22-09-2024, 02:47 PM
(Última modificación: 22-09-2024, 05:31 PM por Chloe Dendro.)
Antes de que Carmilla pudiera responderme Shoto irrumpió en la habitación, saludando de forma muy enérgica a los presentes, — Buenos días para ti también. — intenté responder con una sonrisa, pero el rugir de su estómago me cortó la frase y también borró de mi rostro la sonrisa, — Que vulgar… — pensé, pero no llegué a decirlo en pos de mantener un buen ambiente. El hecho de que Shoto hubiera llegado me dio una idea, sería más fácil convencerle a él que a Carmilla de trabajar, no tenía duda, así que cambié mi objetivo, me acerqué a las patatas e hice al joven un gesto para que se acercase, — Si que huele bien, ¿Quieres ayudarme a terminar la comida? Realmente lo único que queda es preparar un puré de patatas que va acompañar a lo que hay aquí dentro. — señalé la olla y con la mano derecha hice movimientos que enviarían el olor que de ella salía hacia el rostro del birkaniano. Aún quedaban al menos dos horas para que la carne y las verduras estuvieran tan tiernas como a mí me gustaba, pero no teníamos una manera de calentar más rápido la comida…. O si.
Mientras trataba de obnubilar a Shoto con el olor de la comida una ola de calor llegó sin previo aviso, con tanta potencia que hizo que el fuego que mantenía caliente la olla parpadease a punto de extinguirse, sofocado por una temperatura mayor. Por instinto cerré los ojos, protegiéndolos con los párpados del infernal calor que imaginaba de dónde podía venir, pero, ¿Para qué está el jefe haciendo eso? Si no tenía más cuidado podía llegar a destrozar el barco, o incendiarlo, y estando en medio del mar no parecía un movimiento inteligente. Intenté moverme y ponerme tras de Viktor para usarlo de escudo, aunque no fue demasiado efectivo, para cuando llegué a su lado podía notar como la oleada de calor que había emitido Sohem había quemado mi piel, incluso bajo el mono uniforme que me cubría casi la totalidad del cuerpo, — ¿Qué acaba de pasar? — pregunté directamente a Viktor, él era el más cercano y tal vez supiera el motivo de este inesperado ataque. Mi voz temblaba, intentaba dejar dentro de mí los gritos de dolor, — ¿Tenemos botiquines? Vamos a necesitarlos… — mientras desabrochaba un poco del mono para poder mirar su interior, efectivamente mi cuerpo tenía bastantes quemaduras, incluso en las manos tenía, y supuse que mi cara no habría sido una excepción, pero prefería no pensar en eso.
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