La piedra que lancé hizo mucho ruido, pero no causó el efecto deseado. Inteligentemente, Gin se dirigió hacia el centro del claro donde el día anterior nos habíamos reunido para preparar los entrenamientos. Rapax miró de cerca mi gabardina. No se que pretendía, pero no me gustaba que se acercase así a ella. Era un buen movimiento por si parte, hacerme salir mediante objetos personales. No me parece la estrategia más honrada, pero al fin y al cabo, somos piratas. Lo nuestro no es la honradez. Saqué la pistola cuando el chico se acercó a mi prenda de abrigo y disparé sin pensarlo. El sonido resonó en el claro causando un eco que perfectamente habría descubierto mi posición.
El tiro falló, impactando en un árbol al otro lado de Gin, que no se inmutó. Por un momento pensé que no tendría buen oído, o que ignoraba por completo los sonidos a su alrededor debido a la concentración en el combate. Dijo que había usado mis poderes. Se equivocaba por completo, pero no me dio tiempo a responder. El pájaro que revoloteaba por los alrededores hace un rato volvió a emprender el vuelo alejándose de la escena. Un gran estruendo destrozó todo lo que estaba al rededor del joven. Treinta y cinco metros a la redonda destrozados. Un gran cráter con trozos de árboles, piedras hechas añicos, mi pistola destruida y yo en el medio con el cuerpo magullado. Un golpe devastador. Sabía que era peligroso y habíamos acordado no usar poderes. Pero, como antes: somos piratas. Las normas están para romperlas. Ahora sí empezaba un nuevo entrenamiento. A la mierda las normas. Me levanté después de caer por el gran temblor y me acerqué a quince metros de Gin. - Bahaha. En ningún momento usé mis poderes. La electricidad estática por mi pelaje no es nada que no se pueda explicar cómo los fotones Norama o tus puños destructores. Querías saberlo, y ahora que ya me tienes delante te lo diré. Siente la rabia, el odio y la desesperación de todo un pueblo expulsado de su hogar. Tensa todos tus músculos al limite hasta que notes casi como se desgarran. Aumenta la potencia y la flexibilidad de tus articulaciones. Pero te advierto, es muy complicado sin la electricidad que genera todo este pelaje. - La voz era tan tranquila como siempre, pese al golpe que había recibido. Ahora era hora de volver a atacar. Me abalancé de nuevo hacia Rapax Gin, a toda velocidad. Cargué el puño hasta mi costado y lo roté hacia el pecho de mi oponente. Un gran golpe. No temía hacerle daño, pero la batalla había ido creciendo y, al fin y al cabo, yo era el médico de la tripulación y tendría que curarle después. Me aparté los quince metros que había corrido y volví a mi posición de guardia.
El tiro falló, impactando en un árbol al otro lado de Gin, que no se inmutó. Por un momento pensé que no tendría buen oído, o que ignoraba por completo los sonidos a su alrededor debido a la concentración en el combate. Dijo que había usado mis poderes. Se equivocaba por completo, pero no me dio tiempo a responder. El pájaro que revoloteaba por los alrededores hace un rato volvió a emprender el vuelo alejándose de la escena. Un gran estruendo destrozó todo lo que estaba al rededor del joven. Treinta y cinco metros a la redonda destrozados. Un gran cráter con trozos de árboles, piedras hechas añicos, mi pistola destruida y yo en el medio con el cuerpo magullado. Un golpe devastador. Sabía que era peligroso y habíamos acordado no usar poderes. Pero, como antes: somos piratas. Las normas están para romperlas. Ahora sí empezaba un nuevo entrenamiento. A la mierda las normas. Me levanté después de caer por el gran temblor y me acerqué a quince metros de Gin. - Bahaha. En ningún momento usé mis poderes. La electricidad estática por mi pelaje no es nada que no se pueda explicar cómo los fotones Norama o tus puños destructores. Querías saberlo, y ahora que ya me tienes delante te lo diré. Siente la rabia, el odio y la desesperación de todo un pueblo expulsado de su hogar. Tensa todos tus músculos al limite hasta que notes casi como se desgarran. Aumenta la potencia y la flexibilidad de tus articulaciones. Pero te advierto, es muy complicado sin la electricidad que genera todo este pelaje. - La voz era tan tranquila como siempre, pese al golpe que había recibido. Ahora era hora de volver a atacar. Me abalancé de nuevo hacia Rapax Gin, a toda velocidad. Cargué el puño hasta mi costado y lo roté hacia el pecho de mi oponente. Un gran golpe. No temía hacerle daño, pero la batalla había ido creciendo y, al fin y al cabo, yo era el médico de la tripulación y tendría que curarle después. Me aparté los quince metros que había corrido y volví a mi posición de guardia.
Información del turno
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