05-10-2024, 12:01 PM
En el fondo era algo que, tarde o temprano, tenía que pasar. Esa manera de hablar con los desconocidos al final le estaba pasando factura y, evidentemente, le estaba metiendo en un problema que podría ser bastante gordo, porque, sin lugar a dudas, aquellos dos tipos eran gente con la que no se podía bromear y eran terriblemente poderosos, y su cuerpo empezó a sentirlo. Aquella vez su labia y su humor no iban a sacarle de buscarse problemas al ser brusco o descortés; había dado con la horma de su zapato.
El tipo de la máscara dijo unas palabras y, de pronto, la temperatura se disparó haciéndose insoportable y haciendo que Kisuke sintiese la piel como si le estuviesen desollando, y, a la vez, su mente se vio abrumada de una manera similar a como lo hacía Don Bambú cuando usaba ese extraño poder que poseía, pero de una manera mucho más potente. La presencia del enmascarado envolvía todo su ser y lo oprimía de una manera brutal y sin ningún tipo de piedad. Sin lugar a dudas, ese sujeto no se andaba con mamadas y ante la impertinencia natural de Kisuke había reaccionado como correspondía.
"Tenía que pasar que un día me llevase un buen correctivo por subnormal."
Mientras hacía aquel ejercicio de superioridad masiva, Kisuke vio que se empezaban a acercar ambos hombres y el segundo enumeró las recompensas que ofrecía el Gobierno Mundial y la Marina por las cabezas de los tres revolucionarios. Sin ninguna duda, y teniendo en cuenta lo que dijo el del pelo blanco, eran dos cazarrecompensas, y, a tenor de la situación, muy poderosos.
Al pasar a su lado, el de la máscara dijo una frase un tanto extraña para una persona normal, le recordaba a una novela antigua que había leído en su adolescencia, pero no lograba ubicarla. Mientras el tipo del pelo blanco le sacó las katanas del cinto y las miró con cara de culo tras lo que las arrojó al suelo. Kisuke estaba hirviendo de ira, no había nada más deshonroso para un espadachín que lo que había hecho aquel sujeto de ojos de hielo, pero su mente estaba completamente bloqueada entre el sofocante calor y el poder abrumador del enmascarado; su impotencia era máxima, no podía mover ni un músculo. Además el espadachín albino le hizo un mayor disrespect aún golpeándole en la mejilla con una sonrisa burlona que acompañó de unas palabras.
Por el rabillo del ojo, pudo ver a duras penas que el enmascarado siguió avanzando hasta llegar a la altura del mink, que no había dicho nada en todo ese rato, pero tampoco era capaz de girarse para ver bien que ocurría. Solo escuchó que le preguntaba por alguna civilización en un tono bastante imperativo. Aquel tipo estaba acostumbrado a mandar y a ser obedecido, eso era indiscutible. También escuchó al del pelo blanco preguntar sarcásticamente a Zorak si estaba bien y le ofreció una silla en alguna clase de chiste que solo el entendió. Aunque el enmascarado habló directamente al panda, Kisuke respondió:
-Llevamos aquí varias semanas y no hemos visto a nadie, salvo al hippie de antes. Solo una jungla interminable.
Apenas era capaz de articular palabra debido a la fuerte presión que ejercía sobre ellos el tipo de la máscara, por lo que no estaba seguro de haber sido capaz de hacerle llegar su respuesta; era muy frustrante estar a merced de otras personas de aquella manera. Era una situación crítica, mucho peor que la de Akarui. Aquella vez no dudó en ningún momento de que podrían superar aquella crisis, ahora no las tenía consigo, puesto que estaban apabullándolos de una manera brutal y sin compasión antes de que hubiesen podido hacer ni medio movimiento. Estaban en un problema muy gordo y tendrían que dar todo de si mismos para salir de esa situación.
El tipo de la máscara dijo unas palabras y, de pronto, la temperatura se disparó haciéndose insoportable y haciendo que Kisuke sintiese la piel como si le estuviesen desollando, y, a la vez, su mente se vio abrumada de una manera similar a como lo hacía Don Bambú cuando usaba ese extraño poder que poseía, pero de una manera mucho más potente. La presencia del enmascarado envolvía todo su ser y lo oprimía de una manera brutal y sin ningún tipo de piedad. Sin lugar a dudas, ese sujeto no se andaba con mamadas y ante la impertinencia natural de Kisuke había reaccionado como correspondía.
"Tenía que pasar que un día me llevase un buen correctivo por subnormal."
Mientras hacía aquel ejercicio de superioridad masiva, Kisuke vio que se empezaban a acercar ambos hombres y el segundo enumeró las recompensas que ofrecía el Gobierno Mundial y la Marina por las cabezas de los tres revolucionarios. Sin ninguna duda, y teniendo en cuenta lo que dijo el del pelo blanco, eran dos cazarrecompensas, y, a tenor de la situación, muy poderosos.
Al pasar a su lado, el de la máscara dijo una frase un tanto extraña para una persona normal, le recordaba a una novela antigua que había leído en su adolescencia, pero no lograba ubicarla. Mientras el tipo del pelo blanco le sacó las katanas del cinto y las miró con cara de culo tras lo que las arrojó al suelo. Kisuke estaba hirviendo de ira, no había nada más deshonroso para un espadachín que lo que había hecho aquel sujeto de ojos de hielo, pero su mente estaba completamente bloqueada entre el sofocante calor y el poder abrumador del enmascarado; su impotencia era máxima, no podía mover ni un músculo. Además el espadachín albino le hizo un mayor disrespect aún golpeándole en la mejilla con una sonrisa burlona que acompañó de unas palabras.
Por el rabillo del ojo, pudo ver a duras penas que el enmascarado siguió avanzando hasta llegar a la altura del mink, que no había dicho nada en todo ese rato, pero tampoco era capaz de girarse para ver bien que ocurría. Solo escuchó que le preguntaba por alguna civilización en un tono bastante imperativo. Aquel tipo estaba acostumbrado a mandar y a ser obedecido, eso era indiscutible. También escuchó al del pelo blanco preguntar sarcásticamente a Zorak si estaba bien y le ofreció una silla en alguna clase de chiste que solo el entendió. Aunque el enmascarado habló directamente al panda, Kisuke respondió:
-Llevamos aquí varias semanas y no hemos visto a nadie, salvo al hippie de antes. Solo una jungla interminable.
Apenas era capaz de articular palabra debido a la fuerte presión que ejercía sobre ellos el tipo de la máscara, por lo que no estaba seguro de haber sido capaz de hacerle llegar su respuesta; era muy frustrante estar a merced de otras personas de aquella manera. Era una situación crítica, mucho peor que la de Akarui. Aquella vez no dudó en ningún momento de que podrían superar aquella crisis, ahora no las tenía consigo, puesto que estaban apabullándolos de una manera brutal y sin compasión antes de que hubiesen podido hacer ni medio movimiento. Estaban en un problema muy gordo y tendrían que dar todo de si mismos para salir de esa situación.
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