07-10-2024, 04:23 PM
(Última modificación: 07-10-2024, 04:29 PM por Kisuke Kageyama.
Razón: error al colocar la cifra de mi resistencia tras los debuffos
)
La frustración era enorme. Apenas podía saber lo que pasaba a su espalda, solo podía ver claramente al espadachín albino que tenía delante a dos metros. No podía mover ni un músculo y estaban siendo humillados de manera flagrante por aquellos dos hombres.
"¿Así es como va a acabar todo?¿Con está humillación?"
El equilibrio mental de Kisuke estaba empezando a flaquear ante aquella desesperante situación; pero aquello no había hecho más que empezar. Una vez más escuchó la voz del enmascarado, y un torrente abrasador cubrió su cuerpo como si le hubiesen echado en una olla de aceite hirviendo, lacerando la piel de su espalda, sus pantorrillas y brazos, y, sin lugar a dudas, por el olor a chamusquina que se extendió a su alrededor, la parte de su pelo que cubría su nuca. Un escozor inimaginable le recorría toda su parte trasera, sintiendo que la piel se le pegaba a la ropa, que estaba tiznada, aunque el no podía saberlo, por el calor que había emitido el hombre del kanabo.
"Esto es mucho peor que cuando pescando caí en un banco de medusas, joder."
Al haber sufrido aquella violenta ráfaga de calor, no había percibido que enfrente suyo había una criatura con rasgos lobunos, aunque antropomórfica, de color blanco. Como llevaba las ropas del espadachín albino y sus armas, no dudó que se trataba de él mismo que había adoptado la forma híbrida de algún tipo de zoan, pero no fue capaz de reconocerla. En ese momento, sintió que podía moverse de nuevo; a pesar de que le ardía la parte posterior de todo su cuerpo, podía notar el frescor que emanaba de aquella criatura, calmando en cierta medida aquella sofocante sensación, aunque seguía sintiendo la presión del enmascarado contra su mente.
"Puedo moverme, si puedo hacerlo, puedo luchar. No moriré sin hacer nada."
Mientras pensaba en esto, sin poder reaccionar a ello, la criatura lobuna desapareció de su campo de visión y al momento aterrizó a su lado un maltrecho Zorak. Aquella visión hizo preocuparse a Kisuke por su compañero y que la rabia ante sus enemigos creciese. Al parecer, no los veían como rivales, dado que el espadachín les invito a "bailar". Ante eso, Kisuke sacó un cigarrillo y se lo prendió para intentar calmarse. Tras una calada miró al espadachín animalesco y se agachó a recoger sus katanas y prenderlas del cinto.
-No puedo decir que no ante una invitación tan amable y caballerosa.
Dijo aquello de manera sarcástica, agarrando a Yamigiri con su mano derecha y tensando su musculatura, ignorando los quejidos de su piel en la espalda y la parte posterior de las extremidades. Sin pensarlo se lanzó hacia el lobo antropomórfico diciendo:
-Ittoryuu, iai: Raito Kyasuto.
Desenvainó a toda velocidad asestando un corte vertical y quedando dos metros por detrás de su enemigo, hacia el que se giró, con la katana alzada dispuesto a combatir hasta que le diesen las fuerzas. No iba a rendirse y menos cuando había un espadachín enfrente ante el que comprobar hasta donde llegaba su poder y su destreza con la espada.
"¿Así es como va a acabar todo?¿Con está humillación?"
El equilibrio mental de Kisuke estaba empezando a flaquear ante aquella desesperante situación; pero aquello no había hecho más que empezar. Una vez más escuchó la voz del enmascarado, y un torrente abrasador cubrió su cuerpo como si le hubiesen echado en una olla de aceite hirviendo, lacerando la piel de su espalda, sus pantorrillas y brazos, y, sin lugar a dudas, por el olor a chamusquina que se extendió a su alrededor, la parte de su pelo que cubría su nuca. Un escozor inimaginable le recorría toda su parte trasera, sintiendo que la piel se le pegaba a la ropa, que estaba tiznada, aunque el no podía saberlo, por el calor que había emitido el hombre del kanabo.
"Esto es mucho peor que cuando pescando caí en un banco de medusas, joder."
Al haber sufrido aquella violenta ráfaga de calor, no había percibido que enfrente suyo había una criatura con rasgos lobunos, aunque antropomórfica, de color blanco. Como llevaba las ropas del espadachín albino y sus armas, no dudó que se trataba de él mismo que había adoptado la forma híbrida de algún tipo de zoan, pero no fue capaz de reconocerla. En ese momento, sintió que podía moverse de nuevo; a pesar de que le ardía la parte posterior de todo su cuerpo, podía notar el frescor que emanaba de aquella criatura, calmando en cierta medida aquella sofocante sensación, aunque seguía sintiendo la presión del enmascarado contra su mente.
"Puedo moverme, si puedo hacerlo, puedo luchar. No moriré sin hacer nada."
Mientras pensaba en esto, sin poder reaccionar a ello, la criatura lobuna desapareció de su campo de visión y al momento aterrizó a su lado un maltrecho Zorak. Aquella visión hizo preocuparse a Kisuke por su compañero y que la rabia ante sus enemigos creciese. Al parecer, no los veían como rivales, dado que el espadachín les invito a "bailar". Ante eso, Kisuke sacó un cigarrillo y se lo prendió para intentar calmarse. Tras una calada miró al espadachín animalesco y se agachó a recoger sus katanas y prenderlas del cinto.
-No puedo decir que no ante una invitación tan amable y caballerosa.
Dijo aquello de manera sarcástica, agarrando a Yamigiri con su mano derecha y tensando su musculatura, ignorando los quejidos de su piel en la espalda y la parte posterior de las extremidades. Sin pensarlo se lanzó hacia el lobo antropomórfico diciendo:
-Ittoryuu, iai: Raito Kyasuto.
Desenvainó a toda velocidad asestando un corte vertical y quedando dos metros por detrás de su enemigo, hacia el que se giró, con la katana alzada dispuesto a combatir hasta que le diesen las fuerzas. No iba a rendirse y menos cuando había un espadachín enfrente ante el que comprobar hasta donde llegaba su poder y su destreza con la espada.
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