Caminé haciendo que sonaran muy fuerte mis tacones blancos y moviendo la cantidad insana de bolsas en mis brazos. Tenía tres bolsas repartidas en ambos brazos - los cuales tenía alzados a la altura de mi pecho - y una pequeña en mi mano izquierda porque mi mano derecha estaba ocupada. En esa mano levaba un rico frappe de café descafeinado, con leche de soja, sin excesivo hielo picado, una cucharada de cacao, nata y sirope de chocolate. Me encanta cuidarme y la leche de soja es lo mejor para tener un cuerpazo como el mío, el resto es para animarme por tener pegarme un viaje como aquel. Pero lo que era peor es que nada más llegar nos habían avisado de que unos marines se habían presentado a molestar en la isla ¿Cómo podían ser tan loquis a dejarse ver en una isla que pertenecía al ejército revolucionario?
Fui bebiendo mi frappe mientras mi vista pasaba por los escaparates de la tienda y ahí vi mi reflejo, di una vuelta sobre mí misma para verme bien. Aquel vestido largo blanco me quedaba precioso y la chaqueta de manga larga me quedaba de lujo, para completar el look llevaba una pamela blanca tremendamente preciosa - por la cual sobresalían mis dos cuernos - y por último unas gafas de sol de montura blanca sin cristales, tenían rayas blancas en diagonal en su lugar. Había pensado en irme a la playita después de atender a ese aviso de la división de Joe que me habían pedido. Por lo que activé mi haki para buscar a los pillines que se habían puesto a jugar en una isla que pertenecía al ejército revolucionario. No tardé en encontrar dos presencias en plena plaza ¡Qué poco divino de su parte! Ya se pasean como si esto fuera su isla. Di un sonoro beso al aire a mi reflejo antes de seguir mi camino mientras le daba un sorbo a mi frappe, delicioso.
Al poco tiempo llegué a una plaza que estaba rodeada por árboles de cerezo, sin duda me tenía que sacar un selfie con un Den Den Mushi visual ahí. Entonces una persona llamó mi atención, una semioni, era raro ver a una aquí por lo que no pude evitar una sonrisa picara ¡Bingo! Pero mi haki captaba otra presencia que no veía y además parecía que estaba agachada hablando, así que le di un sorbo a mi frappe antes de empezar a caminar, haciendo todavía más ruido con mis impecables tacones - que repiqueteaban en el aplanado suelo - y con mis bolsas que se movían dando golpes entre si, los mejores sonidos del mundo. Me acerqué a ella por su espalda quedándome a veinte metros de la mujer. — ¡Qué fuerte, tíiiiaa! Tú no eres de aquí ¿verdad? O sea, yo vengo de vez en cuando, pero nunca te he visto ni me han hablado de ti. Que a ver, tía, no te lo tomes a malas, pero yo hablo muuuucho con la gente de aquí ¿sabes? Son mis sis y eso, entonces me cuentan todo, y claro, es que tía, si viene una tía nueva a la isla, pues, nos gusta hacer una fiestuki, hay una dentro de un rato en la playuki ¿te apuntas? Que flipa tía, acabo de venir de compras porque me ha cansado mazo el viaje. ¡Ha sido muy fuerte, tía! Me dijo Goly “sube cierva que nos vamos” y yo le dije “no way tío” y él como “sí way tía”. Claro, no le podía decir que no porque si lo dice es por algo y es supercool así que toca hacer lo que dice. Pero necesitaba irme de compras para asimilarlo ¿sabes? — le di un sorbo a mi frappe para recuperar el aire y darle un descanso a mi seca garganta, el silencio solo duró dos segundos antes de que volviera a la carga y me pusiera a seguir contándole mi vida a la semioni, pero ahí me di cuenta hacia donde miraba - antes de que yo interrumpiera - y como no hablaba sola la tía. — ¡OH! ¡DIOS! ¡MÍO! ¡Un tontatta! Qué fuerte tía, me parece superchic que vayáis juntos. Y, o sea ¿De qué estabais hablando? Es que el salseo es supertop y pues una no es de piedra, ¡Cuéntamelo todo tía! Ay, o sea, que no me he presentado ¡Qué fuerte! Me llamo Schiercke ¿Os queréis unir al ejército revolucionario y luego ir a la fiestuki?
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