa de plumas rojas parecía más solitaria.
Resumen
Gastos
Inventario
Karmas
Akuma no mi
