27-09-2024, 01:45 AM
(Última modificación: 05-10-2024, 12:49 PM por Sentomaru.
Razón: Errata en ubicación
)
Día 75 de Otoño, Año 13. Por la mañana.
Isla Momoiro, Reino Kamabakka.
Era hora de partir de la isla. Hemos pasado mucho tiempo aquí fortaleciéndonos. Sobre todo perfeccionando el Haki de cada uno de nosotros, salvo la pequeña Ryze, que aún necesita un poco más de entrenamiento para empezar a usarlo. Momoiro seguía bañada en un color rosa, pero un poco más apagado, pues el otoño ya estaba allí con nosotros.
Una de las cosas más importantes, es que mi amigo y compañero Sephiroth se ha marchado. Ha sido delegado a un cuartel de la Marina de otra isla. Por una parte, me pone triste, pero por otra, me alegro de que hayan contado con él para una responsabilidad como es estar al cargo de tanta gente, sé de sobra que podrá hacerlo sin problema alguno. A su vez, fui informado de que dos nuevos compañeros llegarían para incorporarse a la División 21: Apolo y Fuguwu. Solo me dijeron sus nombres, ni siquiera el día de su llegada. Me resultaba muy raro que, en una isla como esta, donde la Revolución es quien tiene el control y manda, nos hicieran, primero, recoger a Ryze, y ahora a dos nuevos. Honestamente, no sé qué están pensando los altos cargos de la Marina para hacer algo así, pero quién era yo para cuestionar nada, simplemente obedecer. Ikirami se ofreció recogerles en la playa e ir mirando todos los días esperando su llegada, donde suponemos que vendrán, me pareció buena idea que fuera ella la encargada, confiaba completamente en que estaria atenta y cuando llegase el momento, les daría una buena bienvenida. A su vez, Ryze y Karl parece ser que iban a quedar para simplemente dar una vuelta y pasar tiempo juntos antes de zarpar de una vez e irnos de allí, me gustaba ver esas interacciones entre nosotros, me pareció perfecto. Por lo que, yo me dediqué a hacer lo que más me gusta: Comprar alimentos.
Así que, con mi traje negro, me dirigí al corazón de la ciudad, intentando no levantar sospechas de nada. Y aquí estoy, buscando los mejores ingredientes para hacer un buen banquete para recibir a los nuevos. Tenía que ver bien que es lo que iba a preparar, pues no sabía bien sus gustos. La mejor idea era hacer un poco de todo, para así que ellos puedan decidir, y obviamente, para mis compañeros ya conozco muy bien que es lo que más les gustaba, así que iba a tener tarea.
Doblé la esquina y avancé un poco mientras me encendía un cigarrillo con mi mechero zippo, el cual guardaba en el bolsillo una vez comencé a fumar. Me paré en mitad de aquella calle, era la más grande de toda la ciudad, la más concurrida y donde más negocios había. De ancho eran unos 25 metros, aunque en algunas partes había puestos al aire libre, con sus escaparates totalmente visibles. De largo era enorme, no sabía bien lo que podría medir, pero solo se podía ir hacia dos lados. Muy de vez en cuando algún callejón se dejaba ver, pero poco más.
Miré alrededor mío, mirando los negocios — Venga, va, ¿por dónde empiezo? —
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