03-10-2024, 04:05 PM
Sin variar un ápice su expresión ante la aparición de Zorak, Kisuke sonrió mentalmente ante el desconcierto de Peony, realmente le caía mal aquel tipo, pese a que su propuesta parecía interesante, pero no sentía gana alguna de hacerlo por ayudarle, evidentemente, sino por satisfacer su curiosidad sin más. Aquel tipo debía estar debatiéndose entre cual de los dos sería más peligroso, si Zorak o el propio Kisuke, sin saber que el Panda podría hacer que se cagase encima simplemente con aquel poder extraño que mostraba en ocasiones.
-Debe haber sido toda una sorpresa la irrupción de mi colega el boca-sierra... kuhahahaha.
Fue en ese momento cuando una voz sonó a sus espaldas, a quince metros de Kisuke, que era el que estaba más atrás aunque fuese un par de pasos. Kisuke se giró con una mano en la empuñadura de Yamigiri en la dirección que llegó aquella voz, y localizó a dos personas detrás de ellos. Uno de ellos bajito, con una máscara que ocultaba su rostro y llevaba un kanabo de un metro; su acompañante era algo más alto pero aún más bajo que Kisuke, de pelo blanco y ojos claros marcado uno de ellos por una cicatriz, portaba dos katanas al cinto. Ambos vestían con colores oscuros con lo que no era sencillo verlos. Kisuke seguía irritado así que les dijo:
-¿Y vosotros quiénes sois?¿Sois coleguitas del hippie este?
Hizo esa pregunta señalando con el pulgar izquierdo a Peony, que estaba terriblemente nervioso. Parecía no entender nada de la situación y perdió los nervios. Con indignación se marchó de ahí dejando vigente su oferta aunque solo con Don Bambú, evidentemente. Cuando se alejó lo suficiente el estrafalario botánico, fijo su vista en los tipos que acababan de llegar. El del casco le sonaba de algo, es posible que le hubiese visto en algún periódico, pero debía de haber sido hace mucho y no conseguía recordarlo; el otro no le sonaba de nada, pero sus espadas parecían de buena factura, habría que tener mucho cuidado.
-Esta claro que no sois amigotes. ¿Quiénes sois?¿Qué es lo que buscáis? Esta claro que no sois unos cualesquiera si os presentáis así.
Evidentemente, aquella situación era demasiado parecida a la de Akarui así que había que ser cautelosos, y aquellos tipos no eran como el botánico esperpéntico que acababa de marcharse, por lo que la prudencia era algo imprescindible, aunque quizá medirse contra otro espadachín, y, más aún, contra uno que parecía tan fuerte y con unas katanas tan buenas, podría ser productivo. Se quedó contemplando a los dos hombres con la mano derecha posada en la empuñadura de Yamigiri, no quería levantar hostilidades desenvainando de primeras pero mejor estar preparados.
-Debe haber sido toda una sorpresa la irrupción de mi colega el boca-sierra... kuhahahaha.
Fue en ese momento cuando una voz sonó a sus espaldas, a quince metros de Kisuke, que era el que estaba más atrás aunque fuese un par de pasos. Kisuke se giró con una mano en la empuñadura de Yamigiri en la dirección que llegó aquella voz, y localizó a dos personas detrás de ellos. Uno de ellos bajito, con una máscara que ocultaba su rostro y llevaba un kanabo de un metro; su acompañante era algo más alto pero aún más bajo que Kisuke, de pelo blanco y ojos claros marcado uno de ellos por una cicatriz, portaba dos katanas al cinto. Ambos vestían con colores oscuros con lo que no era sencillo verlos. Kisuke seguía irritado así que les dijo:
-¿Y vosotros quiénes sois?¿Sois coleguitas del hippie este?
Hizo esa pregunta señalando con el pulgar izquierdo a Peony, que estaba terriblemente nervioso. Parecía no entender nada de la situación y perdió los nervios. Con indignación se marchó de ahí dejando vigente su oferta aunque solo con Don Bambú, evidentemente. Cuando se alejó lo suficiente el estrafalario botánico, fijo su vista en los tipos que acababan de llegar. El del casco le sonaba de algo, es posible que le hubiese visto en algún periódico, pero debía de haber sido hace mucho y no conseguía recordarlo; el otro no le sonaba de nada, pero sus espadas parecían de buena factura, habría que tener mucho cuidado.
-Esta claro que no sois amigotes. ¿Quiénes sois?¿Qué es lo que buscáis? Esta claro que no sois unos cualesquiera si os presentáis así.
Evidentemente, aquella situación era demasiado parecida a la de Akarui así que había que ser cautelosos, y aquellos tipos no eran como el botánico esperpéntico que acababa de marcharse, por lo que la prudencia era algo imprescindible, aunque quizá medirse contra otro espadachín, y, más aún, contra uno que parecía tan fuerte y con unas katanas tan buenas, podría ser productivo. Se quedó contemplando a los dos hombres con la mano derecha posada en la empuñadura de Yamigiri, no quería levantar hostilidades desenvainando de primeras pero mejor estar preparados.
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