Dia 1 del año 11, primavera.
-Quiero pasar. -dije con la cabeza completamente agachada, mirando hacia el rostro de aquel agradable sujeto que custodiaba unas escaleras. -Tengo que hablar con el alcalde.El guardia me miraba atónito, seguramente no hubiera visto nunca a un ser como yo. Lo entendía perfectamente ya que las quimeras como yo no solíamos salir de la Isla Ramirals. El fuego de mi espalda creaba una crepitante y alargada sombra que se extendía hasta detrás de aquel funcionario público, dando la sensación de que subía dichas escaleras y esperaba con paciencia que el mismismo alcalde, al que pretendía ver, abriera la puerta y la recibiera.
-No. -dijo serio, como si no le impusiera lo más mínimo mi aspecto físico. -¿Por qué no te vas por dónde has venido?
Entonces, como si fuera una piedra en mi camino, agarré su cabeza con mi mano derecha y lo aparté dos metros estirando el brazo.
-Pues yo voy a pasar. -dije convencido. -Me tiene que dar comida de bienvenida, que no tengo trabajo.
Entonces recordé las palabras que mi padre me dijo: “Hijo, cuando tengas que pedir algo tienes que pedirlo por favor, aunque no te apetezca, y luego dar las gracias”.
-¿Y por qué no te vas un poco por ahí y me dejas en paz? Por favor, gracias. -añadí, esperando que de esta manera lo entendiera.
Comencé a subir las escaleras que llevaban hasta el ayuntamiento, ignorando lo que estaba sucediendo justo detrás de mí. Un grupo de personas se amontonaba en la plaza principal, murmurando y cotilleando, por lo visto por lo que estaba ocurriendo.
![[Imagen: fqQSUZC.png]](https://i.imgur.com/fqQSUZC.png)
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