30-09-2024, 06:48 PM
Podía sentirlo, no había ninguna duda. Desde que había establecido ese tipo de pensamiento en su mente, su corazón había entrado en un estado de paz, de calma espiritual que afilaba sus katanas como nunca antes, tal era el poder que tenía la mente sobre el cuerpo. Su concentración se había incrementado haciendo que sus movimientos fuesen más fluidos y naturales, sentía la empuñadura de sus espadas, el contacto con la guarda, como si fuesen parte de su propio cuerpo, parte de sus manos.
Durante casi veinte minutos estuvo sumido en una hipnótica danza, sin parar, lanzando estocadas, dibujando tajos y apuñalando, enemigos imaginarios, al final de los cuales, tuvo que pararse porque ya le faltaba el aliento, pero habiendo disfrutado ese tiempo como si fuese lo más divertido y maravilloso que le había pasado en la vida. Era la primera vez que entraba en una comunión tan fuerte con sus espadas, tanto con Yamigiri como con Mangetsu.
"Este es el camino, tengo que alcanzar este estado sin esfuerzo."
Resopló tratando de recuperar el aliento. Nunca había estado tanto tiempo seguido manejando sus espadas, y tanto su cuerpo como su mente, una vez roto el estado de concentración en el que se había sumido, se quejaban estridentemente, por lo que envainó sus katanas y se sentó en el suelo resollando y con la frente perlada de sudor.
Recuperando un poco el aliento, encendió un cigarro y se puso a cavilar un poco en como enfocar sus entrenamientos a partir de aquel momento. Sin dudas debía entrenar, como había comprobado, tanto su cuerpo como su mente, para seguir evolucionando como espadachín, pero, además debía hacer hincapié en su formación como navegante, porque para viajar por el Grand Line debía asegurarse de que iba a ser capaz de poder avanzar en su viaje.
"Creo que debería irme a la biblioteca, ahora que he conseguido calmar el espíritu."
Se levantó con calma y fumando tranquilamente, con su mente fijada en el objetivo que había conseguido dilucidar. Al final, era algo inevitable, hubiera tenido que haber pasado por esto de una forma y de otra tarde o temprano, puesto que su camino al final llevaba a ello, pero el incidente de Akarui había precipitado todo esto, por fortuna, viéndolo en retrospectiva, antes de que entrasen al Grand Line.
Durante casi veinte minutos estuvo sumido en una hipnótica danza, sin parar, lanzando estocadas, dibujando tajos y apuñalando, enemigos imaginarios, al final de los cuales, tuvo que pararse porque ya le faltaba el aliento, pero habiendo disfrutado ese tiempo como si fuese lo más divertido y maravilloso que le había pasado en la vida. Era la primera vez que entraba en una comunión tan fuerte con sus espadas, tanto con Yamigiri como con Mangetsu.
"Este es el camino, tengo que alcanzar este estado sin esfuerzo."
Resopló tratando de recuperar el aliento. Nunca había estado tanto tiempo seguido manejando sus espadas, y tanto su cuerpo como su mente, una vez roto el estado de concentración en el que se había sumido, se quejaban estridentemente, por lo que envainó sus katanas y se sentó en el suelo resollando y con la frente perlada de sudor.
Recuperando un poco el aliento, encendió un cigarro y se puso a cavilar un poco en como enfocar sus entrenamientos a partir de aquel momento. Sin dudas debía entrenar, como había comprobado, tanto su cuerpo como su mente, para seguir evolucionando como espadachín, pero, además debía hacer hincapié en su formación como navegante, porque para viajar por el Grand Line debía asegurarse de que iba a ser capaz de poder avanzar en su viaje.
"Creo que debería irme a la biblioteca, ahora que he conseguido calmar el espíritu."
Se levantó con calma y fumando tranquilamente, con su mente fijada en el objetivo que había conseguido dilucidar. Al final, era algo inevitable, hubiera tenido que haber pasado por esto de una forma y de otra tarde o temprano, puesto que su camino al final llevaba a ello, pero el incidente de Akarui había precipitado todo esto, por fortuna, viéndolo en retrospectiva, antes de que entrasen al Grand Line.
