22-09-2024, 06:43 PM
¿De quién había sido la fantástica idea de explorar aquel agujero repleto de peligros que era el hermoso bosque de la Isla Chisi? Probablemente de los tres en conjunto. Zorak era conocido por su impulsividad, de modo que no sería descabellado que propusiese caminar por un bosque terriblemente peligroso en plena noche, pero eso no excusaba a los dos eruditos del grupo que debían de tener el cerebro tan repleto de absurdos y oscuros datos sobre el mundo que les rodea que nos les quedó espacio para el sentido común. No le hubiera costado al panda más que media hora hacer un refugio habitable en el subsuelo para pasar la noche, pero por algún motivo a nadie parecía gustarle la idea de dormir bajo tierra. Sin embargo habían de ser valientes. Los revolucionarios tenían que ser la luz que alumbra el camino hacia un futuro mejor. Portaban en sus manos la metafórica antorcha que arde con el fuego de una civilización idílica. En aquel momento Don Bambú se hubiera conformado con portar una antorcha normal algo menos metafórica. De vez en cuando aparecían una suerte de hongos bioluminiscentes que alumbraban el camino ligeramente. Don Bambú odiaba aquel sitio. Todo era tan bonito que las plantas te llamaban a aproximarte y a examinarlas más de cerca, pero sabía de corazón que era una sucia, sucia trampa. En la naturaleza los colores vivos y llamativos nunca son buena señal. Nada es tan peligroso como una rana que parece estar gritándote "ESTOY AQUÍ, HOLA" a la puta cara con su piel naranja brillante en un entorno verde oscuro.
Kisuke tenía buena vista, de modo que iba por detrás del grupo para asegurarse de que no les caía una emboscada sorpresa. Encabezando la marcha se encontraba Don Bambú, que aunque no veía más que lo que tenía muy próximo era tan condenadamente grueso que lo más seguro es que aplastase los obstáculos del camino casi sin querer. Conforme avanzaban por el sendero, un murmullo inidentificable se hizo notar. Era
una especie de ruido constante que se medio camuflaba con los sonidos propios de un bosque en el que hace viento y hay toda clase de vida salvaje intentando desesperadamente aparearse. Kisuke manifestó su preocupación y decidió que era prudente avanzar con cuidado. —Sí, será lo mejor. —Confirmó el panda que trató de mantener un ritmo de avance lento para evitar perder a sus compañeros. Kisuke se había tomado lo de avanzar con precaución demasiado en serio. El samurái identificó la presencia de una persona aparentemente frente al grupo. —No, no puedo verlo. A penas veo lo que tengo delante, camarada, pero tal vez pueda sentir su presencia. —Dicho esto, el panda se concentró en activar su Kenbunshoku para hacer un escaneo de la zona a su alrededor un poco más lejos de su rango de visión. Tal vez así lograse detectar a la persona de la que Kisuke hablaba e incluso comparar su fuerza con la suya.
Kisuke tenía buena vista, de modo que iba por detrás del grupo para asegurarse de que no les caía una emboscada sorpresa. Encabezando la marcha se encontraba Don Bambú, que aunque no veía más que lo que tenía muy próximo era tan condenadamente grueso que lo más seguro es que aplastase los obstáculos del camino casi sin querer. Conforme avanzaban por el sendero, un murmullo inidentificable se hizo notar. Era
una especie de ruido constante que se medio camuflaba con los sonidos propios de un bosque en el que hace viento y hay toda clase de vida salvaje intentando desesperadamente aparearse. Kisuke manifestó su preocupación y decidió que era prudente avanzar con cuidado. —Sí, será lo mejor. —Confirmó el panda que trató de mantener un ritmo de avance lento para evitar perder a sus compañeros. Kisuke se había tomado lo de avanzar con precaución demasiado en serio. El samurái identificó la presencia de una persona aparentemente frente al grupo. —No, no puedo verlo. A penas veo lo que tengo delante, camarada, pero tal vez pueda sentir su presencia. —Dicho esto, el panda se concentró en activar su Kenbunshoku para hacer un escaneo de la zona a su alrededor un poco más lejos de su rango de visión. Tal vez así lograse detectar a la persona de la que Kisuke hablaba e incluso comparar su fuerza con la suya.
Resumen
Acciones
Karmas
